Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cuando comienza una semana importante. 
 No son óptimas las relaciones Súarez-Fernández Miranda     
 
 El Correo Catalán.    17/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Cuando comienza una semana importante

No son óptimas las relaciones Suárez-Fernández Miranda

MADRID

L.CONTRERAS

El articulo «No frustrar una esperanza», publicado conjuntamente por seis periódicos, llegó al lector

madrileño con los mismos acentos de preocupación que aquel otro comentario común del pasado enero,

cuando las provocaciones terroristas crearon una psicosis semejante a la de ahora. Dos periódicos,

«ABC» y «El Alcázar», no han participado esta vez en el «fuenteovejuna» madrileño. «Conjuntivitis» ha

sido el titulo irónico de una breve nota de primera página en la que dice el órgano de la Confederación

Nacional de Combatientes haber sido «marginado», en unión de «ABC», de la nueva experiencia

editorial. «ABC» es calificado por «El Alcázar» de «prestigioso y veterano», y al propio vespertino se

autoconsidera «insobornable»

«La tesis de los colegas - añade- es bien elemental: se sienten obligados a defender al Gobierno por

una actuación que consideran correcta: la legalización del Partido Comunista. Sus razones tendrán. Acaso

sean politicas o simplemente sean económicas.»

«El Alcázar» acusa e sus colegas de «servidumbre gubernamental» y «pobreza imaginativa» y se

pregunta por quién ha podido inspirar «el espíritu maniqueo que trasciende de la prosa editorial». «¿Por

qué ese interés en la neutralización del Ejército?», concluye.

Los planteamientos de «El Alcázar» se comentan solos, justo en una situación política caracterizada por

la provisional inversión de las posiciones. Efectivamente, de una supuesta neutralidad militar y una

beligerancia política del Gobierno se ha pasado, de momento, a una perspectiva de Gobierno inhibido

frente a unas Fuerzas Armadas con espíritu de aviso y amonestación. La idea que ahora se tiene de la

situación, tras la nota del Consejo Superior del Ejército y las dimisiones de Pita da Veiga y Amador

Franco, es que Adolfo Suárez no podrá vender con facilidad la marca política del «Centro» y verá muy

comprometido su intento de presentarse a las elecciones convocadas para el 15 de junio. Las irritantes

disensiones de ese Centro, donde cada político quiere ser cabeza de serie, ensombrecen cada vez más el

futuro electoral de las fuerzas moderadas.

El acoso de los franquistas ha servido para que la oposición, como sucediera en enero, apriete filas en

torno al Gobierno, en la certidumbre de que no le conviene la quiebra de un poder estabilizador.

Naturalmente este espíritu anima sólo a quienes han sido ya legalizados, pues los que están a la espera

con riesgo fundado de verse en el lazareto de la semiclandestinidad han empezado a reaccionar

duramente. Tal ha sido el caso del Partido Carlista, que ha puesto en circulación una carta dirigida al

presidente Suárez, carta concebida en términos virulentos. Nada se diga de las fuerzas marxistas situadas

a la izquierda del PCE. El Partido del Trabajo no tuvo el viernes a ningún representante en el cóctel

ofrecido por el comité central del Partido Comunista, por estimar que Carrillo se ha desentendido de su

problema. En cambio se personaron los líderes de otras fuerzas marxistas leninistas como el Movimiento

Comunista y la Organización Revolucionaría de Trabajadores, por sólo citar a las más visibles. Por cierto

que la ORT ha hecho saber que entre los días 14 y 15 fueron detenidos ciento cinco de sus militantes,

incluyendo miembros de su filial UJM (Union de Juventudes Maoistas). Los responsables de la ORT

interpretan los mencioinados hechos como relacionados con el trámite de su expediente legalizador. La

sentencia del Supremo y la documentación devuelta al Ministerio de la Gobernación es la única -dicen-,

junto con la del Partido Carlista, que ha seguido este camino inverso, a pesar de lo cual, con el plazo ya

rebasado, no se ha dictado resolución alguna.

La semana entrante puede ser decisiva para la decantación de los hechos que configuran la actual

coyuntura política. Se cree que los peticionarios de un pleno de las Cortes para el examen de la situación

planteada por la legalización del PCE tropiezan con dificultades en su objetivo de reunir cien firmas de

procuradores. No se tiene por cosa segura la continuación de dimisiones, entre las cuales podría haber

alguna especialmente sonada.

En las alturas institucionales no reina, por otro lado, completa armonía. Tiende a confirmarse que no son

precisamente óptimas las relaciones entre Adolfo Suárez y Torcuato Fernández Miranda. Los últimos

acontecimientos podrían haber acentuado las diferencias que ya se apreciaron entre ambas personalidades

cuando surgió la tensión entre el Tribunal Supremo y el Gobierno. Por otro lado, el presidente Suárez ha

debido insuflar ánimos a su ministro de Justicia, que, a raíz de los problemas con el Supremo, puso su

cargo a disposición del jefe del Gobierno. La dimisión de don Landelino Lavilla no fue, por

supuesto, aceptada.

 

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