Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La armada invencible     
 
 Hoja del Lunes.    23/05/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PAGINA 23 de mayo de 1977

Los episodios nacionales

LA ARMADA INVENCIBLE

INTENTO imaginar la figura del presidente Suárez desde la compasiva admiración de amigo leal y

lejano, surcado el rostro de arrugas prematuras, pintadas en el rostro las ojeras de largas vigilias y con el

ancho cuello de la camisa delatando no sé qué ingratas dietas de régimen político para un galopante plan

de adelgazamiento. Así le vio toda España en su último mensaje por televisión, aunque los malévolos,

que nunca faltan en este país, murmuren que todo eso es más el truco del maquillaje y de la "puesta en

escena" de Gustavo Pérez Puig que las huellas reales del asedio de las preocupaciones. Hay quien dice

que las técnicas norteamericanas para la creación de "la imagen de un candidato" han llegado a España, y

hay expertos que pintan arrugas, dibujan sonrisas, enseñan a mover las manos, a mirar de frente y a

hablar con esa voz susurrante y suasoria de los anuncios publicitarios, que aconsejan un desodorante o

que echan harina en las patas del lobo para que le abran la puerta los corderitos.

El caso es que el presidente Suárez debe anunciar al país, con discreto cansancio v con modesta firmeza

su decisión de presentarle a las elecciones. Debe sonreír televisivamente, que es un término medio entre

Profidén y Alan Ladd, junto a los lideres políticos de medio mundo, y dentro de poco, del otro medio.

Debe adoptar un gesto de natural solemnidad en las ceremonias oficiales y cultivar un respetuoso encanto

donjuanesco ante las señoras. Debe pasearse deportivamente en niki con sus hijos. Y debe guardar su aire

de vaga pensatividad para los momentos en que le piden cosas de esas ante las que un prudente

gobernante no puede decir ni que sí ni que no, sino todo lo contrario. En el régimen anterior, no habíamos

pasado de una soportable dosis de lámpara de cuarzo y unas cuantas lecciones de declamación para hacer

subir el aplausímetro en las rotundas afirmaciones del buitraguismo. Ahora, a todos se les pide más, y

como los políticos se hacen cada vez más actores, pues los actores se despelotan y se quedan en cueros

vivos como en ese "Madrid, pecado mortal", de Antonio Olano.

De todas maneras, y afeites aparte, ya se ve claro que el ejercicio del poder es un deporta aniquilante.

Don Carlos Arias, a los pocos meses de presidencia, se quedó casi en las orejas, y quizá por eso se

dedicaba tanto a escuchar las conversaciones telefónicas de sus ministros y los latidos del corazón del

franquismo sociológico. A Adolfo Suárez le ha tocado una etapa aún más dura. Todavía no ha empezado

la cuenta atrás y la mesa de su despacho ya está rebosante de mensajes, informes, notas y proyectos,

fichas, guiones, promemorias y algún que otro ultimátum, que en algunos casos adquieren el patetismo de

declaraciones o partes de guerra. Desde las primeras condiciones de los partidos de la "oposición

democrática" para entrar en el juego de las urnas, los mensajes más o menos catastróficos se van

acumulando sobre esa mesa que él se llevó desde Castellana 3, hasta el palacio de la Moncloa.

Casi todo son malas noticias. El Centro Democrático no cuaja y hay que ligarlo, como a la mayonesa,

aunque sea con el limón agrio de Leopoldo Calvo Sotelo. Antes, hay que defenestrar a don José María de

Areilza. Que meses atrás había bebido champán sin saber que brindaba por el nombramiento real de

Suárez y que ahora ha contado en "El País" todo eso de las listas desde el poder, - los gobiernos civiles,

las ventajas, los medios, las presiones y los apoyos, es decir, la operación desembarco "Moncloa-Cortes".

Los abertzales piden la amnistía total para los presos vascos, y cuando el Consejo de Ministros estudia la

manera de dejar las cárceles españolas vacías, el volcán de Vasconia entra de nuevo en erupción y le

secuestran a don Javier de Ybarra. Parecía que se iban a calmar los ánimos y enmudecer las pistolas,

pero llega otra declaración de guerra de la ETA por un lado y las críticas de claudicación por otro. Hay

que buscar fórmulas do extrañamiento. A los vascos se les manda a Bélgica. A Carmen Diez de Ribera a

un despacho de la Europa central. A don Joaquin Ruiz-Giménez y a don José María Gil-Robles, a la

"tierra de nadie", entre la socialdemocracia en ciernes y ese socialismo dividido de don Enrique Julián

Tierno y Besteiro y don Felipe Largo González Caballero. Una furgoneta verde, con extrañas antenas de

"Espacio-1999", aterriza en la calle Cedaceros, y quizá haya grabado las llamadas de Pío desde Orense,

de Alvarez de Miranda desde Palencia, de Lasuén desde Teruel y de Carlos Sentís desde Barcelona. El

Instituto Nacional de Estadística manda índices de inflación latinoamericana (nada de

Hispanoamérica: aquí la responsabilidad para todos, como decía Agustín de Foxá). Las pérdidas de la

Bolsa andan por encima de los ciento cincuenta mil millones de pesetas, cifra que he escrito en letra para

que al lector no se le vaya de la cabeza. Tamames ataca al Centro. Fraga ataca al Centro. Areilza ataca al

Centro. Felipe González ataca al Centro. Blas Piñar ataca al Centro. Y los del Centro también atacan al

Centro. Aquí - una luz en la noche oscura del alma- el único que no ataca de frente al Centro es

Santiago Carrillo. Pero la "Pasionaria" llega al abrazo de la base-menos moderada y nada frailuna-

desde el abrazo del camarada Suslov. La Democracia Cristiana dice que de eso de la Unión del Centro ya

hablaremos el 16 de junio, y ya están anunciando su congreso, al cual no sabemos si será invitado el

presidente Suárez. La Iglesia y el PC ya se sabe: ponen la mirada en el horizonte y "non prevalerunt".

Y para colmo, los homoxesuales quieren también tener su lugar al sol en la democracia, porque en este

país, a pesar de don Pío (don Pío Baroja, no don Pío Cabanillas). vamos a tener que aprender, por fin, el

amor de los efeobs y la música, de ese teutón que llaman Wagner. Empiezan a llegar los acreedores, y

para eso de entrar en el Mercado Común habrá que ver cómo quieren repartir la tarta agrícola la dulce

Francia, ocupada en restañar el giscardismo y la bella Italia, empeñada en firmar el "compromiso

histórico". Cunde el miedo, aunque de eso no tenga la culpa el hecho de que venga Camuñas. Cierran

los cines precisamente cuando va a comenzar la película electoral. Los sondeos electorales no tienen

manera de sacarles a los españolitos lo que van a votar de verdad, porque aquí ya no se fía uno ni de las

visitadoras de Avon. Y encima, el barco donde viaja "Marco" ha sufrido una terrible tormenta.

Al presidente Suárez se le pide, se le exige todo. Se le exige que sea omnipotente, como Franco, pero para

hacer todo lo contrario, y ya nos ha explicado Julián Marías que las medidas dictatoriales no son las

mejores para empezar una democracia. Los duendes de la Moncloa oyeron una noche esta exclamación

de don Adolfo Suárez: "Yo no he mandado mis urnas a luchar contra los elementos,"

Jaime CAMPMANY

 

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