Autor: Onega López, Fernando. 
   El péndulo     
 
 Arriba.    08/03/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Fernando ONEGA

El péndulo

El Congreso de Alianza Popular dio la señal de partida. Señal de partida, lógicamente, hacia las

elecciones. Podremos discutir si todo el país estaba representado entre las tres mil personas que

asistieron, entusiasmadas, a su primer Congreso. Pero lo que no se puede discutir es que este Congreso

ha sido un éxito. A la vista del aplauso, del clamor y de la presencia masiva, podemos decir que la

reunión recordaba un poco las sesiones preelectorales americanas. No todavía, desgraciadamente, las

españolas, porque en este tema andamos de riguroso estreno. Alianza Popular está, pues, en el ruedo. Es

un grupo compacto, homogéneo, coherente en su pensamiento. Su línea ideológica puede ser discutible,

pero constituye una oferta electoral no sólo valida, sino clora, ante los próximos comicios de junio.

Pero yo no quisiera ver el Congreso de Alianza Popular solamente como el éxito de un grupo cuya

aceptación popular habrá de certificarse en las elecciones. Quisiera verla como el nacimiento de

una nueva ofensiva. AP representa, evidentemente, una opción. Quizá una gran opción. Pero no las

representa todas, ni debe hacerlo. A su derecha queda una porción de grupos que los votos dejaran

convertidos en "misinos". A su izquierda hay todo un amplio espectro que va desde el nuevo centro de

Cabanillas-Areilza-Ordóñez al propio Partido Comunista. ¿Qué hacen, qué dicen, qué piensan estos

grupos? ¿Van a asistir impasibles o la consolidación de una importante fuerzo conservadora? Lo que se

plantea ahora mismo no es solamente ganar unas elecciones, sino crear un mapa político lleno de

posibilidades claras para treinta y cinco millones de españoles.

La izquierda puede cruzarse de brazos. Puede mirar las uvas y disculparse con que están verdes. Puede,

incluso, sospechar o decir que sospecha irregularidades. Pero nadie se lo va a creer. Ahora estamos en la

construcción de una democracia, y no sobra ninguna voz, sino que todas son necesarios. Pero a las

elecciones ya no se va haciendo un hermoso toreo descomprometido de salón, sino saliendo a un ruedo

que la derecha está poniendo difícil. Este es el reto. Alianza Popular abrió un día el camino, creando una

gran federación o un gran frente electoral, que hizo posible la creación de grandes bloques. Ahora debía

ser el estímulo para que las demás opciones -(tan diseminadas en un minifundio desesperante!- sepan

seguir lo que su ejemplo tiene de bueno. Lo demás ya lo pone el Evangelio: vendrá por añadidura.

Sin embargo, el hecho más importante de este comienzo de la semana estuvo, para mí, en el Instituto

Nacional de Industria. El Rey presidió los actos del aniversario del INI. Y Giménez Torres, ese viejo

socialista no marxista, señaló todo un horizonte para la primera empresa del país: intentar colocar el

capital del INI en manos del pueblo español. ¿Era solamente una frase o era, quizá, el anuncio de un

capítulo de acciones encaminadas a la socialización del Instituto? Deseo ver esta segunda parte. Y deseo

verla aunque sólo sea para ahuyentar el fantasma de que el INI había sido hasta ahora una forma de

socializar las pérdidas de les empresas capitalistas.

El INI, por sí solo, no puede hacer el milagro de resucitar la dormida economía española. Pero sí fue

capaz de alentar la primera industrialización de una tierra yerma de capitales y de inversiones, también

puede hacer ahora el milagro de acercar sus inversiones a las necesidades de todos. Giménez Torres, que

en su tiempo adelantaba una política sindical que llegó quince años después, tiene iniciativa suficiente

para hacerlo. Y si la función del Instituto que preside es llegar a las actividades que rehuye la iniciativa

privada, ahora hay demasiadas actividades, demasiados campos, en los que esté obligado a acudir con sus

auxilios. Quizá la vía sea ésa: obtener le financiación directa del pueblo español, pero asegurándole una

rentabilidad que quizá -quizá- no se mida solamente en dividendos.

Al lado de esta posibilidad empieza a preocuparme menos que la Pasionaria anuncie su regreso a Madrid

para después de la decisión del Supremo sobre la legalidad del PCC, que la Federación Social

Independiente descubra sus papeles o que se intuya una gran escisión entre los sindicatos unitarios.

 

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