El notariado y su Ley Orgánica     
 
 ABC.    27/05/1962.  Páginas: 2. Párrafos: 18. 

EL NOTARIADO Y SU LEY ORGÁNICA

Juzgarnos de sobresaltante intuios, al rendir homenaje a la Ley del Notariado, dar publicidad A tas palabras que don Antonio Iturmendi,ministro de Justicia, pronuncio el tila de aportara de lo* actos conmemorativos del centenario de la promulgación de aquella Ley,

EL solo hecho de «star conmemorando en vida ios cien años de una ley como I» Notarial, habí» mucho de 1» fuerte y robusta constitución de aquélla.

Decía nuestro don Marcelino Menéndex 7 Pelayo que en nuestra tierra las leyes suelen tener la vida de las flores, de 1» verdura de las eras; pero se dan, por fortuna, bastantes ejemplos que no riman con esa afirmación, y uno de los más notables de longevidad es cabalmente el de la ley Notarial, promulgada en la legislatura de 1801-1862, "después de veintiocho años de gestación, con cinco proyectos, a contar desde 1834", o treinta año» si empezamos con el que, con carácter privado, redactara don José Lamas Pardo en 1830.

No se debe a tina casual cronología el que la ley de 28 de mayo de 1862 se promulgara al año siguiente de dictarse la Hipotecaria y antes de que ésta entrara en vigor. El nexo entre una y otra no es simplemente cronológico, sino esencial en función del principio de legitimidad que habría de hallar cabal expresión en el documento público. Al igual que, consecuentemente, tampoco se debe al azar que un mismo ministro de Justicia, el señor Fernández Negrete, tuviese el honor y el •cierto de promover la aprobación de ambas leyes. Este oportuno sincronismo revela atenta previsión y ejemplar prudencia en los órganos rectores de aquella época.

Lo cierto es que la centenaria ley senté las bases sobre que los sucesivos textos reglamentarios habrían de edificar I» brillante Institución notarial de hoy. * * *

Potaron los tiempos en que la función notarial te calificaba de arte menor trente al más noble oficio del juez. Una y otro son hoy actuaciones complementarias en la aplicación v—¿por qué no decirlo?— también en la creación del Derecho,

Frente a otros que hoy son pervivencias formales, el Notariado continental europeo y el de los países de raíz latina, a los que el español se vincula en doble vertiente, tupieron incorporarse con voluntad y diligencia a la reelaboración—casi a la nueva edificación—de la doctrina del negocio jurídico, que les abriría las puertas del horizonte ilimitado del Derecho privado moderno. Es así como al casi olvidado signo adjetivo inicial de la función sucede el esencialmente iva privatista que hoy constituye su notación distintiva.

Estoy recusando con ello ciertas desorbitaciones dialécticas, conducentes a forzar aquel paraleUsmo~-Magistratura-Notaria-do—en términos inconvenientes para ambos. La actividad notarial se vincula, entre otras, a actuaciones legitimadoras tan repletas de contenido .propio como para no necesitar de analogías impropia» en orden a la declaración de derecho».

Para mí la coincidencia se produce en orden a la realización de la seguridad jurídica general, que es el valor supremo inmediato del ordenamiento positivo, cami-

no y via ordenados al mediato, aunque menos accesible, de la justicia.

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Con profunda sabiduría, S. &. Pío XII destacaba, en su Mensaje al Notariado latino, en 1958, lo trascendental de la función de estructurar las relaciones Jurídicas de modo "sano y seguro", fundamento

ultimo de construir con tanta competencia, fidelidad y claridad el negocio jurídico que las partes le confían, que sea innecesario el ulterior recurso ante los Tribunales.

Naturalmente que al Santo Padre, menos que a ninguno de nosotros, .podía satisfacer el simple logro de ese objetivo inmediato de la seguridad jurídica; sólo la plena realización de la Justicia debe constituir objetivo plenamente satisfactorio. Y ésta, añade el Vicario de Cristo, "no es posible si no se funda en el sincero amor al prójimo del que el Evangelio es ejemplo y doctrina". "Estamos seguros—sigue diciendo aquel Pontífice de imperecedera memoria—de que nada podrá, ayudar a

Don Antonio Iturmendi, ministro de Justicia. (Poto T. Naranjo.)

necesario de una pacífica convivencia social. Para ello será preciso, en ocasiones, una actuación interpretativa de la norma en que deba prevalecer el espíritu sobro la letra. Una conciencia recta y bien guiada, dijo «1 -Papa, revela al verdadero hombre >de Derecho y esa definición categorial se traduce, para el notario, en el deber

mejorar y -promover entre los ¡hambres el sentido de la Justicia que la valoración y la práctica de la verdadera Caridad, según las enseñanzas del Etfvino Maestro." Cuando el legislador aborda su obra pa-sitiva se propone recoger anhelos y necesidades generalmente sentidos, o injertar en la conciencia jurídica común el ideal que

cree sinceramente justo. Esto es asi, o asi tenemos que creer que es, porque resultarla monstruoso admitir el propósito de instituir un orden deliberadamente injusto.

Sucede simplemente que no siempre se alcanza ese ideal, que por su misma envergadura habrá de ser conseguido a ¡o largo de un dilatado proceso histórico. Mientras se logra, el legislador ha cumplido su cometido de intentar clarificar el comercio jurídico.

Asi es como los términos "seguridad jurídica" y "justicia" advienen finas inmediato y mediato de todo el orden jurídico. En su condición de tales se hallan situados en planos distintos en función sólo de la lejanía de su aprehensión, pero dentro de la misma linea de propósitos y de metas.

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Por ello estimamos muy importante la contribución del documento notarial a la doctrina del orden público. Y efectivamente lo es, por cuanto dice a cada uno lo que puede y debe hacer, y lo dice de modo que pueda ser conocido de todos, protegiendo así a la vez Intereses privados actuales, Intereses públicos finales, evitando litigios futuros y conjurando en definitiva una amplia gama de fenómeno1» de alteración de la paz social.

Esta es la razón de que no hayamos vacilado al emparentar la función notarial con la doctrina de la seguridad jurídica, puesto que al orden público sirve de inmediato, sin perjuicio de contribuir también y poderosamente » la realización de la justicia. Estructurar correctamente la voluntad de las partes, corrigiendo a tiempo la apetencia de quienes "habent sua siV dera lites", exige no ya un completo adiestramiento técnico en el consejero y fedatario, sino también la posesión de lo que

Su Santidad el Papa Pío XII.

Andrea Giuliani denomina "sentido e Instinto del equilibrio", que consiste sobre todo en la aptitud para insertar los particulares intereses en el cuadro de la ley diotada en aras del interés general, a través de la cual reciben aquéllos seguridad y tutela.

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El sistema español de selección del Cuerpo Notarial, que montado sobre una formación universitaria permita a los mejores el ingreso ti el ascenso sólo condicio-

nados a una sobresaliente preparación, debe considerarse Irrecusable, aunque sea perfectible. Es admirable observar la continua v amorosa acción ejercida en renovadores programas de oposiciones y en la ¡elección de éstas. Los resultados, exponente de su bondad, Hablan por si mismos. A ello v a la "conformación" que al recién llegado comunica su ingreso en la Corporación profesional, que al hacerle participe de un noble espíritu estamental abre para él nuevos horizontes de confianza y sentido de la responsabilidad en el desempeño de su función, debe en gran parte el Notariado español la más alta calificación que merece y que su historia no acuse un solo fallo sustancial por carencia de ese sentido del equilibrio de los intereses privados en juego ni de éstos con el interés general, que constituye la teleología de la norma objetiva.

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Hoy, al cabo de un siglo de experiencia, bien podemos decir que la ley Notarial ha «ido y es una propia ley de Bases, con la virtud y la flexibilidad suficientes para trasegar a nuevos odres, y con la menor merma, la institución notarial tradicional, clarificando sus principios, dignificándola, elevándola y poniéndola en trance de lograr los más óptimos frutos. Prueba elocuente de que ello es asi constituyela el hecho de que haya podido dar vida sin quedar exangüe a seis sucesivos Reglamentos y a numerosas disposiciones complementarias, a veces con soluciones distintas, pero siempre encuadradas en el texto legal Y todo ello expresado en forma elegante, sencilla y correcta, con una sabia abstracción, que contrasta con los intrincados y enconados problemas concretos que vino a resolver. Con esa ley de Bases, aplicándola y desenvolviéndola, los propio» notarios, mediante la espléndida suma de sus esfuerzos individuales y la acción corporativa ejercida a través de sus Colegios v Junta de Decanos y el centro directivo, han ido levantando ese magnífico edificio del Notariado español," que goza hoy de indiscutible prestigio entre los juristas patrios y luce en Congresos internacionales con nota de ejemplaridad y alto nivel.

 

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