Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Cantar de ciego     
 
 ABC.    01/02/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

1 DE FEBRERO DE 1977

De ayer a Hoy

CANTAR DE CIEGO

EL sábado ví al presidente con el rostro arado por la fatiga. Tenía ojeras. Era el peso de la púrpura, y en

este caso no se trata de una figura poética, sino de una evidencia dramática: era el peso de la sangre. Otra

observación es que el presidente, desde su primera intervención pública, ha tratado a los españoles de

usted. Quizá el lugar culminante de su última alocución sea éste: «¿Creen ustedes que estos criminales

atentados se hubiesen realizado si quienes los ejecutan contasen con un mínimo consenso de los

españoles? La pregunta presupone una respuesta inconcusa, es decir, firme y sin contradicción.

Quienes usaban la coartada del pueblo cuando guardaban alguna esperanza, ahora que no tienen ninguna

lo sumen en el terror. Al parecer, quieren prepararnos, fuera ya de todo proceso y de todo lógico discurso,

un último acto en el que muera hasta el apuntador, para que vuelvan los espectros. Y, como se ha dicho,

esa dialéctica pistolera de enfrentamiento de bandas presenta la traza de ser una ficción, con lo que el

ataque subversivo contra el Estado sería unidimensional. En cualquier caso no se trata de una banda,

como, por ejemplo, la del Tempranillo, sino de una organización sólida, incrustada en el contexto político

y social de la Nación, porque sólo así se explica la duración sin rastro de los dos magnos secuestros. Bien

sé yo que únicamente en los dramas románticos de Schiller y en los folletones de Sautier Casaseca es

imposible confundir los buenos con los malos. Fuera de ahí, la gente echa mano del cantar de ciego

cuando no hay información. Alguna vez le sale bien, y el cantar de ciego es el poema de Mio Cid, y otra

le sale mal, y es la siniestra «Macbird», pieza con la que el pueblo americano sustituyó la vaguedad

oficial en la que aún continúa sumido el asesinato del presidente Kennedy. Como no hay duda de que el

pueblo está con el Gobierno en lo que toca a su lucha contra el terror, pienso que debería entregarle

cuanta información le sea posible. Esto es lo que se hace con los aliados desde tiempo inmemorial.

LA IDENTIDAD

PARECE que, siendo terroristas, lo mismo da que sean de la derecha o de la izquierda. Yo no lo creo así.

La no identidad no tiene márgenes, y de lo que se trata precisamente es de ponerle márgenes a la

subversión. El peligro importa tanto como el saber de dónde viene, y, además, se evita el galimatías

político. Sólo en los esquemas teológicos cabe hablar del Mal, porque ahí si que es una objetividad. Pero

en los esquemas políticos y sociales hay que identificar a los malignos, porque lo contrarío será una

evasión de la objetividad e incluso de la Justicia distributiva. Y de eso ya tenemos bastante en el

almacén.-

CANDIDO.

 

< Volver