Autor: Petrie, Charles. 
   La visita del señor Castiella a Inglaterra     
 
 ABC.    09/07/1960.  Página: 45. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA VISITA DEL SEÑOR CASTIELLA A INGLATERRA

Sir Charles Petrie, esc gran amigo de España desde que por ves primera -yisiíó nuestra patria, en el año 1920, nació en 1895 de una familia establecida desde hacía mucho tiempo al oeste de Irlanda. Diplomado en la Universidad de Oxford, se dedicó a la investigación h i stórica, colaborando í a mbién en periódicos yirevis-\ tas especializadas del mundo entero. En recompensa a sus servicios rendidos al eitu-{-,dio ¿e ´la historia, sir Charles ka sido condecorado, entre otros, por los Gobiernos´de España, Grecia e Italia.

Es miembro de la Royal Historical Society y correspondiente de nuestra Real Academia de Historia*.

Asimismo preside la Military History Society, de Irlanda.

Autor de numerosas adras sobre la historia europea desde final de la Edad Media, algunas de ellas traducidas al español, como "El mariscal duque de Benvick", ha escrito también un libro sobre los Barbones, en el dial se detiene con ´cariño en- la figura de Don Alfonso XIII, último Rey de España.

A continuación publicamos un interesante artículo de sir Charles:, sobre las relaciones anglo-españolas en vísperas de la visita a Londres del ministro Sr. Castiella:

La visita oficial del ministro español de Asuntos Exteriores a Londres es un paso muy importante en la mejora de las relaciones anglo-españolas, que todos los verdaderos amantes de la paz .celebrarán muy sinceramente. Desde luego,, no es ésta la primera vez que D. Fernando Castiella ha estado en Inglaterra desde que se la confió la cartera ministerial que a.ctual-mente regenta, pues vino el pasado verano, -y fue entonces cuando se le hizo la invitación que ha dado lugar a. la presente visita. Pero el viaje de entonces fue privado, y hecho con el propósito de encontrar al presidente d>s los Estados Unidos. Ahora Vendrá en visita oficial, y muchos años han transcurrido desde que alguien vino de España, a Londres en semejantes circunstancias.

Sin embargo, aunque ésta es la primera visita oficial de un ministro español de Asuntos Exteriores desde hace mucho tiempo, en los -últimos años ha habido varios intercambios de cortesía. Uno de los destacados miembros del Gabinete británico, sir David Eccles, siendo ministro de Industria y Comercio, fue a Barcelona y "a Madrid en 1958, y el Sr. Ullastres estuvo en Inglaterra el año pasado; Además, recientemente ´intercambiaron visitas el alcalde de Madrid y el -lord alcalde de Londres, comd también estuvo en España, «1 pasado mayo, el grupo británico de la Unión Interparlamentaria, cuyos miembros, independientemente de sus filiaciones de partido, se sintieron muy impresionados por los logros del Gobierno español en los campos de la asistencia social y la enseñanza técnica. La visita´del Sr. Castiella se destaca en el marco de tales relaciones.

Desde luego, siempre ha habido y siempre habrá cuestiones que la Gran Brataña y España no ven bajo la,misma luz, pero eso no quiere decir que porque discrepen hayan de reñir. No son niñas en la "nursery". Ciertamente, el Gobierno británico y toda la opinión pública responsable de la Gran Bretaña desean que la presencia del Sr. Castiella en Inglaterra no sólo sea un éxito inmediato, sino que también contribuya *a mejorar más aún las relaciones existentes entré Jos dos países. El último año, no menos de 350.000 británicos pasaron sus vacaciones en España, donde disfrutaron mucho; por su parte, los españoles han dejado de ser la novedad que antes eran en la Gran Bretaña; y así cabe decir que la mayoría de Quienes se entrevisten--con el Sr. Castiella no saludarán en él a un extraño, sino, al representante de una amistosa nación, respecto a la cual tienen personalmente los más gratos1 recuerdos.

La política del actual Gobierno británico, y en particular del ministro de Relaciones Exteriores, Sr. Selwyn Lloyd, consiste en no v descuidar cosa alguna que ayude a establecer más estrecha, relación entre España y los demás países de la Europa Occidental, esperando robustecer de tal modo los vínculos, económicos y de otra naturaleza, entre la Gran Bretaña y España. Con tales miras, el Gobierno británico apoyó la admisión de España en las Naciones Unidas, en 1955, y cuatro años después, su incorporación, de lleno a 1& Organización Europea de Cooperación Económica. Incidentaimente, cuando España ingresó en esta última entidad, la Gran Bretaña participaba en «I programa de ayuda de la O. E. C. E., eoe es equilibrado por las medidas de liberalteación. económica que el Gobierno español está siguiendo con éxito manifiesto.

Sin embargo, la visita-del Sr. Castiella no es sólo un. recuerdo de cooperación en el pasado, pues también se espera que marque el camino hacia una más estrecha comprensión en el futuro, y durante la misma se firmará, un Convento cultural anglo-español. Esto vendrá a coronar similares actividades en otros campos, como la firma del Acuerdo sobre energía atómica, el pasado enero, y la del Acuerdo sobre abolición de visados, en mayo. Tales documentos podrán no parecer de trascendental importancia a primera vista, pero cada uno. de ellos, en su esfera, contribuye a estrechar más la relación entre ambas naciones. En el pasado ha habido una excesiva tendencia, tanta en Inglaterra como en España, a hacer hincapié en los que las separa, más bien que en lo que comparten, y esta yisifia oficial de D". Fernando Castiella tiene por objeto demostrar que se ha invertido esa tendencia.

La alta consideración personal en que el ministro- británico de Relaciones Exteriores tiene al Sr. Castiella es también un signo alentador, pues, con razón o sin ella, las simpatías y antipatías personales juegan un importante papel en Jas relaciones internacionales. Cuando el ministro español de Asuntos Exteriores estuvo en Londres el año pasado, un relevante estadista británico declaró acerca de él: "Este es un hombre en quien podemos confiar." Y esa es ciertamente la opinión del Sr. Selwyn Lloyd, d3 modo que la excelente relación personal de estos dos hombres, dado tos cargos que desempeñan, ha de contribuir a las buenas relaciones entre sus países. Además, el ministro británico no es un. extraño en España, pues allí suele pasar sus vacaciones todos tas años.

Finalmente, si la civilización occidental ha de enfrentarse a los riesgos que la amenazan desde fuera y desde dentro, Inglaterra y España tendrán que cultivar lo que tienen en común y cimentar el porvenir en esa base. Este es el mayor servicio que pueden hacer a esa misma civilización occidental, a la que tanto han contribuido las dos en el transcurso de los siglos; y no cabe duda de que el Gobierno británico tuvo eso en consideración" cuando invitó oficialmente al Sr. Castiella a venir á Londres.—Sir Charles PETRIE, miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

 

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