Autor: Páez, Cristóbal. 
   No asustar a la democracia     
 
 Arriba.    31/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

NO ASUSTAR A LA DEMOCRACIA

El país se destapa y, cual dice el castizo, el trabajo se amontona. Están pendientes de

aclaración algunos temas inquietantes, como los siguientes: si el Presidente Suárez se

presenta o no se presenta a las elecciones y, en caso afirmativo, si lo hace por libre o con un

grupo político; si el PCE entra en la legalidad o se queda al margen de ella; si el Centro

Democrático consigue, por fin, cuajar en una opción importante y seria para el electorado; si

los diversos partidos socialistas se vertebran o, por el contrario, persisten en su actual

dispersión, etcétera.

Pues -digámoslo muy unamunianamente- que contesten ellos. Creen muchos -y a las

pruebas demoscopicas me remito- que Adolfo Suárez debe presentarse porque lo pide el

pueblo. Dicen saber algunos -y no lo pongo en duda- que el PCE saldrá legalizado de la

Sala IV aei Tribunal Supremo. Opinan los propios socialistas que no habrá vertebración y que

el PSOE renovado acudirá a los comicios en solitario. De los restantes temas, nada se sabe por

ahora. Hacer de profeta en un país mágico, apasionado por la lotería y gustoso de improvisar,

comporta un gran riesgo. Vistos los graves fracasos del periodismo analítico, nacional y

extranjero, lo más prudente será tener paciencia y barajar.

¿Quién tiene ideas claras aquí sobre el presente y el futuro próximo de España? Si alguien las

tiene que arroje la primera (¡ojo!, me refiero a ideas, no a piedras) y nos daremos con ella en los

dientes.

Hoy por hoy, no tenemos nada de nada. Bueno, tenemos una clase política aquejada de

personalismo y una masa electoral desorientada. Esta gilimayoría silenciosa no sabe a qué

carta quedarse. Únicamente se hacen notar las minorías inasequibles a la moderación. Dicen

que constituyen algo así como una confederación de repúblicas de Taifas que va de mitin en

mitin. Ello explica que el domingo pasado el profesor Tierno Galván -visto el variopinto

plumaje del personal que acudió a "La Chata" carabanchelera- se viera en la precisión de

explicar que aquello era el mitin de las izquierdas, ya que por razones evidentes no lo era del

PSP que lo había convocado.

Es decir; lo que obviamente funciona en este país es el extremismo, llámese «Triple A» o

llámese como quiera llamarse. Los energúmenos de toda laya tienen en común cinco íes:

intransigencia, intolerancia, invertebración, individualismo e insolidaridad.

Tales extremistas son los primeros beneficiados del cambio democrático. Toman la libertad

que, lógicamente, tantas responsabilidades conlleva y se la pasan por la piedra; se ponen

ciegos de gritar y patalear y terminan asustando a la democracia y a su pastelera madre, que

diría Forges.

Creo, en efecto, que la democracia está bastante asustada. Sin la existencia de ese enorme

colchón que se llama franquismo sociológico, este país hubiera dado un pendulazo de

consecuencias imprevisibles hace poco más de un año. Mire usted por dónde La Oprobiosa ha

dejado el máximo factor de estabilización con que cualquier nuevo régimen podría soñar Así

se las ponían a don Fernando VII.

Entonces, vamos a meditar seriamente sobre el quehacer democrático que nos aguarda y que,

por supuesto, no acaba, sino que solamente empieza, en un cambio constitucional. Cuidado

con esa Constitución, no nos vayamos a equivocar de pueblo. A los pueblos no los hacen las

constituciones, sino al revés. Y ojo, mucho ojo, a los protagonistas del sistema que va a

ponerse en el telar, porque aquí hay mucho dómine Cabra decidido a poner escuela de

democracia. No, tampoco es eso Pero uno se llena de estupefacción cuando ve que muchos de

los más extremosos y destemplados gritadores del ayer denostado se han pasado al hoy,

pensando en el mañana. Son impenitentes evolucionistas, a los cuales podría venir de perlas

cierta reflexión de Canalejas: «La evolución es como la virginidad, que si se la fuerza se la

destruye.»

Cristóbal PAEZ Jueves 31 marzo 1977

 

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