Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Crónica de una Primera Comunión  :   
 El Infante Don Felipe recibió ayer la Eucaristía en la capilla del Palacio de la Zarzuela. 
 ABC.    31/05/1975.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CRÓNICA DE UNA PRIMERA COMUNIÓN

El Infante Don Felipe recibió ayer la Eucaristía en la capilla del Palacio de la Zarzuela

En la intimidad familiar, recibió ayer la Sagrada Eucaristía e] Infante Don Felipe, hijo de los Príncipes de España, en la capilla del Palacio de la Zarzuela.

Ayer mañana no parecía que fuera a celebrarse ningún Importante acontecimiento en el Real Palacio de la Zarzuela. Y lo llamo Palacio porque va dejando de ser Palacete, ante las añadiduras arquitectónicas que lo agrandan, día a día, conforme se dibuja con mayor claridad el futuro histórico que se acerca. Había allí —en una jornada en que el sol jugaba al escondite— la paz bucólica que compagina con el hermoso paisaje de pinos, encinas, chopos y álamos donde gamos, ciervos y venados no alteran su reposo o su sosegada andadura al ver y escuchar el naso veloz de los automóviles.

Sin embargo, a las doce, allí se produciría un acontecimiento de los que imprimen carácter en la vida y cuyo protagonista sería un niño, rubio, de ojos azules, sencillamente vestido de blanco, con una cruz de plata colgada de una cadena, llamado Felipe de Borbón y Grecia: único varón de los tres hijos de que gozan los Príncipes de España. Don Juan Carlos y Doña Sofía. y que ayer, día de San Femando Rey recibió por vez primera el Cuerpo de Cristo a través de la Hostia Santa que encarna la Eucaristía.

Momentos antes del mediodía llegaron para asistir a la ceremonia, la augusta abuela del Infante —Infante ahora en el más puro sentido gramatical—.Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, Condesa de Barcelona, y sus hijas las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita, con sus respectivos maridos, el Duque de Badajoz y Don Carlos Zurita, y los pequeños hijos varones de ambos matrimonios.

SOLEMNIDAD INTIMA

Como es tradicional en la Familia Real Española —y ya sucedió lo mismo con el Rey Don Alfonso XIII, con el Infante Don Juan y con el Príncipe Don Juan Carlos en los distintos tiempos y lugares— el rito de administrar la Primera Comunión se revistió siempre de una solemnidad íntima y familiar, sin especiales invitaciones, sin galas de ningún género y. desde luego —y concretamente el acto de ayer—, despojado de protocolo alguno. Los únicos invitados a la ceremonia de la Primera Comunión de Don Felipe fueron todo el personal del Palacio y cuantos del ramo de la construcción están trabajando en las obras de ampliación del edificio.

Inmediatamente de sonar las doce, Don Juan Carlos y Doña Sofía, con la Condesa de Barcelona, el pequeño Felipe y las Infantitas Elena y Cristina, sin formar cortejo, se dirigieron, después de haber saludado a todos los presentes, a la diminuta capilla —más bien desnuda ermita castellana— que se alza bajo varios pinos centenarios a pocos pasos de la residencia, acompañados, sin orden alguno de sus hermanas y cuñados: de los miembros de la Casa del Príncipe: de las profesoras del colegio de los Rosales, donde estudia Don Felipe: de les doncellas, camareros, cocineros, porteros y conserjes del Palacio: de los inspectores de escolta, de los jardineros, guardas y obreros de la construcción, que habían dejado de trabajar al dar las doce. Después de ocupar sus puestos en la capilla los Príncipes, Doña María de las Mercedes y Don Felipe comenzó la ceremonia, oficiando la misa el dominico padre Juan Manuel Aguilar asistido del capellán del Palacio, padre Federico Suárez.

EMOCIONANTE

La ceremonia resultó emocionante porque el padre Aguilar, que había preparado el Infante para la Comunión, inició con él un diálogo, como examen previo a la administración del Sacramento, contestando Don Felipe con voz clara y segura. También, durante la misa, hubo otro intercambio de preguntas y respuestas que acreditaron la perfecta formación, en orden a la doctrina cristiana, del heredero de Don Juan Carlos y Doña Sofía. A la hora de la Comunión siguieron al Infante los padres, la abuela, hermanas y tías, más un gran número de servidores.

Después, en los bellos jardines de La Zarzuela, Don Felipe repartió, como es costumbre en cualquier familia, el «Recordatorio» a todos los asistentes, mientras los Príncipes y el resto de la Real Familia presente hablaron con sus invitados, con todos y cada uno, agradeciendo a todos el haber asistido a la conmovedora ceremonia de un niño, con signo y relieve histórico, hijo de los futuros Reyes de España.

El acto litúrgico de ayer mañana en. la residencia de los Príncipes, con motivo de la Primera Comunión del Infante Don Felipe, al demostrar sin ficciones con qué dignidad y modestia proceden en momentos difíciles quienes han de asumir en un espacio de tiempo breve graves y pesadas responsabilidades, ofrece una hermosa lección para fortalecer los ánimos pensando en el servicio de España. Porque la íntima solemnidad religiosa del Palacio de la Zarzuela, tiene la profunda significación de marcar un ejemplo más en el historial de una Familia nacida para servir a un gran pueblo y que no se desprende de las tradiciones y de las convicciones cristianas, únicas capaces de perpetuar y atemperar las glorias- basadas en la libertad y en la dignidad humanas.—Julián CORTES-CAVANILLAS.

 

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