El Príncipe de España recibió a la Permanente del Consejo de Estado  :   
 Su presidente, don Antonio María de Oriol, expresó la profunda y sincera gratitud a S.A.R. "por su entrega total al servicio de la Patria". "Siempre permaneceré fiel a los ideales que encarnan la verdadera España", respondió Don Juan Carlos. 
 ABC.    17/10/1974.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

A B C, JUEVES 17 DE OCTUBRE DE 1974

EL PRINCIPE DE ESPAÑA RECIBIÓ A LA PERMANENTE DEL CONSEJO DE ESTADO

Su presidente, don Antonio María de Oriol, expresó la profunda y sincera gratitud a S. A. R. «por su entrega total al servicio de la Patria»

«SIEMPRE PERMANECERÉ FIEL A LOS IDEALES QUE ENCARNAN LA VERDADERA ESPAÑA», RESPONDIÓ DON JUAN CARLOS

En el Palacio de la Quinta, durante la mañana de ayer, Su Alteza Real el Príncipe de España recibió, entre otras, las siguientes audiencias:

Comisión permanente y representación del pleno del Consejo de Estado; don Miguel Ángel Velarde y Ruiz de Cenzano, embajador de España en Kenya; don Carlos García Riveras, capitán general de la IX Región Militar, acompañado de sus hijos don Fernando y don Carlos; don Rodrigo Roldan García, general segundo jefe de la Comandancia general de Melilla; don Enrique Gutiérrez Ríos; don Salvador Serrats Urquiza, procurador en Cortes; don Alfonso Fierro Viñas, presidente del Banco Ibérico; don Enrique Iníguez Cejuela, presidente de la Cámara Oficial Sindical Agraria de Huelva; conde de Montarco; don Jesús Miguel Haddad Blanco, oficial mayor del Ministerio de Planificación del Desarrollo; don Carlos Benjumea Morenés.

AUDIENCIA AL PLENO DEL CONSEJO DE ESTADO

Durante la audiencia concedida al Pleno del Consejo de Estado, su presidente, don Antonio María de Oriol y Urquijo, pronunció las siguientes palabras:

"Alteza: Por vez primera el Consejo de Estado —su Comisión permanente y una representación del Pleno, de los letrados y del personal administrativo— tiene el honor y la satisfacción de ser recibido por quien fue designado como sucesor a título de Rey en la Jefatura del Estado".

«Esta designación —como textualmente dijo el Caudillo al proponérsela a las Cortes— se halla en todo conforme con el carácter de nuestra tradición gloriosamente representada en los bravos luchadores que durante un siglo se mantuvieron firmes contra la decadencia liberal y frente a la disolución de nuestra patria por obra del marxismo; asegura la unidad y la permanencia de los principios del Movimiento Nacional; está, en todo conforme con las normas y previsiones de nuestras leyes, y en su persona confluyen las dos ramas que en su día determinaron las pugnas sucesorias del siglo pasado.»

«ABNEGADA ENTREGA AL SERVICIO DE LA PATRIA»

"Al pedir a Vuestra Alteza que aceptara esta designación el entonces presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, don Antonio Iturmendi Bañales, advirtió que ésta suponía «abnegada entrega al servicio de la Patria y a la empresa de su engrandecimiento en paz, justicia y libertad». Vuestra Alteza Real respondió: «Plenamente consciente de la enorme responsabilidad que sobre mi va a recaer, acepto en mi nombre y en el de mis sucesores las obligaciones y deberes que me impone esta designación, pues considero que, en definitiva, se trata de obedecer un mandato de nuestro pueblo, expresado en forma legítima y fehaciente a través de su representación genuina, que son las Cortes españolas."

Vuestra Alteza Real proclamó ante Su Excelencia el Caudillo de España y Jefe de Estado y las Cortes Españolas la entrega total al servicio de España, afirmando que estaba dispuesto (son sus palabras) «para hacer cuanto fuera preciso en defensa de los principios y leyes que acabo de jurar», después de afirmar que «he de ser el primer servidor de la Patria en la tarea de que nuestra España sea un reino de justicia y de paz. El concepto de justicia es imprescindible para una convivencia humana cuyas tensiones sean solubles en la ley y se logren dentro de una coexistencia cívica en libertad y orden»

GRATITUD AL PRINCIPE DE ESPAÑA

Quiere este Consejo expresar a Vuestra Alteza Real su mas profunda y sincera gratitud por esta entrega total al servicio de la Patria, con todo lo que ello lleva consigo de abnegación y sacrificio. Vuestra Alteza Real ha venido dando muestra Ininterrumpida de entrega y ejemplar servicio a lo largo de estos años y, de manera especial, en los meses en los que, por aplicación del artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado, tuvo que ejercer la Jefatura del Estado en funciones. Por el acierto, prudencia y discreción con que lo hizo, nos complacemos en reconocerlo y le felicitamos muy sinceramente.

Para esta grave y difícil tarea histórica que aceptó Vuestra Alteza Real, este Consejo quiere manifestar su leal adhesión y su ofrecimiento sin reservas de plena y total entrega en la función de consulta que tradicionalmente tiene atribuida y que 1a Ley Orgánica del Estado confirma.

Este Consejo, que se considera en alguna medida heredero de aquellos otros que contribuyeron a lo largo de nuestra historia a la grandeza y esplendor de la Monarquía tradicional española al servicio de su Patria, quiere continuar cumpliendo con su función, sin limitaciones ni vacilaciones, para contribuir así en lo que le corresponda a1 grave y trascendente tarea que echó Vuestra Alteza Real sobre sus hombros, para que «nuestra Patria sea un reino de justicia y de paz».

Justicia que al decir del Rey Sabio, vuestro ilustre antecesor, en el titulo primero de la partida tercera «es una de las cosas por que mejor y más enderezadamente se mantiene el mundo, es así como fuente donde manan todos los derechos».

Siempre a las órdenes de Vuestra Alteza Real.

RESPUESTA DE S. A. R.

Al discurso del presidente del Consejo de Estado, S.A. R. el Principe de España respondió con las siguientes palabras:

«Agradezco sinceramente las palabras que acabáis de pronunciar y es motivo de satisfacción el haber podido recibir a la Comisión permanente y una representación del Pleno del Consejo de Estado, el más alto cuerpo consultivo de la Administración.

La función de este Consejo es de vital importancia, y vuestra leal adhesión y el ofrecimiento sin reservas que hacéis resultan imprescindibles para la misión confiada a quiénes han de regir los destinos de la Patria.

Hoy ante vosotros, herederos de los Consejos que a lo largo de la historia sirvieron de forma muy directa y trascendental a nuestros Reyes, quiero señalar la importancia que tiene en un Estado como el nuestro la existencia de este organismo, al que tienen que oír preceptivamente los distintos Departamentos en aquellos asuntos establecidos en las leyes.

Vuestro presidente ha repetido palabras que pronuncié en fecha solemne. Podéis estar seguros que no las olvido jamás y siempre permaneceré fiel a los ideales que encarnan la verdadera España.»

 

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