Autor: Rocamora, Pedro. 
   Castiella y la amistad peninsular     
 
 ABC.    17/03/1961.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CÁSTIELLA Y LA AMISTAD PENINSULAR

La voz del ministro español Castiella, en Lisboa, lia tenido una virtud excepcional: la de la claridad. Ahora que el arte se convierte en abstracto, la diplomacia se transforma en concreta. Y su lenguaje se limpie de giros esotéricos, de eufemismos y de ambigüedades. La diplomacia signe siendo empresa sutil.

Pero es ya también una misión veraz: dialogo de sinceridades, coloquio concreto sobre los temas vitales que tiene planteados el mundo.

No es hora ya de rehuir la Historia. Y al afrontar los problemas QUS la realidad ofrece a cada instante, los pueblos realizan esa misión, que Renán, atribuía al Estado: la de afirmaras como nación en el plebiscito renovado de cada día. Así Portugal subraya en estas horas—en su. plebiscito cotidiano de nación—su voto de reconocimiento y de gratitud a España.

Y ello, gracias a la hábil gestión del ministro español. Porqirs • la personalidad de Castiella puede caracterizarse por eso que &e ha llamado "vocación de fuga cenital, de incansable, exigencia hacia lo óptimo". Esfuerzo sin decaimiento, entusiasmo y pasión por lo difícil hacen del ministro de Asuntos Exteriores de España una figura da ejemplar viger en. el cuadro de la política europea. Por eso sus palabras de Lisboa -han sido las que debían ser, las que Portugal esperaba,y deseaba escuchar d-e un ministró español. Acierto singular, pero explicable si ss tiene en cuenta que Castiella posee esa especie de telepatía diplomática por la .que algunos seres privilegiados presienten los pensamientos de las mentes afines.

Portugal ha oído ya demasiados conceptos musicalmente destemplados de gentes en las que confió encontrar la coincidencia de lo acorde y d´e La, armonía. Pero con España ha sido distinto Tenía que serlo así, -porque el Pacto que nos liga a portuguesas y españoles "no es un Pacto de circunstancias, sino .un instrumento político ejemplar; al servicio de todo cuanto une de manera valiosa y permanente nuestros pueblos", ha proclamado el ministro español.

Esta reiteración >le la amistad .peninsular resonaba en Lisboa en un momento de singular tensión: cuando el Consejo de Seguridad rechazaba la moción de Liberia, de Ceilán y de la R. A. U. para que´ se hiciese un relatarlo sobre Angola, y cuando África del Sur anuncia que a partir del próximo 3.1 de mayo se retiraría de la Comunidad británica. En el mismo instante en .que se celebraba la votación en Nueva York—con votos a_ favor de la moción contra Portugal difícilmente explicables—, Castiella hablaba del espíritu de alerta y de la firmeza de las propias convicciones que hay que mantener frente a tanta complacencia y a tan inconcebible desmayo. Allí donde existe en el mundo libre una posición de orden y de paz, como en España y Portugal, se descubre una,ofensiva que trata de destruirla. Nos combaten jx>r nuestras posibilidades de futuro. Porque saben que la fidelidad peninsular al viejo ideal cristiano y humanista es una torre de fortaleza.

Éxito rotundo «1 de estas afirmaciones propias de la ideología clásica del político cristiano, del intern.acionalista que habla a los portugueses en el mismo lenguaje de los maestros venerables de Coimbra y de Salamanca. Hay • unas resonancias vivas de Suárez y de Vitoria. La razón y la justicia, la libertad y la ley, el orden y la - concordia internac-ionales. Esa- fue la .lección de Portugal v >íe España al inundo del Renacimiento contra los dogmas de un cómodo maquiavelismo, que confundía adrede lo útil con lo legítimo. Ese maquiavelismo que hoy está echando sobíe» él mundo error tras error, 9, como diría Ortega con éste nuestro Jenguajs español, hecno más para- arrieros que para chambelanes, albarda sobre albarda Hoy como arar la ambición internacional lo ou&cic todo S nay potencias que, como Agamenón, sacrificarían a Ifigenia para que ,les fueran favorables los vientos de te Historia. En estas deserciones «te lo que debiera ser la justa convivencia entre los pueblos, ..España y Portugal son* una excepción de reciproco entendimiento y de sentido solidario y fraterno.

Castiella ha dado un paso más en el camino de los eternos reencuentros de España con sus amigos tradicionales. Importa hoy "más que nunca crear el clima propicio para eso que alguien calificó como el "cosmopolitismo de los mejores". Es decir, para los que saben estar unidos, lejos de las dos tentaciones más peligrosas de la historia contemporánea. Las que SEJ simbolizan, de una parte, en la claudicación y el abandono, y de otra, en la loca obsesión del dominio y del poder: el canto de la sirena -de Ulises y las voces de las brujas de Macbeth. — Pedro ROCAMORA.

 

< Volver