Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   El Príncipe de la buena esperanza     
 
 ABC.    11/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EL PRINCIPE DE LA BUENA ESPERANZA

Casi toda España habla del Principe Don Juan Carlos y de la Princesa Doña Sofía con devoción unos, con afecto otros, con admiración todos, con gratitud muchos, con entusiasmo tantos. El ejemplo ofrecido por la gentilísima pareja en horas difíciles, en momentos oscuros, en circunstancias delicadas, sobre todo en las finales de 1973 y en lo que va de 1974, es de los que hacen historia, iluminando sus páginas con el resplandor de una permanente elegancia de espirita y un claro y abnegado servicio a ese amor de los amores que se llama España. La bella revista del Círculo Catalán de Madrid «Noticia Catalana» ha publicado, de apertura en su primera página, un gran elogio del Príncipe, escribiendo: «Como todo el mundo sabe, durante la reciente enfermedad del Generalísimo, y por propia decisión del mismo Franco, Don Juan Carlos ha sido Jefe de Estado en funciones. En estos casi dos meses han brillado con luz propia su prudencia, su valía, su tacto y sus grandes dates de gobernante moderno y bien preparado. Gracias a ello, la forzosa interinidad no traumatizó en absoluto al país. El Príncipe supo estar a la altura de las circunstancias, lo que no era fácil por una serie de razones de todos conocidas. Más tarde, el Caudillo, cuando se sintió otra vez bien, decidió reasumir el mando. Noticia muy grata para todos, desde luego, que, sin embargo, no es óbice para que reconozca-mos los surcos que abrió el Príncipe durante el período que comentamos y el aroma que dejó. Además el Príncipe, el joven Príncipe, sabe sonreír. Y esto tiene su importancia. Tiene una sonrisa luminosa, eficaz, reconfortante. Es persona ascendente, mágicamente beneficiosa. Está dotado de una gracia natural, pródigamente contagiosa. Confiada y alborozadamente, los españoles vemos en él, cuando se cumplan las precisiones sucesorias, la continuidad. Una continuidad que él sabrá hacer evolucionar de acuerdo con lo que exija y recomiende el momento histórico de España.» Esto lo firma el presidente del Circulo Catalán, Enric Enrich Valls. Otra firma en "Nuevo Diario" ha vuelto a plantear la cuestión del Infante Don Felipe. Pero ¿es posible que todavía sigamos así?—ARGOS.

 

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