Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La política y los días     
 
 Arriba.    16/07/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CARLOS RODRÍGUEZ

LA POLÍTICA

y los días

En principio, parece Inexacto decir que, en las votaciones sobre los grupos parlamentarios, las mayorías

hayan impuesto su ley a las minorías. No hay mayoría en el actual Congreso, ya que el Presidente Suárez

ha formado Gobierno sobre la base de la mayor minoría, que corresponde a su partido UCD. El PSOE es

la segunda minoría de la Cámara y las restantes son igualmente minorías, que contabilizar, eso sí,

números muy exiguos de es. caños. Con la Importante reserva de que algunas d« estas pequeñas minorías

son casi mayorías a nivel regional. Estas cuestiones terminológicas, aunque no sean básicas, tienen alguna

importancia, porque pueden inducir errores en la apreelación de la realidad. En fecha todavía reciente se

hablaba y escribía, por ejemplo, de «partido único» tfcl Centro, en vez de «partido unido». Está visto que

todos tendremos que Ir entrenándonos en el lengua|e de la normalidad.

La distinción nítida entre el erróneo calificativo de «mayorías» y el ajustado a la realidad de «mayores

minorías» no es nada supórflua, porque nos ayudaría a entender que, en cuanto a números se refiere, no

puede hablarse de que el actual Congreso sea bipartidista. La existencia de dos mino, rías muy destacadas

puede, quizá, evaluarse como sugeridora de posibilidades bipartidistas para el futuro; pero sería un grave

error manejar con esa mentalidad la´ actual Cámara, porque estaríamos fuera de la realidad de los hechos.

No hay dos grandes partidos, que reflejen la mayoría y la minoría, respectivamente, al modelo de ios

Estados Unidos, Tampoco se trata del modelo atenuado —hoy vigente en Gran Bretaña— de dos grandes

partidos y un pequeño partido bisagra que, Inclinándose hacia un lado u otro puede* en ocasiones,

ponderar la mayoría. En nuestro país, y por el momento, ni existe un tercer partido íntermedio entre la

UCD y el PSOE ni estos dejan con facilidad espacio para que se constituya. Tampoco sería natural la

coalición del PCE con los centristas, contra el PSOE; ni. mucho menos, la de AP con los socialistas,

contra el Centro. Nada habla, por tanto, de modelo bipartidista y, de igual mane, ra que sería posible que

se evolucionara en esa dirección, también podría suceder que la falta de espacio entre el PSOE y la UCD

radicalizara la Izquierda socialista y se tradujera en un incremento de votos favorables al PCE a costa del

PSOE. Todo son futurlbles, pero quede al menos la Idea de que ni el Congreso actual es bipartidista, ni es

seguro que lo vaya a ser en el futuro, ni está claro que fuera lo más deseable.

AMNISTÍA.—Este gran tema del período de transición recobra actualidad al filo de dos noticias: la

presentación, por el PCE, de un proyecto de ley de amnistía en el Congreso y la insinuación de que el

Gobierno podría adelantarse, formulada «off the record» por un solvente portavoz. Algunas consi.

deraclones saltan a primera vista. Es obvio que los parlamentarios de PCE, PSOE, PSP y partidos

regionales votarían en bloque una ley de amnistía. E Incluso muchos diputados de la UCD —de no

mediar disciplina de partido en contra— estarían doctrinal y emoclonalmente a favor. Por otra parte, los

grupos extremistas, que, después de las elecciones generales, han reiterado su propósito de violencia y

lucha armada, hacen difícil la am. nlstía. La amnistía, como las medidas de gracia, siempre son deseables,

pero sin que ello suponga que se baje la guardia en defensa de la paz ciudadana, ya que, una vez

realizadas elecciones de. mocráticas, la lucha armada de facciones radicales sólo redundaría en beneficio

de los enemigos de la libertad.

10 Arriba

 

< Volver