Autor: Díaz Villasante, Justo. 
   El socialismo y el aborto     
 
 Ya.    30/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

tribuna abi

EL SOCIALISMO Y EL ABORTO

No ha mucho en un congreso celebrado por uno de los llamados actualmente Partido Socialista, se

adoptó, entre otras, una moción para en su día legalizar y liberalizar el aborto.Este problema

importantísimo para una sociedad mejor está de plena, actualidad. En estas mismas páginas yo he

combatido a fondo él aborto provocado.

Conviene, pues, que nos situemos en su análisis, en el campo de defender la vida a toda costa: la vida

ennoblecida por el espíritu, porque si hay alguna cuestión que determine el socialismo es llegar a una

sociedad donde el hombre haya conseguido, con la justicia, la belleza moral. La belleza moral, decía, un

egregio biólogo, es más impresionante que la belleza de la naturaleza y que la belleza de lo ciencia porque

el destino de la humanidad soy yo: la conciencia.

Sin casualidad que valga son los auténticos científicos y, entre ellos, los médicos ejemplares, quienes

defienden el principio de que la vida comienza con la fecundación y no con el nacimiento, en el hermoso

momento de la concepción,en que dos seres, a la vez corporales y espirituales, se abrazan para crear¡ no

para, destruir.

El Sexto Congreso dé la Asociacion Internacional de Magistrados dé la Juventud, celebrado en Ginebra y

en el que yo participé como miembro asociado, discutió en torno al aborto provocado en la juventud. El

juez de menores de Nueva YorK, una mujer, madre, además, de seis hijos, sostenía la tesis .de la

Independencia y el libré albedrío de aquélla, para decidir por si misma y el visto bueno dé un médico,

sobre la viabilidad o no de su hijo, ya concebido, pero, además, hombres de Derecho y, ante todo, los

biólogos, saben hasta qué punto esa, actitud es puro fariseísmo. Basta leer, entre otras muestras, los

estudios seguidos en la Universidad de Leningrado para demostrar cómo la mujer está condicionada por

la naturaleza y cómo ni la revolución de octubre ha conseguido independizarla totalmente de la biología.

Hay un hecho, indudable que cada vez gana, más terreno; la independencia de la mujer moderna, con

respecto al varón. Se ha independizado económicamente de nosotros por el trabajo y también desde la

intimidad de sus relaciones con el hombre. Hoy, con una educación adecuada, iniciada en la familia, sabe

aceptar por íntimo convencimiento, traducido en sensibilidad,el hijo deseado. Disociadas "en esté tiempo

aquella intimidad de la pareja, humana de la pura procreación pueden, sin alterar el ritmo de la naturaleza,

evitar la concepción antes ^que destruir una vida ya fecundada.

No al aborto provocado desde el horizonte del socialismo: el sofisma de que un determinado

ordenamiento positivo autorizando aquél bajo, el control médico puede evitar la progresión geométrica de

los abortos clandestinos, es asi mismo falsa, ya que las últimas estadísticas de países como Francia, han

demostrado lo contrario:

Y si en la concepción Inmanente de la vida, consustancial con el socialismo, no cabe su trascendencia, el

argumento de propugnar el aborto revela su anacronismo; su decadencia, su contradicción con lo que el

socialismo es, como su más profunda razón de ser.

¡Ah!, la Declaración Universal de los Derechos, del Niño, cómo representa la luz de la conciencia

también.

Justo DÍAZ VILLASANTE

 

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