Izquierdismo verbal     
 
 Diario 16.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Izquierdismo verbal

Los españoles estamos asistiendo a una especie de fiebre de izquierdismo verbal. Aquí todo el mundo

dice ser de izquierdas y lleva muy a mal que le encasillen en la derecha. Son muy pocos los que se

reconocen de entrada como integrantes e la derecha, buscándose toda clase de argumentos,

-preocupaciones sociales" y "servicios al pueblo", para tapar las evidentes huellas de derechismo que se

llevan encima. A veces, la cosa llega a extremos grotescos. Hay por ahí individuos y grupos autotitulados

de izquierda, y autollamados socialistas, que sostienen la no legalización del Partido Comunista, la

condena radical de Marx y la defensa teórica de los principios básicos del neocapitalismo más puro.

Cómo se puede ser de izquierdas en tales circunstancias es un milagro que deberían explicarnos esos

señores.

Claro está que la broma semántica se va acabar en breve y los hechos pondrán a cada uno

en su sitio A los ciudadanos españoles nos importa un bledo el lado o el color en que diga situarse un

individuo o un grupito. Lo que no interesa es el comportamiento que se siga en la práctica. Vamos a ver,

cuántos votan a favor del divorcio o del aborto, cuántos aceptan el libre juego de todos los partidos,

cuántos se pronuncian por la socialización de tales o cuales empresas o sectores, cuántos defienden un

sistema fiscal progresivo y justo, cuántos están a favor de la escuela pública, cuántos sostienen que las

autonomías o el federalismo no son separatismo y cosas parecidas. Eso es lo que determina si uno es o no

de izquierdas o de derechas y si está más acá o más allá que otro grupo o personalidad política.

El empeño de algunas en colgarse una etiqueta para ver si cuela no va a prosperar. La gente no va a votar

por la derecha, por el centro izquierda, por la izquierda o por los entreverados. La gente va a votar a

programas y personas concretas, que se responsabilicen de llevar a la práctica los principios proclamados,

y en función de lo que hagan les va a exigir cuentas. Lo demás es un divertimiento poco serio que no va a

parte alguna y que, en muchos casos, produce risa. Ser de izquierdas, antimarxista furibundo, amigo de

las multinacionales y persona coherente, todo junto, .sería difícil de admitir por cualquier persona sensata.

Sin embargo, hay algunos que sostienen eso y mucho más. De risa, señores.

 

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