La dimensión política del Príncipe     
 
 ABC.    24/04/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA DIMENSIÓN POLÍTICA DEL PRINCIPE

Los Príncipes de España regresan hoy a Madrid, al cabo de su viaje oficial de cinco días al Irán, acompañados por el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Hacienda, don Rafael Cabello de Alba, y por el ministro de Asuntos Exteriores, don Pedro Cortina Mauri. Ha sido un viaje de trabajo, con diálogo a todos los niveles, entre el Sha y el Principe, y entre los dos ministros del Gobierno español y sus homólogos del Gabinete iraní.

Por encima de cualquier otra cosa el viaje ha permitido reiterar, más allá de nuestras fronteras, la imagen personal del Príncipe como cumplido, exacto y brillante reflejo de España toda; de las jóvenes generaciones que son ya el futuro nacional, y de las generaciones maduras, que hacen del presente ofrenda cotidiana de fidelidad a lo más noble y permanente de nuestro pasado.

Dijo Don Juan Carlos en Irán que llegaba como futuro Rey de España. A título de tal, en efecto, era recibido —como en otras ocasiones lo fuera en el propio Irán, en los Estados Unidos, en la República Federal de Alemania, en Francia— menos como portador de un mensaje de amistad desde un país amigo que como encarnación de ese propio país que es la España de ahora. La España de siempre.

Familiarizado desde su misma adolescencia con los problemas de Estado; informado puntualmente de los grandes y fundamentales temas de la política exterior; en atención constante sobre cuanto a los españoles ocupa y preocupa, la consideración internacional del Príncipe como interlocutor (que es y representa a su propio país: en el ayer, en el hoy y. esencialmente, en un mañana) constituye una realidad tan cierta como establecida de modo irreversible.

El Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón, vino a madurar, junto a las responsabilidades del Estado, en un constante y prudente afán que enmarcaban fidelidades complejas, difíciles, nobilísimas.

Ante sus altos interlocutores extranjeros, la talla moral del Príncipe pesa tanto como su cumplida dimensión de estadista. De personalidad preocupada tanto por los asuntos internacionales, como atenta a los propios problemas de su país, de España. En cambio por sus cuatro costados.

En Irán, el Príncipe Don Juan Carlos ha movilizado, sin duda, un interés muy específico por España. Un interés por la cooperación económica entendida en los términos perentorios que la presente situación internacional exige. Vendrán los empresarios iraníes para conocer, en diálogo con los empresarios españoles, cuáles son las lineas de acoplamiento mejor para la cooperación hispana en aquel brillante y poderoso desarrollo. El Príncipe y el Sha, ayudados de altos y prestigiosos funcionarios, han construido las esclusas para que la cooperación irano-española navegue por más altos niveles. Y en ello tienen la palabra ahora nuestros empresarios.

Algo más que la economía española, en fin, resultará beneficiado por el capital político que el Principe representa. Algo más que la economía. El Príncipe, para bien de los españoles todos, es ya un futuro consolidado y con imagen de prestigio internacional.

 

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