Errores que hemos pagado muy caros     
 
 Ya.    01/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

1-V-77 EDITORIA

Errores que hemos pagado muy caros

I A afirmación hecha recientemente por Laín Entralgo de que han perdurado las monarquías qu* han

recogido la revolución liberal, la Industrial y la obrera, y que la Monarquía de Alfonso XIII cayó porque

no supo hacerlo, como tampoco acertó a incorporarse, además de lo» mundo* de la inteligencia y del

trabajo, a tac fuerzas regionales, está sobradamente confirmada por la historia, y es un buen punto de

partida para una reflexión de actualidad.

Año y medio de Monarquía ha traído consigo una sobrecoge*"*dora lección: que. loe problemas

auténticos no se resuelven silenciándolos; acaban siempre por reaparecer, generalmente tanto más

enconados cuanto más se los ha reprimido. Asi pasa que, despuós de cuarenta años, nos encontramos con

los mismos problemas de 1936, rio por ninguna condescendencia suicida del Poder, sino porque lo suicida

serta seguir desconociéndolos. Demasiado tiempo se perdió en los últimos años del régimen de Franco sin

adelantarse a buscar la solución que ahora se ti*ne> que improvisar en circunstancias mucho menot

propicias.

QUE, a pesar de ellas, el Gobierno está procediendo con decisión, Inteligencia y buena voluntad, a la

vista está. Pero hace falta que los que de manera inmediata viven los problemas respondan

adecuadamente, sin pretender que se haga de repente lo que no se hizo en tantos años, sin sacarlos del

contexto general en el que únicamente pueden tener solución y, sobre todo, sin abandonarse a un

revanchismo como el que frustró coyunturas prometedoras análogas a la actual.

A PELAR al triunfalismo del pasado como justificación del revanchismo presente es meterse en un

circulo vicioso. "Alguna vez tendrá que empezar alguien a de|ar de fusilar en España", dijo Azaña en

ocasión memorable. Alguna vez hemos de empezar a dejar de responder al extremismo, llevando el

péndulo hasta el extremo contrario. Eso, o volveremos al dramático bamboleo de largas etapas

dictatoriales de fa derecha y breves explosiones demagógicas de la iiq´uierda, nOR etto habría quet

compte* tar la referencia a la Monarquía de Alfonso XIII, que no supo abrirse, con una censura ( • las

fuerzas de la oposición, que tampoco quisieron entrar y que, cuando tuvieron el poder en sus manos,

cerraron el camino a sus adversarios. Hoy apreciamos en la izquierda más responsable una aceptación de

la legalidad que, aunque no sea tan inequívoca como seria deieable, merece aplauso por el sentido de la

realidad que revela; pero incluso en esa izquierda hay demasiadas manifestaciones de revanchismo.

r\E poco valdría que desde el *•´ Poder se disuelvan organizaciones y se retiren símbolo» si su lugar lo

ocupan otros símbolos opuestos, tan respetables, si se quiere, como aquéllos, pero que, como aquéllos,

sólo pueden servir para enfrentar a los españoles.

CNTERRAR símbolos, olvidar ** revanchismos, dejar de mirar al pasado son condiciones para que ta

integración nocional sea una realidad y no volvamos a incurrir en los errores qu» tan caro hemos pagado.

 

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