Autor: Massip Izábal, José María. 
   Llega a Ankara, en visita oficial, el Ministro español de Asuntos Exteriores  :   
 El primer ministro de Turquía y el jfe del Gobierno Griego irán la semana próxima a Washington para tratar con Johnson la crisis de la isla mediterranea. 
 ABC.    17/06/1964.  Página: 59. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. MIÉRCOLES U DE JUNIO DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 59.

LLEGA A ANKARA, EN VISITA OFICIAL, EL MINISTRO ESPAÑOL DE ASUNTOS EXTERIORES

EL PRIMER MINISTRO DE TURQUÍA Y EL JEFE DEL GOBIERNO GRIEGO IRÁN

LA SEMANA PRÓXIMA A WASHINGTON PARA TRATAR CON JOHNSON LA CRISIS DE LA ISLA MEDITERRÁNEA

Washington 16. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) Coincidiendo con las noticias de que el primer ministro turco, Ismet Inonu, y el presidente del • Gobierno griego, George Papandreu, vienen a Washington la semana próxima, invitados por el presidente Lyndon Johnson, en busca de nuevas negociaciones en la ardiente crisis de Chipre, el diario "New York Times" subraya hoy el Viaje del ministro español del Exterior, don Fernado María Castiella, a Ankara, diciendo que responde a un intento español de mediación en la disputa chipriota.

El corresponsal del periódico, en un despacho fechado ayer en Madrid, dice que, según sus informes, procedentes de fuentes diplomáticas madrileñas, el señor Castiella tratará de la cuestión de Chipre con los gobernantes turcos, subrayando que las relaciones de Madrid con Turquía y Grecia son "muy íntimas" y añadiendo que España, como nación mediterránea, está muy interesada en reducir las tensiones en aquella zona.

El corresponsal, Paul Hofman, dice que no se prevé una escala del ministro español en Atenas durante su viaje a Turquía, pero añade que se la hecho saber que se informará a Grecia, por vía diplomática, de las conversaciones hispano-turcas en Ankara.

"El viaje del señor Castiella a Turquía escribe el corresponsal del "Times" se interpreta como un signo del creciente prestigio y ambiciones de España en la política mediterránea", añadiendo que en julio el ministro español se propone visitar Marruecos.

Sea ello como fuere, una cosa puede afirmarse desde Washington hoy, y es el creciente interés de Estados Unidos en la violenta crisis chipriota. La presión ejercida por Washington en la persona del enviado especial del presidente, George Bali, subsecretario de Estado, para aplacar el nerviosismo militar de Atenas y Ankara, para insinuar la eventualidad de que la flota mediterránea norteamericana se despliegue para impedir cualquier intento de ataque turco o griego contra Chipre y, en fin, para conseguir que los jefes de los Gobiernos de ambas naciones vengan a Washington y discutan sus problemas con la Casa Blanca, dan la medida del interés de esta capital en la crisis.

En estos momentos, Washington está ejerciendo sobre Turquía y Grecia, dos naciones incorporadas al sistema defensivo del O. T. A. N. y dependientes del apoyo económico y militar norteamericano que las salvó del comunismo hace dieciséis años , la máxima presión posible para detener una barbaridad militar, «na guerra balcánica, en el Mediterráneo.

Lo intentó meses pasados con Makaríos y fracasó. Entre el enviado americano de entonces, que era el mismo George Ball, y el arzobispo hubo unas entrevistas violentas y tormentosas, y el resultado fue cero.

Ahora Washington trata de hacerse cargo de las razones de ambas partes en el desventurado conflicto chipriota y aspira a convencer a Grecia y a Turquía de que en el mundo de 1964 no hay más soInción civilizada que la negociación diplomática y el ajuste jurídico, no la feroz carnicería entre griegos y turcos.

Después de todo, dice Washington, lo más importante para una mínima república tan improbable como Chipre es vivir en paz, trabajar, modernizarse y ver lo que se hace con lo peco que se tiene.

Veremos lo que dará de sí la presencia de los jefes de Gobierno de Turquía y Grecia en Washington.

Vendrán uno después de otro y, al pareczr, nadie tratará de que se reúnan y conversen. El primero se marchará de Estados Unidos antes de la llegada del otro. Si no se consigue calmarlos, según mis noticias, se les advertirá de que un intento de invasión armada de Chipre será resistido de alguna manera por las fuerzas norteamericanas en el Mediterráneo, hasta que las partes encuentren una fórmula de acomodo en alguna mesa de conferencia a los conflictos inventados por el buen arzobispo Makarios.

Uno de los temores de Estados Unidos es que, a fuerza de separatismo y demagogia, de truculencia y de sangre, Chipre acabe convirtiéndose un día en la Cuba del Mediterráneo. Para tratar de evitarlo ha invitado Johnson a los señores Inonu y Papandreu a Washington la semana próxima, José María MASSIP.

 

< Volver