Razones de orden jurídico-político, sociológico y práctico hacían necesaria la reforma de la Ley Orgánica de Justicia  :   
 En plazo breve el Gobierno traerá a las Cortes los proyectos de Códigos procesales. El Ministro de Justicia, Don Francisco Ruiz-Jarabo, defendió las tres leyes correspondientes a su departamento. 
 ABC.    28/11/1974.  Página: 33-35. Páginas: 3. Párrafos: 32. 

RAZONES DE ORDEN JURIDICO-POLITICO, SOCIOLÓGICO Y PRACTICO HACÍAN

NECESARIA LA REFORMA DE LA LEY ORGÁNICA DE LA JUSTICIA

En plazo breve el Gobierno traerá a las Cortes los proyectos de

Códigos procesales

EL MINISTRO DE JUSTICIA, DON FRANCISCO RUÍZ-JARABO, DEFENDIÓ LAS TRES LEYES CORRESPONDIENTES A SU DEPARTAMENTO

«He querido que mi primera comparecencia ante vosotros fuera, precisamente, para pediros la aprobación de esta Ley Orgánica de la Justicia, Ley que me parece trascendental en el conjunto de nuestro Estado de Derecho y que viene a poner un broche de oro a nuestro desarrollo institucional.»

Con estas palabras inició su intervención ante el Pleno de las Cortes, el ministro de Justicia, don Francisco Ruiz-Jarabo. Señaló seguidamente que las Cortes son el órgano superior de participación del pueblo español en las tareas del Estado y que se debe a la clara Intuición de Francisco Franco el haberlas recuperado de nuestra Historia, para afirmarlas frente a un parlamentarismo estéril, infecundo, que condujo, en muy buena medida, a la decadencia política a nuestro país.

«El restablecimiento de las Cortes —añadió el ministro— supuso un resurgir de nuestras mejores tradiciones democráticas, de esa sensibilidad que nuestro pueblo tiene ante la justicia y ante el poder. Sois vosotros —dijo— la auténtica expresión de la soberanía nacional, que aquí se custodia.» Elogió a nuestra Cámara legislativa destacando que en ella cada procurador es absolutamente libre de cualquier mandato que no sea el bien de la Patria. Destacó la capacidad critica y exigente de las Cortes y su solvencia técnica y enunció que, además de la Ley Orgánica de la Justicia presentaba también otras dos: una de ellas representa una reforma técnica de numerosos artículos del Código Penal, principalmente para actualizarlos en la cuantía de las multas y en la determinante de los límites en las Infracciones contra la propiedad que precisan de una periódica revisión: la otra, modifica la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social —de gran importancia en la lucha contra el fenómeno de crecimiento de la delincuencia— dentro de una ambiciosa política de prevención del delito, en la que se ataca la etiología de la criminalidad para la defensa de nuestra sociedad... «En la línea de la política preventiva de la delincuencia, tener la seguridad de que la actitud del Ministerio de Justicia será decidida y se reflejará en nuevos provectos legislativos», afirmó.

TRES PILARES BÁSICOS

«Para un ministro de Justicia, profesional y vocacionalmente juez —añadió— con me-dio siglo en el oficio judicial, la presentación, al Pleno de las Cortes de la Ley de Bases de la Justicia, constituye el acto más trascendental y también el más emotivo que en tan dilatada vida de servicio a la Justicia ha podido ofrecerle.»

Añadió luego que este sometimiento de la Ley a la aprobación de las Cortes, «se hace durante la etapa de Franco, para sentar así el último de los tres pilares básicos en los que se apoya la estructura de nuestro Estado, con unidad de poder y coordinación de funciones, completando así un ciclo cuyas fases han sido: la ley constitutiva de estas Cortes; la ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado, y hoy, la ley Orgánica de la Justicia».

Testimonió el señor Ruiz-Jarabo su gratitud a la Ponencia y a la Comisión cíe Justicia y acto seguido rindió un expresivo elogio a la ley Orgánica del Poder Judicial de 1870, cuyo centenario se celebró solemnemente hace cuatro años. El ministro calificó a esta ley como «uno de los acontecimientos estelares para la Justicia española» y subrayó que hasta su promulgación «no existió en nuestra Patria una Justicia independiente, imparcíal y perfectamente organizada». «Su estructura fundamental —dijo más adelante— se ha mantenido incólume, resistiendo los numerosos vaivenes de una política no siempre dispuesta a enaltecer la misión de juzgar.» «Esa ley centenaria —dijo también— ha servido de armazón fundamental, de orientación sistemática y de insustituible punto de partida, de cuantos proyectos se estudiaron y redactaron después; y aun hoy, al cabo de tantos años, el proyecto de la nueva ley Orgánica dé la Justicia, en le regulación de una serle de materias, se remite a los artículos de la vieja ley. muchos de los cuales afloran literalmente en el expresado proyecto con la pujanza propia de los monumentos legislativos imperecederos.»

Rindió luego el ministro un respetuoso homenaje a tan venerable ley y a los hombres que desde 1812 a 1870 contribuyeron con su ciencia y su trabajo a la construcción del edificio del Poder Judicial español. Recordó especialmente a don Eugenio Montero Ríos, del que dijo «es hoy, todavía, como una gran línea divisoria de nuestra organización judicial, hasta tal punto que puede afirmarse, fundamentalmente, que la Justicia en España tiene dos vertientes claramente diferenciadas: antes y después de Montero Ríos; A vosotros, señores procuradores —añadió el ministro de Justicia— os corresponde el privilegio histórico y el alto honor de abrir a la Justicia española una nueva vertiente: la vertiente fecunda, creadora, social v constructiva de Francisco Franco».

Recordó el largo proceso- seguido desde 1870 para lograr una nueva ley orgánica del Poder Judicial: veintidós proyectos elaborados en la Monarquía, de los que sólo tres llegaron a la Cámara legislativa; seis en la República y seis en nuestro Régimen, «siendo de todos ellos el que ahora nos ocupa el primero que llega a esta rase de elaboración en las Cortes». «Todos los esfuerzos realizados hasta ahora bajo loe mas diversos regímenes politicos —af ir-mó— fueron Inútiles para terminar con esa provisionalidad que enturbia lo que de por si ha de ser más estable, firme y permanente: la Justicia.»

PROXIMA REFORMA DE LOS CÓDIGOS PROCESALES

Señaló que ello es demostrativo de la* grandes dificultades que entraña la empresa y añadió que esta demora ha impedido entrar en el estudio y revisión de nustras leyes de enjuiciamiento civil y penal, tan vinculadas e la organización judicial y que aun cuando fueran excelentes en su momento, resultan ya totalmente inadecuadas a las realidades sociales de nuestro tiempo, haciéndose, por tanto, su reforma impíeriosamente insoslayable, «por lo que espero —dijo— que en el más breve Plazo posible, el Gobierno traerá a esta Cámara los correspondientes proyectos de Códigos procesales».

Se refirió el ministro más adelante a la necesidad de la reforma de esta ley, determinada por consideraciones de orden juridico-político, de tipo sociológico y de carácter práctico. Tras contemplar la fecha del 18 de Julio de 1936 como fuente" de Derecho, repasó todo el proceso constituyente de nuestro Régimen que. en lugar de promulgar una Constitución aparentemente completa, «optó por.la vía más realista, eficaz y fecunda de ir construyendo paulatinamente, de acuerdo con las necesidades de nuestro país, un conjunto de leyes fundamentales que exteriorizan fielmente nuestra acusada personalidad histórica».

«Nada más natural —añadió— que una vez concluido el proceso de institucionalización,. culminado con Ja promulgación de la ley Orgánica del Estado en 10 de enero de 1967, surgiese la necesidad de actualizar nuestra ley Orgánica de la Justicia, prevista en esa norma fundamental.» Dijo luego que este proyecto constituye también la afirmación eolítica y la profesión de fe en los Principios Fundamentales del Movimiento nacional.

En su justificación sociológica subrayó el ministro la diferencia profunda entre la España que contemplaba la ley de 1870 y la actual, lo que hacía necesario «adecuar la regulación española de la justicia a las necesidades de hoy». «A mayor dinamismo y complejidad de la vida económica y social, corresponde un aumento de situaciones conflictivas, y como es precisamente la Administración de Justicia la que en un Estado de Derecho tiene encomendada la misión de resolverlas, resulta obligado concluir que cada día ha de tener mayor complejidad el trabajo de los jueces de nuestro tiempo. De ello se infiere la creciente importancia que la Administración de Justicia ha adquirido en la vida socioeconómica y jurídica de nuestra Patria.» Entre las razones de carácter práctico que abogaban por la nueva ley destacó el ministro «la necesidad de revisar, unificando en una sola norma, la tan dispersa y fragmentaria ordenación actual de la Justicia». Dijo a este respecto que «hubiera podido llevarse a cabo por medio de la técnica de un texto refundido», pero señaló también que «la formulación de un texto de esta naturaleza hubiera sido evidentemente inadecuada para regular un tema tan trascendente, tan decisivo en la vida nacional, como es el de la organización de la Justicia».

Pasó luego el ministro a analizar el contenido de la ley Orgánica de la Justicia en sus 24 bases, y destacó cómo se reafirman en esta ley loa principios básicos de la organización judicial, resaltando las innovaciones principales que contiene, en relación con los órganos que administran la Justicia y con las personas que, de una u otra manera, la sirven. Subrayó el reforzamiento de los principios básicos de la organización judicial: la unidad jurisdiccional; la independencia de la Justicia y la inamovilidad de los jueces y magistrados; el autogobierno; la responsabilidad judicial; el libre acceso a los Tribunales de Justicia... En las innovaciones orgánicas y funcionales establecidas en la nueva ley se refirió .el ministro a la Asamblea plenaria y el Pleno de Justicia en el Tribunal Supremo; los Tribunales Centrales y otras novedades como la nueva denominación de fiscal general del Reino, la desaparición de la Sala Especial de Apelaciones en materia de peligrosidad social, etc.; la especialización del personal judicial, 1» regulación del Estatuto de los servidores de la Administración de Justicia y la regulación de la Abogacía y la´Procura.

FE EN EL FUTURO

«Yo —dijo el ministro de Justicia en la ultima norte de en vibrante exposición— contemplo el futuro -de España con reflexivo optimismo y porque creo en Franco, creo también en su obra y tengo absoluta fe en la continuación de la misma, cuando ese futuro esté en manos del Príncipe de España.» Tras afirmar que cree también. en las Leyes Fundamentales ofrecidas por Franco al pueblo y refrendadas por éste, añadió:

«Con el mismo optimismo veo el futuro de la ley Orgánica de la Justicia, porque esta ley se dieta para un pueblo con un acusadísimo sentido de lo Justo»... «¿L» España moderna —dijo— es el pueblo que, después de Roma, ha debido más a sus Juristas.» Elogió la labor de los teólogos y de los juristas al lado de los conquistadores a lo largo de nuestra Historia: «Fueron juristas —afirmó— los que ordenaron la convivencia de hombres de razas y costumbres tan distintas; los que supieron inspirar su obra en la idea católica y española de la vida y darle tal valor espiritual, que los cambios, las revoluciones y las interesadas influencias extrañas no han podido destruirla.»

Añadió luego el ministro: «Refuerza mi confianza en el éxito de la .ley la consideración de la finalidad que con ella se persigue: actualizar la organización de la judicatura española.» Dedicó entonces un fervoroso elogio a los jueces y magistrados españoles, «hombres competentes, íntegros y abnegados, sobre cuyas espaldas recae la tarea muchas veces Ingrata, en ocasiones dolorosa, siempre callada pero nobilísima e insustituible de administrar la Justicia». «Sin ellos —agregó— no habría más respeto mutuo que el nacido de la ley" de la selva. Gracias a cuantos ejercen el Derecho como una devoción sagrada, es posible que las relaciones humanas se gobiernen conforme a la norma civilizada que nos legó Boma:

Vivir honestamente; no dañar a nadie: dar a cada uno lo suyo.»

El ministro de Justicia terminó su exposición con un sentido elogio al Tribunal Supremo, a la Carrera Judicial, «pieza fundamentalísima en el engranaje constitutivo del Estado de Derecho en el que vivimos y al que todos tenemos el deber de servir» y recordó el cariño con que Franco ha contemplado siempre la función de la Justicia y la firmeza y convicción con que en todo momento ha defendido su independencia.

«La Historia se repite, una vez más —dijo finalmente el ministro—. Hoy como ayer, el correr de la vida exige una adecuada organización de la Justicia que garantice su eficiente actuación. Entre todas las reformas que reclama la Administración de Justicia, ninguna más necesaria que la de organizar los Tribunales para que respondan de manera cumplida al fin altísimo de su institución.

«Yo pido -a Dios —finalizó— que sí a esta ley le concediese, como a la anterior, otro siglo de vigencia, las generaciones que nos sucedan, los profesionales del Derecho que en aquel momento vivan en. España, hablen de ella con el respeto y la veneración con que los juristas de hoy hablamos de la ley Orgánica del Poder Judicial que ahora pretendemos sustituir.»

Las últimas palabras del ministro—que había comenzado felicitando al presidente de las Cortes por los importantes servicios prestados a España, especialmente ne los cinco años que lleva en su actual

cargo —fueron para recordar que el Bey Felipe II, al Inaugurar las Cortes en 1592, había encargado un especial cuidado para el servicio de la Justicia, porque «de ella depende la paz, la tranquilidad y el reposo de tos reinos». Apoyándose en estas palabras pidió el señor Ruiz-Jarabo a los procuradores su apoyo para la Ley en la seguridad de que con ello prestarán un importante servicio a la Justicia, «uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la grandeza de esta España bendita de nuestros amores».

Una gran ovación acogió el discurso del ministro de Justicia que, mientras se retiraba a su escaño, en el banco azul del Gobierno, fue seguido por los aplausos durante largo rato, debiendo corresponder varias veces a la demostración de afecto de los procuradores.

VOTACIÓN DE LAS ENMIENDAS

Se realizó seguidamente la votación de las enmiendas defendidas ante el Pleno, con los resultados siguientes:

Enmienda del señor Madrid del Cacho: rechazada, con 28 votos a favor, 211 en contra y 28 abstenciones.

Primera enmienda del señor Rosón Pérez: rechazada, con 76 votos a favor, 199 en contra y 16 abstenciones.

Segunda enmienda del mismo procurador: rechazada, con 108 votos a favor, 159 en contra y 16 abstenciones.

Enmienda del señor Hernández Claumar-ohirant: rechazada, con 100 votos a favor, 177 en contra y 8 abstenciones.

Enmienda del señor Ubrera Ravassa: rechazada, con 110 votos a favor, 160 en contra y 13 abstenciones.

Una vez rechazadas todas las enmiendas, fue sometido a votación el dictamen de la Comisión sobre la Ley Orgánica de la Justicia, que se aprobó con 252 votos a favor, 13 en contra y 6 abstenciones.

Una larga ovación acogió el resultado de la votación final.

LA MODIFICACIÓN DEL CÓDIGO PENAL

A las siete y diez de la tarde Inició su intervención el procurador señor Pérez Serrabona, para defender el dictamen de la Comisión de Justicia sobre el proyecto de ley que modifica determinados artículos del Código Penal. Con elocuentes razones expuso la finalidad de esta reforma: modificar el límite que establece la diferenciación entre pena grave y pena leve, en cuanto a la multa se refiere; la doble reincidencia, definiendo su naturaleza y, consiguientemente, su influencia a la hora de penar el delito; el tema del quebrantamiento del juramento y, finalmente, los delitos de utilización ilegítima de vehículo de motor ajeno. Dijo que esta nueva ley endurece las penas y los tipos delictivos e incluso las circunstancias modificativas concurrentes en el delito o en el delincuente, pero es el caso—agregó—que hay que defender la sociedad, el orden, el bien común, la, justicia, y no hay otra solución que tener en la legislación penas ejemplares y sistemas punitivos adecuados.

La intervención del señor Serrabona fue acogida con aplausos y puesta, a votación, la ley fue aprobada con sólo tres votos en contra.

MODIFICACIÓN DE LA LEY DE PELIGROSIDAD SOCIAL

Intervino, por último, el procurador don Julián Rojo Martín para defender el proyecto de ley que modifica determinados artículos de la de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Subrayó la importancia que para las naciones. tiene la estimación de las conductas o estados peligrosos de determinados ciudadanos, asi como las penas aplicables conjugando siempre la prevención y la rehabilitación. Dijo también que los cuatro años transcurridos desde que se aprobó la ley de Peligrosidad y la experiencia en ellos adquirida, han evidenciado una serie de insuficiencias que hacían aconsejables las modificaciones introducidas, que enumeró y comentó minuciosamente. Al finalizar su intervención fue muy aplaudido, y el proyecto de ley quedó aprobado por unanimidad.

En la última parte de la sesión los secretarios de las Cortes dieron cuenta al Pleno de cinco dictámenes aprobados en la Comisión de Asuntos Exteriores, tres de la Comisión de Hacienda, 11 de la de Presupuestos y dos de la Comisión de Gobernación. También se dio cuenta, finalmente, del decreto-ley número 5/1974. de 24 de agosto, por el que se crea la Entidad Municipal Metropolitana de Barcelona.

Con ello se levantó la sesión.

dor de Etiopia en Madrid. Señor Mongi Kooli, embajador de Túnez en Madrid. Junta Nacional de la Confederación de Hermandades y Asociaciones de Excombatientes de España, presidida por don José Antonio Girón dé Velasco, consejero del Reino. Junta directiva de la Agrupación Nacional Sindical de>Veteranos y Accidentados del Trabajo, presidida por don Bernardo Alvarez Cortés y acompañaba de don Manuel Hernández Sánchez, secretario general de la Organización Sindical y consejero del Reino, y don Santiago Alvarez Abellán, presidente "del Consejo Nacional de Trabajadores. Diputación Foral^de Álava, presidida por don Manuel María Lajarreta Allende, y acompañado de don Felipe de Ugarte Lambert, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento. Consejo de Administración de Celulosa de Asturias, S. A., presidido por don Eugenio Calderón Montero-Ríos. Don Alberto Monreal Luque, presidente del Consejo de Administración de Tabacalera, S. A. Don Antonio Garrígués Díaz-Cañabate, embajador de España. Don Fernando Bénzo Mestre, subsecretario de Hacienda. Don José María Guerra Zunzunegui, presidente del Instituto Nacional de Industria. Señor Jean Descola, profesor y escritor francés, acompañado del marqués de Busianos, director general de Relaciones Culturales. Don José López-Muñiz y González-Madroño, abogado de! Estado. Don José María Aguirre Gonzalo, presidente del Consejo de Administración de la empresa constructora Agromán, S. A. Doña María del Pilar Lambarri Padina, acompañada de su esposo, don Carlos de Ferrater Ducay. Señor John P. Fitzpatrick, vicepresidente de la Gulf Oil Corporation. Don José Manuel Lara Hernández, presidente del Consejo de Administración de la Editorial Planeta. S. A.

 

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