Autor: Onega López, Fernando. 
   El péndulo     
 
 Arriba.    26/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Fernando ONEGA

•i L misario tiene un nombre: Areilza. Don José f Maira de Areilza, conde de Motrlco.

vicepresidente del Partido Popular, abandona la zona caliente deJfi política. Recluido en algún

lugar de España, IPJUS de los teléfonos y las especulaciones, es, sin duda, el ^jnlco político

español que a estas horas no piensa en tas urnas. Su marcha ha sido un bombazo para la

cisse política. Areilza es uno de los hombres que están más cerca del poder, en todo el sentido

de Id expresión. Por ello, su retirada tiene que tener alguna gran xplicacidn política, por mucho

que sea el misterio que Id rodea. ¿Se trata del resultado de un cálculo de posibilidades ante las

elecciones? ¿Sigue el ejemplo del se.ior Gil Robles, y deja paso a la mayoría joven que nay

dentro del partido? ¿Se retira para hacer posible una operación política de gran altura?

Todo y nada de esto puede ser posible. Lo evidente —en la medida en que uno pueda acertar

en el diagnóstico— es que no se trata de dejarle el puesto a Adolfo Suárez en esta etapa

preelectoral. Suárez no encabezará, de momento, ningún partido político, ni tiene por qué

hacerlo, aunque el país necesite que concurra a las eleccipnes, porque nadie consiguió tanta

adhesión a una obra de gobierno. En cualquier ca&o. la noticia que protagoniza el conde de

Motrico, y que hoy debe figurar en primer término de las crónicas políticas, no es una noticia

reconfortante. Las próximas elecciones pierden una estrella». Y no está el mapa político, lleno

de reinos de taifas, para permitirse el lujo de que aquellas personas que son más conocidas o

tienen más capacidad de liderazgo se pierdan en razones que no alcanzan a ser conocidas ni

siquiera por los especialistas. Confiemos en que la reunión del Partido Popular convocada para

hoy aclare tas estrategias. Baste decir, de momento, y mientras falta toda la intor mación. que

la política moderada española no se encuentra feliz con esta baja en sus filas.

Mientras tanto, con un decreto recién estrenado, la huelga es noticia en este país. Noticia tan

importante como (as recomposiciones políticas. Que este cronista sepa, de los muchos

conflictos que hay en España en estos momentos, sólo uno se sometió a las previsiones del

decreto-ley. Ha sido en Sevilla, y no viene mal deilr que terminó con victoria de los

trabajadores. Los demás parecen seguir la calificación que se les podía aplicar con la ley en la

mano antes de la regulación de hace dieciocho días: son ilegales. ¿Qué quiere decir esto?

Sene i Mámente, que las nuevas relaciones laborales están entrando en su primera fase de

Incumplimiento colectivo, que debe preceder a la constatación de la necesidad de reforma.

Anteriormente, las nuelgas eran toleradas. ¿Qué va a ocurrir ahora? SI miramos al ejemplo de

la construcción en Gerona, podemos ver que los empresarios han pasado al ataque: a nartir del

lunes aplicarán los poderes que la norma les atribuye en caso de huelga ilegal.

Aunque no reparemos en esto, porque estamos obsesionados por la carrera electoral, la

situación se aproxima a la gravedad. Su planteamiento es éste: los empresarios dicen que no

resisten más la conflictivioad laboral. Las centrales sindicales no están dispuestas a aceptar el

procedimiento para llegar a efectuar una huelga legal. Y todo ello, mezclado en el clima de

uirarecimiento de las relaciones sociales, quizó nos pondría en el disparadero de llegar a una

«guerra» entre empresarios y trabajadores. Nadie la desea, pero el riesgo está ahí, y el

desenlace de la huelga de Gerona puede ser un indicativo. Seguimos pagando las

consecuencias de no tener instrumentos para forjar el pacto social.

Sábado 26 marzo 1977

 

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