"Affaire" Matesa. 
 Documento del abogado defensor de Vila Reyes  :   
 El abogado barcelonés don José Antonio Ramírez López, defensor de don Juan Vila Reyes, ha facilitado a la Prensa un documento cuyo texto es el siguiente:. 
 Madrid.    12/09/1969.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 50. 

DOCUMENTO DEL ABOGADO REYES

DEFENSOR DE VILA

El abogado barcelonés don José Antonio Ramírez López, defensor de don Juan Vila Reyes, ha facilitado a la Prensa un documento cuyo texto es el siguiente: "Ante la Insistencia y ruego de varios periodistas en solicitud de que se concreten y aclaren algunos de los puntos de la carta que me envió el señor Vila Reyes, y por si sirviera para dar satisfacción a tal ruego—lo que me placerla en grado sumo, ya que siempre he sentido y siento por la Prensa una gran simpatía y un no menor respeto—, facilito la siguiente información, al margen por completo de la defensa que tengo encomendada, la que llevaré a cabo, naturalmente, ante los oportunos Tribunales, valiéndome, como siempre, de los medios que la Ley ponga a mi alcance.

Observo que la Prensa—o parte de ella—se ha sentido molesta por algunos párrafos de la carta del señor Vila Reyes, y no comprendo tal actitud, porque es publico y notorio, como puede fácilmente comprobarse, que desde el primer momento una gran parte de la Prensa, y no solamenté aquélla consagrada al ´ escándalo, ha venido hablando de "estafa", "fraude", "defraudación" y aun "robo", calificando al señor Vila Reyes de "estafador", "defraudador", etc. Las escasas excepciones que se han dado, y que conviene recalcar, honran precisamente a la Prensa española y a los periodistas.

La Prensa, Indudablemente, debe informar y aun orientar, pero no puede ni debe calificar. Menos aún cuando se trata de asuntos sometidos a los Tribunales de Justicia, encargados precisamente de calificar y depurar conductas, acciones y comisiones. Sólo cuando el Tribunal define, califica y sanciona cabe la calificación en la Prensa.

Dada, pues, aquella actitud de gran parte de la Prensa, se comprende o explica la del señoi Vila Reyes, quien—posiblemente— ejercitará contra los responsables las oportunas acciones por difamación, injuria y calumnia, porque aún hay personas—felizmente—para quienes el honor vale tanto y aun más que la libertad y la vida.

El derecho de defensa

Lamento que algún periódico, y no precisamente de los menos afortunados, se haya sentido alarmado por la publicación de la carta del señor Vila Reyes, extrañándose de que a un perseguido, a quien se le ha dado una enorme publicidad en la Prensa, ce le permita acudir a ella, para exponer al público su opinión.

Cualquiera creerla que, a juicio de quien tal escribe, al acusado sólo le corresponde hacer de yunque, aguantar estoicamente el chaparrón, sufrir impasiblemente los latigazos y esperar que algún día, y no ante la opinión, sino sólo ante los Tribunales de Justicia, 1e llegue el turno de defenderse.

Discrepo de tal parecer. El derecho de defensa es el mas sagrado e imprescriptible de todos los derechos.

De tal forma es asi que en todos los ordenamientos Jurídicos—y, naturalmente, en el nuestro—se prohibe condenar sin oír al acusado o demandado. Dicho derecho se ejercita, •naturalmente, ante los Tribunales.

Pero si, en este caso, y con entero olvido de que el asunto se haya sometido a los Tribunales de Justicia, la Prensa ha recogido y aireado con la publicidad máxima la acusación, era natural, por no decir obligado, que el sefior Vila Reyes acudiera a la propia fuente informativa. La defensa se ejercita siempre ante quien conoce o ha de enjuiciar la acusación y por los mismos medios de que éste goce o se valga.

La acusación

Es triste comprobar que la Prensa, en este asunto, se ha dejado llevar por los nervios y el defecto de información, lo que ha conducido a una inexplicable desorbitación del asunto, con la consiguiente desorientación del público y la intromisión en el debate de elementos bastardos.

Detalle previo importantísimo: cuando comenzó la campaña periodística, Matesa no se hallaba en descubierto de un solo céntimo con el Banco de Crédito Industrial. Lo ha reconocido el señor ministro de Información y Turismo, y posteriormente la Prensa, sin embargo, comenzó a hablar de "defraudación", "estafa", etc., de once mil millones de pesetas. El público, de tal forma informado, creyó que el pueblo español, y cada uno de los españoles en singular, había sido "robado". Hubo periódico que cifró en trescientas y pico de pesetas la cantidad en que cada español había sido "robado"... Pena produce tal modo de conducirse.

Después vinieron las otras acusaciones, las de tendencias fácilmente adivinables. En definitiva, acusaciones de orden político. Todas ellas pueden leerse en los ejemplares periodísticos del pasado Julio.

No tengo por qué referirme a ellos. Cada cual es libre de hacerse su personal criterio.

Dejo, pues, establecida esta premisa: en el momento de iniciarse la campaña periodística ni siquiera cabla hablar de deuda vencida y exigióle a favor del Banco de Crédito Industrial Ha. ola, si, la posibilidad de que el Banco llegase a ser acreedor, pero tal posibilidad no había surgido aún. Para que el Banco llegase a ser acreedor era indispensable que resultara impagada cualquiera de las letras de cambio a cargo de compradores de telares Iwer que obraban —para el cobro—en su poder. En la actualidad ignoro si tal evento se ha producido o no.

Las operaciones con el Banco

Todas las operaciones que Matesa ha concertado con el Banco de Crédito Industrial entre los años 1964-1969 se han ajustado a la más pura ortodoxia. Y es disparatado suponer o creer que el Banco ha concedido a Matesa en el año actual un crédito por diez mil o más millones de pesetas. Mucha gen. te, sin embargo, ha creído o supuesto lo contrario, a través de la lectura de la Prensa. Quiero que el público sepa a qué atenerse sobre el particular.

Desde que se dictaron las normas legales favorables a la exportación, Matesa no hizo más que acogerse a ellas. La forma de realizarse las operaciones con el Banco era la siguiente: Matesa acudía al Banco en solicitud. de un crédito, por ejemplo, de quinientos millones de pesetas. El Banco tramitaba el oportuno expediente. El Comité ejecutivo accedía a la solicitud. Y entonces se acudía a un notario y se otorgaba una escritura pública, por la que el Banco prestaba a Matesa aquella cantidad, pero con la particularidad de que el Banco se quedaba el dinero prestado, ingresándolo en un "depósito irregular" bloqueado. Es decir, se firmaba la escritura de préstamo a Matesa, pero el Banco se quedaba con todo el dinero.

Antes de poder disponer de dicho depósito, y "salvo expresa autorización del Banco", Matesa había de entregar al Banco ciertos documentos (primera copia de la escritura, etc.). Y una vez cumplido tal trámite se entraba en la fase de disponibilidad, dividida en dos etapas, a saber: primera, anticipios para la fabricación de la maquinaria objeto de la exportación (para la que se destinaban, en el ejemplo considerado, 450 millones); segunda, entregas posfinanciación (para la que destinaban cincuenta millones).

Prefinanciación

Para disponer de los fondos de "prefinanciación" (450 millones) Matesa habia de presentar al Banco los contratos formalizados con los Importadores extranjeros, que fueran "aceptados por el Banco" como base para su financiación "hasta un 76,5 por 100 del contravalor del precio concertado en cada uno de ellos".

Y, desde luego, del total crédito no podía disponerse de una vez, sino sólo "en la medida precisa para atender inmediatamente a las necesidades de tesorería originadas por la fabricación de la maquinaria ".

Más aún: Matesa había de garantizar al Banco la devolución de las cantidades que recibiera, más sus intereses, mediante seguros concertados con la Compañia Española de Crédito y Caución, S. A., por los riesgos de "anteriores a la expedición por rescisión del contrato" v de "afianzamiento de los préstamos para prefinanciación de exportaciones con pedido firme". En las correspondientes pólizas de seguros figuraría el Banco como asegurado o beneficiario, satisfaciendo las primas Matesa.

Y todavía más: Matesa había de acreditar al Banco el compromiso contraído por Crédito y Caución, S. A., y el Consorcio de Compensación de Seguros, en orden a formalizar seguros de "riesgos a partir de la expedición", tanto de "riesgo comercial de insolvencia a partir de la expedición", como de "riesgos políticos y extraordinarios".

Posfinanciación

Y para disponer de los fondos destinados a posfinanciación (50 millones) Matesa había de presentar al Banco los documentos exigidos por el importador extranjero, con referencia a todo embarque de maquinaria con los contratos de exportación, más la póliza de seguro de "riesgo comercial de insolvencia a partir de la expedición" y la de "riesgos políticos y extraordinarios", y entregarle las letras de cambio representativas de la parte aplazada del precio de venta de la maquinaria exportada, las que habían de endosarse al Banco en el doble concepto de "gestión de cobro" y "garantía pignoraticia".

Es de advertir, finalmente, que las extracciones o disposiciones a realizar se habían de hacer constar en los llamados "documentos de disposición de fondos", en les que se concretaría "la aplicación a las partidas de que en cada caso se trate"; que las cantidades entregadas devengarían a partir de su entrega el interés del 5 por 100 anual, y que, aparte la responsabilidad directa e ilimitada de Matesa, afianzaban solidariame n t e el resto no cubierto por los seguros dos significadas personas. accionistas de Matesa. El Banco quedaba, pues, cubierto con las letras a cargo de los compradores, con todo el patrimonio de Matesa, con los contratos de seguros, y con el patrimonio de los dos avalistas.

Detalle importante: La devolución de las cantidades mutua-das debía hacerse generalmente en un plazo de cinco años, salvo los casos de vencimiento anticipado recogidos en la escritura de préstamo.

Cualquiera que lea atentamente la anterior información advertirá que el Banco exigía en cada momento las máximas garantías para obtener la devolución de las cantidades que entregara. No creo que la Banca privada en ningún caso exija tan crecidas garantías.

LA ACTUACIÓN DE MATESA

Empresa dedicada fundamentalmente a la exportación y acogida a las disposiciones legales tendentes a favorecerla, Matesa ha llegado a recibir del Banco de Crédito Industrial a lo largo de los años y en entregas sucesivas algo más de 13.000 millones de pesetas. Pero veamos algunas contrapartidas:

1. Ha amortizado tales préstamos en unos 4.000 millones de pesetas.

2. Ha pagado al Banco en concepto de intereses unos 500 millones de pesetas.

3. Ha pagado primas de seguro por unos 600 millones de pesetas.

4. Ha satisfecho por el impuesto de tráfico de Empresas unos 67 millones de pesetas.

5. Ha dado trabajo como personal propio a unos 1.300 empleados.

6. Se ha validó de la colaboración de unas 300 Empresas, en las que se daba trabajo a unos 4.000 ó 5.000 empleados y obreros.

7. Ha consagrado una importante partida (¿200 millones?) a la investigación, indispensable para el mejoramiento sucesivo del telar.

8. Ha montado una amplísima y mundial red comercial parangonable con la mejor extranjera, valedera no sólo para promocionar y fomentar la venta de sus telares, sino también la de cualquier otro producto industrial español.

9. Ha registrado en todo el mundo un sinfín de patentes amparadoras del telar, de un valor Incalculable.

10. Y ha llevado el nombre dé España, acreditándolo con un telar digno de admiración, a las mejores Ferias textiles del mundo.

No creo, honradamente, que sean muchas las Empresas españolas que puedan presentar un "palmares" tan maravilloso como el expuesto.

El escándalo

Las relaciones del Banco de Crédito Industrial con Matesa tienen una divisoria en el mes de julio de este año.

Hasta dicho mes todo fue fue normal: Matesa fabricaba y exportaba y el Banco ayudaba en la forma expuesta.

Llegado dicho mes, y posiblemente por una delación, el Banco desconfió. Supo—o se le dijo—que en algunos países existía un importante "stock" de maquinaria exportada por Matesa, y exigió una explicación. La explicación se dio. Vinieron negociaciones. Y a mediados de julio, a indicación de la Administración, se hizo lo siguiente:

1. Se celebró una Junta general - universal extraordinaria de Matesa, en la que se aprobaba: a) El cese de sus administradores estatutarios, b) El nombramiento como administradores de los señores Trillo y Zavala, propuestos por los ministerios de Hacienda y Comercio, respectivamente. Ello tenía por objeto regularizar, bajo el control de la Administración, el problema de los "stocks" y cualquier otra irregularidad en que se hubiera incurrido.

2. Matesa dirigió una carta al Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo por la que se ponía a disposición de la Administración, "al objeto de.garantizar al Banco de Crédito Industrial el buen fin de las operaciones de crédito a la exportación y especiales", todos los bienes, derechos y acciones de que—directa o indirectamente—era propietaria. Se reseñaban ea los correspondientes anexos tales bienes, derechos y acciones.

3. Los accionistas de Matesa dirigieron otra carta similar al propio Instituto, poniendo a su disposición, a los propios fines, todas las acciones de Matesa.

4. Los señores Vila Reyei (don Juan y don Fernando) dirigieron otra carta similar al propio Instituto, poniendo a su disposición todos sus bienes, con la única exclusión de los que reseñaban en el anexo; exclusión pedida como medio de atender a sus propias subsistencias y a las de sus familias.

Los documentos, debidamente firmados, quedaron en el Banco de Crédito Industrial, para su entrega inmediata al Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo.

Hasta la fecha no se ha recibido—que sepamos—contestación alguna a tales cartas.

Y cuando todo parecía—y se decía—resuelto, surge el escándalo. ¿Por qué? ¿A indicación de quién?

¿Para qué? Lo ignoramos. Pero todo el público español, y aun el extranjero, sabe que el escándalo surgió y adquirió proporciones inconcebibles. Pregunto: "¿Para qué se negoció y resolvió si todo había de hundirse con el "affaire"?" Es algo que no logro comprender, ni creo que nadie comprenda.

El peligro que se corre

Este es tan asequible que bastará resumirlo, porque al buen entendedor le sobran prendas.

1. Se sigue un expediente en el Juzgado de Delitos Monetario» y un sumario en el Juzgado número 9 de Madrid. Sobre el resultado de uno y otro no cabe hablar porque los Tribunales dirán, en definitiva, la última palabra.

2. Parece ser que a Matesa se le ha cerrado el crédito oficial. Si tal situación se mantiene, Matesa se irá al traste. Las consecuencias ya se saben: despido del personal, hundimiento de las Empresas colaboradoras, con el consiguiente despido de numerosos productores; pérdida de 3a enorme y extraordinaria red comercial, deje de pago de la parte pendiente del precio de los telares vendidos, realización ruinosa de las partidas integrantes del patrimonio de Matesa, etc.; dicho en palabras llanas: la ruina.

3. Falta de pago de las obligaciones en curso, con la consiguiente sucesión de ejecucionei y peligro de actuaciones judiciales más peligrosas.

No vale la pena insistir. Todo el que conoce la vida mercantil sabe de sobra los males sin cuento que acarrea el hundimiento de una Empresa.

Pregunto: ¿Puede consentirse que tal suceda? Si cuando en cualquier rincón de nuestra querida España se crean cien o doscientos puestos de trabajo echamos al vuelo las campanas, ¿cómo permitir que c"e la noche a la mañana se pierdan algo asi como siete mil puestos de trabajo?

Y nada más, al menos por ahora, porque creo que, aunque sólo sea en parte, contribuirá esta larga nota a que el público sepa a qué atenerse."—Europa Press.

 

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