Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Una puntualización     
 
 ABC.    10/02/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

JUEVES 10 DE FEBRERO DE 1977.

De ayer a Hoy

UNA PUNTUALIZACION

LA verdad es que me han dejado algo perplejo ciertas respuestas asestadas a mi amigo el profesor García

San Miguel en e1 sentido de que el bable sufrió «presiones» en estos años del franquismo. Por supuesto

que mi bable es nada más que el da Oviedo, y, en cualquier caso, mi única experiencia como víctima es la

de ver reírse a mis camaradas madrileños, cuando yo era un niño, de mis modalidades lingüísticas. Pero

aquello no era centralismo, era maldad.

La intuición de que tenían un amigo tonto les hacía crueles, como pasa siempre en al Estado español.

Naturalmente, el fondo de este asunto es el regionalismo. Mi perplejidad proviene de que yo siempre he

considerado (y los hechos lo prueban) que lo que podernos llamar regionalismo asturiano siempre fue

centrífugo, y no centrípeto.

En verdad no era regionalismo, sino intención revolucionaria. Los revolucionarios de 1934, que en el

fondo y en la forma profesaban la filosofía política de la comuna, no cantaban algo que pudiera

corresponder, por ejemplo, a «Els Segadors», cantaban lisa y llanamente «La Internacional». El sentido

de clase estaba muy por encima de cualquier romanticismo histórico. (Hablo de romanticismo histórico en

el mejor de los casos.) Con esto quiero decir, respetuosamente, que el regionalismo, desde al punto de

vista de la izquierda, tendría que ser reaccionario. ¿Saben lo que hubiera dicho Marx a los megalómanos

da las nacionalidades? Voy a decirlo con sus propias palabras: «¡Ustedes quieren hacer retroceder la

Historia por un milenio!» No niego la razón de las nacionalidades españolas. Pero es una razón que hay

que aceptar como un medievalismo. La razón da las nacionalidades es buena hasta donde llegaron las

previsiones de Azaña (que por eso mismo, no era marxista), pero no hasta donde llegaron sus sollozos,

tan patéticamente descrito en el «Cuaderno da La Pobleta». Escribió al profesor Marichal que sacar a

relucir esto quizá sea prestar un flaco servicio a la democracia, ya que podría ser aprovechado por los

antidemócratas. No obstante, escribió también: «...quienes así se expresan parecen ignorar que la falla

más grave de los políticos españoles antidictatoriales... ha sido su desidia historiográfica y su

colaboración implícita, por omisión de sus testimonios, en la tarea deliberadamente negadora del pasado

cercano realizada por los triunfadores de 1939."

EL PREJUCIO

EN el aire da mi pueblo (para Hegel el aire es «la universalidad negativa degradada al momento

impersonal de algo diferente», cosa verdaderamente irrespirable y que además no se entiende), el bable

suena como la música de Salinas. Mielifica el aire y los oídos. No quiero que Asturias sea arrasada, como

algunas veces lo ha sido, por un «imperium» central. Pero no convertiré mi asturianidad en un prejuicio

burgués.-

CANDIDO.

 

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