Matesa y la polémica de la semana     
 
 Ya.    03/05/1970.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Matesa y la polémica de la semana

De Martínez Reverte, en "Pueblo": "La semana ha finalizado espectacularmente; la problemática política española más concreta ha encontrado en los últimos días formulaciones importantes. Estos son los hechos: la Sala Segunda del Tribunal Supremo declina su competencia en el asunto Matesa en favor del Pleno del Alto Tribunal la Comisión Permanente de las Cortes concede el suplicamiento para el procesamiento del procurador Ángel de las Cuevas González, ex subsecretario de Industria; el Pleno del Supremo, según se asegura, se reúne hoy para establecer su compete nci a—un» reunión de mero trámite—en «I caso; los rumores sobre dimisiones y "pactos" políticos se hacen cada vee más Insistentes.

La especulación no so hace difícil. En espera de los próximos acontecimientos, las cosas quedan así: las

Cortes, poniendo a salvo su prestigio, ponen el caso, definitivamente, en manos del Pleno del Tribunal Supremo, Órgano da justicia al que compete ver aquellos casos en que estén mezcladas personalidades de relevancia política o judicial. Y el Supremo, con la decisión de las Cortes, queda convocado para "llevar la justicia hasta sus últimas consecuencias". Comienza, según dicen, la cuesta abajo en el caso Matesa; la limpieza, desde arriba, del prestigio de todo sistema político."

"A la luz de estos eventos, vuelve a hablarse de reajuste. Si es que el reajuste llega—y no es mera agitación de los políticos—, a lo sumo, supongo, lo veremos en tres o cuatro ministerios. Decir cómo sn efectuará ese reajuste es apostar sin base; decir cuándo, es aventurarse precipitada y definitivamente. El Gobierno actual puede verse precisado hoy, por exigencias tácticas, a jugar cartas de reserva y a apuntalar los contrafuertes más erosionados por la acción de los últimos tiempos. Eso cogitan, con el fin de semana encima, los mentideros políticos de Madrid."

"La entrevista del ministro alemán de Exteriores, Walter Scheel, con los cuatro disidentes (Satrústegui, Areilza, Tierno y Ruiz-Gimenez) ha alargado la cola esta semana en forma de polémica.

En la calle y en los circulos de notables habla opiniones para todos los gustos. Puig Maestro Amado, por ejemplo, me decía hace un par de noches en un café: "Habría que darles un» medalla a los disidentes."

¿Por que? Pues simplemente porque los disidentes respondieron voluntariosos a un acto que se habla sellado entre el embajador alemán en Madrid y el que era subsecretario de Exteriores español Fernandez de la Mora; un pacto, al fin, suscrito por el Gobierno español. Presionado* por el Parlamento alemán, los mandatarios de Bonn sugirieron una entrevista de Schel con representantes de la disidencia española. Al acudir los disidente* a ver a Scheel no hacían otra cosa que cumplir con un compromiso suscrito por el Gobierno español. "Habrá visto—le dijo Lopez Bravo a Scheel en la despedida—que España es un país suficientemente liberal como para poder oír voces distintas."

 

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