Por primera vez se introduce en nuestro Código Penal el "delito social"  :   
 Don Juan Manuel Fanjul Sedeño defendió un importante dictamen de la Comisión de Justicia. 
 ABC.    13/11/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

POR PRIMERA VEZ SE INTRODUCE EN NUESTRO CÓDIGO PENAL EL «DELITO SOCIAL»

Don Juan Manuel Fanjul Sedeño defendió un importante dictamen de la Comisión de Justicia

A las seis y diez de la tarde, el procurador don José Manuel Fanjul Sedeño ocupaba el estrado de los oradores, para hacer la defensa del dictamen de la Comisión de Justicia sobre el proyecto de ley que reforma el Código Penal.

«Tales reformas—comenzó diciendo—son consecuencia de la derogación de disposiciones anteriores o del cumplimiento de Convenciones internacionales aceptadas por España, o tienen su origen en razones jurídicas, sociales y económicas, de la más profunda y justa motivación. Así, el endurecimiento punitivo del cheque en descubierto, con objeto de proteger y facilitar su tráfico mercantil; o el delito económico, de maquinación para alterar el precio de las cosas, que reclama una amplia adecuación a los cada vez más complejos mecanismos de los mercados y, a la protección del ciudadano frente a la inmoralidad del agrio.

De manera muy especial—subrayó—se introduce, por primera vez, en nuestro Código Penal, lo que podemos calificar como «delito social>, con objeta de colocar bajo la tutela de la jurisdicción penal las infracciones maliciosas a los derechos laborales en defensa de los millones de españoles que constituyen el mundo del trabajo. Se completa el proyecto de ley—añadió—con varias modificaciones de determinados delitos contra la seguridad interior del Estado, que se encuadran en la Jurisdicción Ordinaria sustrayéndolos de "la militar y se liberalizan los trámites para obtener la cancelación de antecedentes penales. Por último, se encomienda al Gobierno la publicación, en el plazo de un año, de un texto refundido del Código Penal. Los actuales delitos contra la religión católica pasan ahora a_ denominarse «delitos contra la libertad religiosa, la religión del Estado y las demás confesiones». Se trata del acoplamiento de los textos del Código Penal a la ley de Libertad religiosa, consecuencia, a su vez, del nuevo; texto del artículo sexto del Fuero de Tos Españoles.»

La exposición del señor Fanjul Sedeño, brillantísima, constituyó una magnifica exposición doctrinal sobre Jos puntos fundamentales reflejados en esta síntesis, con especial detenimiento en cuanto se refiere a los intentos de alterar los precios, los actos fraudulentos en viviendas de protección oficial, el capítulo de «cheque en descubierto> y su nueva fórmula legal, que expuso con minuciosidad, amplitud y detalle, destacando también la importancia de las normas derogatorias.

Don Juan Manuel Fanjul terminó su intervención con unas cordialísimas palabras de despedida, ante su próximo cese como •procurador: «Si me voy físicamente de estas Cortes—^dijo—, mi corazón queda con los que aquí siguen y con los que vienen a cubrir las vacantes de los que desaparecemos. Mi espíritu estará con su trabajo, porque sé que lo harán con la misma ilusión que hemos puesto quienes cesarnos dentro de tres días. Que todas seamos fieles servidores del

pueblo español y de la grandeza de España, porque es lo que importa, en definitiva.»

Tras los prolongados aplausos que acogieron Ja brillante intervención del señor Fanjul Sedeño, con la que cierra una etapa de cuatro años de intensa y ejemplar ejecutoria parlamentaria, le proyecto de ley fue aprobado por unanimidad.

DOS DICTÁMENES DE LA COMISIÓN DE DEFENSA NACIONAL

La última intervención de esta sesión pie-nana estuvo a cargo del procurador don Jesús López Medel, que, en nombre de la Comisión de Justicia, defendió los dieta-

enes correspondientes a dos proyectos de y: uno de modificación de determinados artículos del Código de Justicia Militar y otro de adición de preceptos. Comenzó su intervención refiriéndose a . línea coincidente y a la filosofía a que responden estos proyectos. «La Comisión de defensa Nacional de las Cortes—dijo—ha enido trabajando intensamente, casi sin iterrupción, en la búsqueda de un ordenamiento jurídico preciso, equilibrado. Bien ayan sido leyes que afectasen a uno de los ejércitos en particular, bien a todos ellos, orno la ley del Servicio Militar; bien con codificaciones de leyes especiales, como la de navegación Aérea, o restricción de la juidicción militar en los aeropuertos, es_ lo ierto que en nuestro Ejército ha existido n constante y sentido deseo de perfección. Y hoy, al final de la Legislatura, se puede decir que la Comisión de Defensa Nacioal, nutrida por ilustres militares y por procuradores, de todas los representaciones orgánicas, con una gran visión de lo _casrense, ha dado una sensación de serenidad, le eficacia y de gran altura de miras. Derecho y Ejército, Justicia y Milicia, _no sólo no se contraponen—afirmó el señor López Medel—, sino que se autoexigen. i aunque el ropaje jurídico formal, o la forma como instrumentación de lo humano castrense no lo sean todo, puesto _ que hay valores y principios a que servir, es lo cierto que el desarrollo normativo y jurí-3ico en nuestros Ejércitos ha sido una cons-:ante, que conviene no desconocer. Sin dula esto dos proyectos responden, sobre todo, i esa idea, que se complementa con _ esta otra tarea: la de una función institucional ^ue el Ejército cumple en la sociedad moderna y en la sociedad española en particular.»

Expuso luego, con detenimiento y detalle, el contenido y los fines de los dos proyectos de ley dictaminados, y resumió, con claridad, los principales debates desarrollados en el seno de la Comisión de Defensa, hasta llegar al dictamen de ambos textos legajes, cuya aprobación solicitó, siendo largamente aplaudido.

A las siete y cinco minutos de la tarde, los dos proyectos de ley quedaban aprobados por unanimidad.

Seguidamente los secretarios de las Cortes se turnaron en la lectura de los restantes dictámenes—unos cincuenta en total—que figuraban en el orden del día, todos los cuales se aprobaron también unánimemente.

A las siete y cuarto de la tarde el presidente de las Cortes levantó la sesión. En el salón quedaban pocos procuradores. En cambio los pasillos continuaron registrando* durante largo rato aún, la animación de lo» últimos diálogos y la emoción de las despedidas.

 

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