Vila Reyes informa ante el Tribunal Económico Central  :   
 "No he venido aquí para acusar a nadie. Sólo a defenderme y a justificarme ante los españoles y ante mis hijos". 
 ABC.    18/12/1971.  Página: 51-52. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

¿LA REYES INFORMA ANTE EL TRIBUNAL ECONÓMICO CENTRAL

«Todo se invirtió para el necesario desarrollo de la empresa en lucha con la fuerte y ágil competencia internacional», dijo el inculpado, que aparecía más delgado y con signos visibles de enfermedad

«NO HE VENIDO AQUÍ PARA ACUSAR A NADIE. SOLO A DEFENDERME Y A JUSTIFICARME ANTE LOS ESPAÑOLES Y ANTE MIS HIJOS»

«Yo soy un empresario. Y, consecuentemente, mi defensa ante este Tribunal voy a basarla, simplemente, en la empresa. No he venido aquí para acusar a nadie. Vengo a defenderme, a pedir, justicia, en una de las pocas ocasiones que he tenido a mi alcance y en esta audiencia pública, a justificarme ante los españoles y, especialmente, ante mis hijos...»

Nos encontramos en la reducida sala de audiencias o´el Tribunal Económico Administrativo Central. Don Juan Vila Reyes personalmente hacia su informe en la vista de apelación contra la sentencia diotada en su día por el Tribunal de Delitos Monetarios.

Con esas cuatro frases, distribuida* a lo largo de su amplia exposición—cuatro horas hablando, con una pausa de diez minutos—, el empresario catalán eliminó toda sensacionailismo que pudiera derivarse de se pública intervención, centrando sa defensa entre los límites y conceptos de la Justicia, ajena por completo a pasiones e intereses.

Ei señor Vila Reyes ocupaba una mesa a más bajo nivel que el estrado. Su voz dará, sin estridencias, sin entonaciones que trataran de ser significativas, fue realmente el eco de los sentimientos de un hombre de empresa que, por encima de normas y reglamentos vigentes, tratara» un día de hacer realidad un sueño y hoy lucha para que la Justicia, apelando a la «Epiqueia», busque por el camino del espíritu que acompaña a toda legislación en su nacimiento la comprensión que precisan sus faltas al reglamento establecido.

Hizo, primeramente, una detallada historia de su familia como entidad española dedicada a la tradicional industria textil catalana. Habló luego ampliamente del proceso industrial y comercial con que la empresa, mediante_ la investigación, había llegado a irrumpir con éxito en d mercado nacional, primero, y, más tarde, en el exterior.

Más delgado que cuando, como presidente del Real Club Deportivo Español, solía charlar con nosotros al término de cada partido jugado por su equipo en Barcelona, en su rostro se ven claramente los rasgos de la grave enfermedad que padeció y de la que, según nos dicen, está padeciendo actualmente.

Vestido de oscuro, acompañando sus pasos con la ayuda de un bastón de caña, ocupó el estrado habilitado para él frente al Tribunal, sin más vacilaciones que las que originó su emocionante encuentro con sus tres hijos y su esposa.

Ajeno por completo—él mismo lo confesó—a todo término legal, a medida de que su palabra rompía el impresionante silencio formado en torno suyo, fue convirtiéndose en el empresario español que dama por una legislación al día para, poder desarrollar su industria, su expansión comercial, en condiciones de competencia con quienes en el extranjero gozan de una beneficiosa agilidad.

—Yo no puedo acusar—diría también— a quienes desde sus puestos de responsabilidad, viendo las realidades y posibilidades de una empresa española, conscientes de la necesidad de nuestra expansión hacia el exterior y también del desfase que para ello existe en los reglamentos, nos comprendieron. Yo no puedo más que agradecer y admirar la forma de actuar de quienes con fe luchaban por el engrandecimiento de España.

Montserrat Vila, su madre, y los dos hermanos que llegaron ayer a Madrid con ella, no apartaron un instante los ojos de la figura de su padre, entre los dos policías armados que le custodiaban.

—Cuando en la Feria de Lyón vi por primera vez el prototipo de lanzadera que fue el origen de la producción de Matesa, comprendí—explicó don Juan Vila Reyes—la gran importancia que la misma tenía. Entré en conversaciones con la casa francesa y logré que, mediante el pago de medio millón de pesetas, se nos permitiera investigar sobre él en nuestros laboratorios de Pamplona, «ara decidirnos—a tenor de los resultados— a entrar eu mas negociaciones. Como así se haría. Puos bien, esas 500.000 pesetas fueron mi primera evasión de divisas. No me había sido posible, pese a mis esfuerzos, convencer a nadie en la Administración de la conveniencia de ese primer paso. De la necesidad y especialmente del porvenir que en esa máquina habiamos visto tanto yo como los técnicos que me acompañaron...

Los miembros del Tribunal van tomando notas. Su presidente intervino en dos ocasiones. En ambas interrumpió al señor Vila Reyes, evitando asi que éste relatara una entrevista con el Jefe del Estado y diera lectura más tarde a las consideraciones que por carta le había hecho sobre el III Plan de Desarrollo y el Tribunal de Delitos Monetarios, el abogado señor Gil Robles.

—Yo sólo pido, señores del Tribunal, que con su alto sentido de la Justicia, consideren todo lo que han tenido la paciencia de oírme...

Y dando por terminada su intervención, el empresario hizo una pregunta:

—¿Es que, en justicia, puede ser condenado un empresario que intenta trabajar, exportar, invirtiendo obligadamente para ello su capital en el extranjero, al igual que la persona egoísta y falta de fe en España que. guarda sa capital fuera de nuestras fronteras y lo mantiene improductivo, aunque seguro? Nadie, ni antes ni ahora ni nunca, por mucho empeño que pongan en ello, pue-le demostrar—añadió—que Juan Vila Reyes, empresario español, haya utilizado para sí una sola de esas pesetas que, evidentemente, tuve que invertir para el desarrollo de mi empresa fuera de España y entrar en condiciones en fe gran competencia internacional. El empresario no tiene la culpa —vino a decir también—de que la Administración se retrase en facilitar las necesidades reales de una empresa española que de verdad tenga posibilidades de expansión como está demostrando tener y haber tenido la tan maltratada Matesa.—

Alfredo SEMPRUN.

Puntos principales del informe

Madrid. (De nuestra Redacción.) Antes de entrar en el estudio de la sentencia objeto de su apelación, el señor Vilá Reyes, en su denso y apretado informe, estudió prolijamente su actividad empresarial, en el mercado, analizando la industria textil, loe bienes de equipo de la misma, el telar normal, el telar sin lanzadera y el Iwer, la resistencia que se ofrece a las nuevas tecnologías, la agresividad tradicional en el sector; hizo historia de Matesa y su diversificación comercial, técnica y financiera; su multinacionalización a través de España. Francia, Estados Unidos, Méjico, Argentina. Japón, India y Pakistán; el marco legal en que se mueve y que encierra una contradicción entre la ley y la política comercial; se fijó por menudo en.los logros de Matesa, que adquirió un prestigio internacional y llegó a contar con cuatrocientas instalaciones, y entró luego de lleno en las acusaciones formuladas contra la misma empresa, de la que se ha dicho que es un «bluff», creadora de productos técnigamente Imposibles e irrentables, y que se rendía a tí. misma.

Pasó mego a relatar sus relaciones con «Administración española, los estímalos u« recibió a través de sus contactos con Ha, y se detuvo en lo que llama la politización del tenia. Aquí formuló clara crítica contra el entonces director general de Aduanas, don Víctor Castro—en su día. como se sabe, formuló querella criminal contra el, que no prosperó—, y desmintió las campañas de Prensa; estudió las sucesivas intervenciones jurisdiccionales del Juzgado de Delitos Monetarios y del Tribunal Supremo, y los informes gubernativos y de las Cortes.

Analizó a continuación los Resultandos de la sentencia apelada, en los extremos que le afectan, y estudió los hechos posteriores a la sentencia: el procesamiento de ex ministros y funcionarios, la continuidad de Matesa y el indulto de 1 de octubre ultimo.

Como colofón de su informe encuadró a Matesa en la jurisdicción de delitos monetarios, contra cuya resolución apelaba, estudiando las consecuencias de la intervención del Juzgado Especial, y, en el terreno histórico, los antecedentes de la Jurisdicción y el origen de los delitos monetarios actuales.

Como puntos claves de esta defensa, se podrían, destacar dos: no son ciertas las cifras presentadas en la sentencia como base de la acusación y condena, puesto que se omite en ellas el monto de las cantidades que revierten » España por las actividades de Matesa. Hay un problema en la naturaleza de los delitos por los que se le ha condenado: su circunstancialidad, es decir, ser froto de una especial coyuntura ya desfasada, en concreto, por las prescripciones de los Planes de Desarrollo que, de una parte, tienden a hacer más ágil el movimiento de capitales y. de-otra, al vincular a la Administración, hacen incompatibles jurídicamente con ellas—en so opinión—tanto la existencia delictual de aquellas infracciones como la existencia de la Jurisdicción especial que las sanciona.

 

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