España cuenta con una de las legislaciones laborales más justas, humanas y avanzadas  :   
 Discurso del Ministro señor Gual Villalbi en el XXXIV Curso Internacional de Enseñanza Comercial. 
 ABC.    10/07/1962.  Página: 41-46. Páginas: 6. Párrafos: 36. 

«ESPMA CUENTA CON UNA DE LAS LEGISLAPQIFS LABORALES MAS JUSTAS,

HUMANAS Y AVANZADAS»

"Todo el país vive un momento de impulso orgánico y decisivo para su transformación"

DISCURSO DEL MINISTRO SE OR GUAL VILLALBI EN EL XXXIV CURSO INTERNACIONAL DE ENSE ANZA COMERCIAL

Barcelona 8. En el acto inaugural del XXXIV Curso Interfiacioiai de Enseñanza Comercial, qué presidió, en nombre del Jefe del Estado, el ministro presidente del Consejo de Economía Nacional, el señor Gual Villalbí pronunció el siguiente discurso :

"Excelentísimas autoridades, señoras y señores participantes en -el Congreso: Me hubiera complacido en extremo que las circunstancias me hubieratl sido dables para participar de una manera directa y asidua en las tareas de este curso de la Sociedad Internacional de Enseñanza Comercial, que es el trigésimo cuarto de ´os que se vienen celebrando. Digo que me hubiera complacido porque, como recordaba el presidente efectivo, estoy vinculado a la S. I. E. C y a su historia desde hace muchos años con una colaboración, extraordinaria; pero, además de todo esto, porque tengo contraída con la Asociación una deuda de gratitud imperecedera, ya que desde hace años, en la reunión de Viena, se dispensó la alta distinción de designarme presidente de honor de la Asociación.

Mi vinculación a la S. I. E C. viene de años y arranca de una íecha en unas circunst ncias que constituyen una de las efemérides de la vida de la Asociación que creo conveniente recordar. Era en el mes de agosto de 1914 cuando se celebraba, precisamente en esta ciudad de Barcelona, el VIII Curso de Expansión Come cial de nuestra entidad, con prometedoras esperanzas, pues se efectuaba el dictado de un programa de conferencias, de visitas y solemnidades sumamente atra-yentes. Pero entonces sobrevino el estallido de la primera guerra mundial, y con ello se ocasionó una precipitada dispersión de los participantes en el Curso, sobresaltados e inquietos porque preveían la grav dad de los acontecimientos y tenían el deseo de encontrarse en su propia patria. Así se puede decir que aquel VIII Curso, que se celebraba en Barcelona, quedó truncado, y se le puede aplicar el calificativo, por tanto, de "curso inacabado". Pero de la misma manera que la célebre sinfonía de Schubert que lleva este título nos dejó la partitura que ha alcanzado celebridad, así es que aquel curso nos dio las lecciones que se dieron y las que no pudieron darse en un volumen, que es, en realidad, una expresión de la situación de la vida económica y social de España de aquella fecha.

En aquel año de 1914 yo era catedrático de la Escuela Superior de Comercio de Bilbao, y, como tal, me interesaba por los estudios de comercio y enseñanza mercantil, que entonces estaban ya en pleno desarrollo, y sobre la cual había escrito incluso algunos artículos. Naturalmente, ante la oportunidad de que se celebrara en Barcelona aquel curso, me inscribí y fui uno de los participantes.

HEDIÓ SIGLO DE COLABORACIÓN

Desde entonces arranca mi vinculación con la S. I. E. C, que se cifra en cuarenta y ocho años, casi medio siglo de colaboración continuada. Durante este período no sólo he,podido ser lector constante de la revista que publica, la cual nos ha dado a conocer principios y conceptos sobre lo que es la enseñanza comercial, asi como en los avances, legislativos y las iniciativas privadas en esta materia. También participé en muchos cursos y en muchos congresos celebrados en diversos lugares.

Asistí a las reuniones de la Permanente, formando parte de la misma cuando se reunió en Zurich y ocupaba la secretaría de la S. I. É. C aquel profesor eminente, el doctor Latt. He sido presidente efectivo de la delegación española desde que se instituyó y tuve el orgullo y la satisfacción de poder decir que en algún momento el número de componentes de la misma hacía que ocupásemos el tercer lugar entre los países componentes de la S. I. E. C.

Finalmente, ya lo he dicho, recibí el título de presidente de honor de la entidad.

Recuerdo todo esto, no solamente para explicaros con qué emoción, interés y entusiasmo sigo las actividad s de la S. I. E. C, sino para explicar también que si hoy me encuentro aquí con la satisfacción de presidir como ministro, con orgullo de poder decir que ostento la representación del Jefe del Estado en la inauguración del curso, también cuenta mi vinculación con la actividad y con el espíritu de la Asociación, que son muy estrechas. Desgraciadamente, no estaré presente en muchas de vuestras actividades, pero contar que estaré con el alma en todas ellas y que seguiré de cerca y con interés apasionado vuestra labor.

Nos recordaba el director del curso que la S. I. E. C tiene dos actividades: una, fundamental, que es la razón por la que fue creada y que es la del desarrollo de la enseñanza comercial. Nació la S. I. E. C. con el siglo, porque era la época en que las enseñanzas comerciales ya manifestaban un desenvolvimiento, presentándose de una forma organizada y sistematizada frente al carácter elemental y fragmentario con que hasta entonces se habían venido dando.

Este desarrollo de las enseñanzas mercantiles ha continuado durante todo este tiempo y continuará, porque si los .avances de la técnica obligan a la economía de la producción a estar muy atenta a los progresos que se suceden virtigmosamente para aplicarlos, d.e la misma manera se opera una revolución en la técnica de la distribución económica, en la cual el comercio ocupa el lugar preferente. Esa técnica en el modo de administrar las empresas hace que hoy podamos hablar de una técnica rigurosamente dicha; es decir, una mecánica y una a toma-ción aplicada a la vida mercantil. A poco de divulgarse los principios de Taylor sobre la organización científica del trabajo, el francés Rayol exponía las normas para el desarrollo de las grandes actividades mercantiles y de la administración. Comenzó a insinuarse la aplicación de elementos mecánicos con la máquina ¿e escribir y con las aplicaciones elementales de la regla de cálculo. Pero hoy la máquina de calcular, los complejos mecanismos para la formación de los cálculos de control, pero, sobre todo, para el ficha je y la facturación e incluso la utilización de cerebros electrónicos, se ha introducido en los organismos comerciales. Si visitáis alguno de los establecimientos bancarios o de grandes empresas mercantiles, os sorprenderá que algunas de sus secciones den la sensación de verdaderos establecimientos industriales, porque todo se mueve a través de máquinas. Hay, pues, una revolución técnica en la vida honda de la estructura social y del comercio.

LA CONDUCCIÓN D UNA EMPRESA EXIGE GRANDES CONOCEVHENTOS

Hoy, la conducción de una empresa,´desde el alto cargo de la gerencia y dirección, pasando por todos los estamentos hasta las clases más inferiores, ha de luchar en cuanto a su actividad profesional con una serie de dificultades que implican grandes esfuerzos y conocimientos,-no solamente económicos, específicamente comerciales, sino jurídicos, de tecnología, de sociologíaj hasta penetrar en la psicología por haber tomado carta de naturaleza la importancia del principio de las relaciones humanas.

Con todo esto, las enseñanzas comerciales han ido nutriendo sus programas y ampliando y desarrollando sus cursos y alcanzando a todas las categorías, desde las elementales y las de grado medio a las enseñanzas superiores, con un carácter esencialmente técnico, ya sean de creación oficial o de iniciativa privada, como las que se reciben en la antigua y famosa Universidad Luigi Bocconi, de Milán, como nuestra Universidad Comercial de Deusto.

Pero no queda aquí el desarrollo de las enseñanzas comerciales, que al fin y al cabo no pueden desconectarse de las enseñanzas, y de las actividades económicas generales. Corresponde a las Escuelas de Comercio el honor y la primacía de haber sido los primeros centros de estudios sistemáticos de cuestiones económicas. Antes se estudiaba economía como una asignatura aislada en las universidades y en algunas escuelas especiales; pero llegó el momento en que estos conocimientos alcanzaron unas características que desbordaban el carácter técnico limitado de las enseñanzas comerciales. La necesidad de la ´tivestigación analítica, las estadísticas, con sus eosaplejidades actuales; la economía pública, singularmente con sus trascendentes problemas; la política económica y la formación de profesorado, entre otras, eran -actividades que tenían un carácter distinto de las enseñanzas comerciales, incluso las superiores, pues se revestían, en cierto modo, con carácter rígidamente universitario.

Así aparece el panorama de la enseñanza comercial en el mundo, con una doble tendencia aue se acomoda a la general en cuanto a las enseñanzas universitarias. En algunos puntos, las enseñanzas técnicas están enclavadas en las mismas universidades; en otros están separadas con lo que tos Ingleses y americanos llaman los "tecnical colleges"; en algunos casos, allí >Tonde se conserva la universidad de tipo literario, que mantiene la´contextura clásica, se han acomodado también los estudios económicos y comerciales con este carácter.

ARMONÍA ENTRE LAS ESCUELAS Y LA UNIVERSIDAD

Resulta de aguí que nay una doble tendencia en materia de enseñanzas mercantiles: una rigurosamente técnica, aue llega a la categoría de escuelas superiores, ofreciendo una carrera atractiva para la juventud; otra, universitaria, con funciones especificas, que tieae ese carácter de alta cultura para la investigación, para el análisis y para, como he dicho antes, adiestrar y preparar jas funciones de la política económica.

No hay divorcio ni debe haber una separación entre esas dos direcciones de los estudios comerciales, sino más bien una armonía, un complemento y unas posibilidades >ie traspaso de los escolares de unos estudios a otros, facilitados por la conmutación de asignaturas idénticas o similares. De esta oomoenetración nos da un´ejemplo la S. I. E. C., pues en ella participan profesores que vienen de las escuelas técnicas y de las universidades, y desde siempre ha habido en seno de la Asociación una inteligencia entre el universitario y el técnico precedente de las escuelas profesionales o superiores de comercio.

La segvnda actividad de que nos hablaba el director del curso es el motivo fundamental de éste que inauguramos. La S.. I. E. C. los organiza anualmente, y lo ha hecho con rigurosa constancia, salvo los años de intervención dramática por causa de las dos grandes guerras. Sus cursos tienen por objeto facilitar una oportunidad para conocer las estructuras sociales y económicas ó> los países; su naturaleza o carácter, dimensión y ritmo de desarrollo, su dinámica. Así, los cursos se celebran cada vez en un país distinto y S3 establece mía especie de rotación premeditadamente estudiada.

BIENVENIDA A LOS PARTICIPANTES EXTRANJEROS

Ahora ha correspondido el honor de celebrar este curso a España, y así, "participantes extranjeros, estáis ya en España" conoceréis las principales ciudades fie este país; Barcelona, en nombre de-la qué ´6s ha saludado, con su palabra elocuente y efusiva, el alcalde, y que es, como os decía, la principal ciudad, emporio de la jndtistria y del esmérelo de España, Después iréis a Valencia, un vergel del jardín español, la ciudad que hoy tiene la cifra irayor de explotación en los frutos ácidos acreditados en todo el mundo.

Por último, pasaréis por Madrid, que. como capitel del ´reino, podríamos decir que es la cúspide del índice de nuestra cultura; admiraréis allí los imponentes monumentos y las grandes instituciones, índice de la cultjira española, pero también las grandes realizaciones industriales de donde parte un impulso poderoso para la transformación industrial de España, como él Instituto Nacional de Industria.

Los aue va» a un lugar por primera vez no llegan en estado de Indiferencia, sino que vienen con una predisposición de ánimo o. con «nos prejuicios aue se forman, genera .mente, por las referencias que han tenido o por las Informaciones Que han llegado a conocimiento de cada uno. Pues bien, no Quiero dejar de aprovechar esta oportunidad para hablaros no sólo como ministro español, sino, principalmente, como un miembro de ¿a S. I. E. C., como un compañero vuestro, para deciros que es posible que alguno de vosotros hayáis venido a España con el temor de que encontraríais una España desolada, anaqui-aada, donde habríais de vivir con privaciones y sobresaltos.

CALUMNIAS SIN LIMITES NI BEFAROS

Se está realizando en el extranjero una campaña sintemática, movida por motivos diversos, que tiene por instrumento la mentira y la calumnia y en la que se llega a extremos incomprensibles. Se publican imágenes como de acaecidos dramáticos ocurridos en España, cuando lo cierto es que han tenido lugar en.otros países y en otros continentes. Se reproducen fotografías del período de nuestra guerra para darlas como ^sucesps de actualidad y para hacer creer en un estado presente de trágica, perturbación honda; se publican estadísticas equivocadas o deliberadamente erróneas y maliciosas, y con todo eso se quiere,formar un estado de conciencia en la opinión mundial que explica tantos desconocimientos y errores sobre te realidad española.

Yo puedo deciros, como experiencia propia, que hace algunos años, en los del período que llamamos de "entré las dos guerras", encontrándome en una reunión Internacional en una ciudad de un gran pato europeo y en uno de los banquetes que suelen celebrarse en estos casos, el comensal que tenía a la derecha me preguntó "seriamente si el Idioma oficial en España era el Inglés. Yo quedé maravillado de que se me pudiese hacer una tal pregunta y de que el Interlocutor, persona de una cierta posición so ial, ignorase que el español, el castellano, es uno de los idiomas más ricos del mundo, que ha aportado al acerbo de. la cultura universal valores culturales Inmensos, que es un idioma aue a? habla en casi todo un continente. En otra reunión» parecida, en otro lugar distinto y por aquellos mismos años, uno de los participantes en un congreso internacional me preguntó con curiosidad si yo llevaba de ordinario en mi país el atuendo que solemos vestir, porque él tenía la idea peregrina de que en España el traje corriente era la chaquetilla corta y el pantalón ceñido, que no es nías que el traje regional campesino de Andalucía.

También fue motivo de asombro que en un país que figura entre los exponentes de mayor cultura europea, en algunas escuelas primarias utilizaban un mapa de Europa que terminaba, por este lado de Occidente, en los Pirineos, sin incluir- la Península ibérica; por consiguiente, los escolares que recibían aquella instrucción-habían de ignorar totalmente la existencia de España y Portugal.

Esto os parecerán cosas Incomprensibles, pero yo os aseguro que las cuento porque las he vivido personalmente. Así podemos llegar a creer que existe en ciertos ámbitos de la vida internacional como un propósito deliberado de que se olvide e ignore España, de que sea olvidada, y cuando no se logra esto, se nos calumnia sin límites ni reparos.

PODÉIS COMPROBAR CUAL ES LA REALIDAD DE ESPAÑA

Aquí estáis ahora vosotros, que podéis comprobar sobre el terreno cuál es la realidad de España en contraste con ejsas referencias de fuera, dictadas por la ofuscación política o el resentimiento y, a veces, por la crudeza de los mismos intereses materiales en una lucha sin-piedad. Veréis el orden y la tranquilidad que se respiran en este país, la seguridad para las personas y las cosas a todas horas del día y de la noche; apreciaréis nuestro progreso, ese progreso de que os hablaba, el alcalde, i-fiéndose a nuestra ciudad, pero que es el progreso general de toda España.

Los que la conociesen antes podrán hacer comparaciones con lo qué es la España da ahora; los que no la conocíais, podéis consultar el volumen de que os hablé, publicado por la Cámara de Comercio y referida a la España de 1914, y confrontarlo con la España que tenéis ante vuestros propios ojos, y veréis el salto inmenso que ha dado la economía y la vida social de España; cómo tajo el régimen actual avanzamos en f canco, en pleno y auténtico desarrollo y que aquí hay todas las libertades, pero son las libertades jurídicas que convienen a un Estado soberano y a un Estado equilibrado. Porque si hay quien pide libertad para poder calumniar tx>n su irresponsabilidad o quien la reclama para minar las instituciones fundamentales del Estado, para comprometer la marcha próspera de la economía nacional, o para hacer, daño a la propia nación, traicionándola, esto, ni se consiente en España ni se consiente en pa^s civilizado alguno, pues en todas artes hay leyes de represión para la calumnia, leyes de represión para las actividades subversivas, y podría decirse que en algunos Estados democráticos tienen´ la mayor dureza y son bastante más efectivas que las españolas, de las que tanto se habla, para sembrar confusión y alarma con injusticia y falsedad.

NO SE DAN EN NUESTRO PAÍS LOS ÍNDICES DE SUBDESARROLLO

¿Por qué os digo esto? Me refiero a ello porque el objeto de vuestra presencia aquí es conocer a España, ilustrarse sobre ella. Separándonos de esta visita de conjunto de la España actual, para referirse únicamente al ámbito económico, he de aludir también a la calificación que se nos aplica de país subdesarrollado.

De algún tiempo a esta parte se usa y abusa de estos conceptos, que pretenden separar los países en dos categorías: los desarrollados y los subdesarrolladós. Entre los últimos se coloca a España, situándonos como al margen de la cultura y de la prosperidad europeas, como un país que está no solamente en la periferia geográfica, sino en la periferia espiritual y en las de la economía del continente.

Quiero deciros a este propósito, en primer lugar, que ese concepto del desarrollo es un concepto relativo, pues el desarrollo no sé fija en un índice estable, permanente e inalterable, sirio que se va modificando, cualitativa y cuantitativamente, al compás del tiempo, con nuevas características u otras exigencias de volumen e intensidad. Hay, por lo tanto, una concepción de desarrollo con respecto a un estado de cosas anterior y en lo sucesivo. En segundo lugar, el desarrollo tampoco es en un mismo momento un índice cifrado, absoluto, que convenza a todos los países; está condicionado a la situación geográfica, a la extensión territorial, a la densidad de población, a la riqueza del suelo y .subsuelo, etc., y, finalmente, el desarrollo depende también de las circunstancias: que haya paz y no haya perturbaciones en el interior, que haya y se disfrute una colaboración universal y una ayuda internacional, o tenga que Desarrollarse con sus propios medios y en el aislamiento. Si atendéis a esas´ condiciones podréis juzgar mas objetivamente sobre el desarrollo económico y social de España.

Un publicista, George Balandier, ha tratado de resumir en un cuadro las características de los pueblos subdesarrolla-dos, y las ha reducido a doce condiciones. Repasadlas una por una y veréis que ninguna de estas condiciones se dan en España. Habla, por .ejemplo, de índices altos de -mortalidad general y, específicamente, la infantil. Pues bien, España tiene al respecto Índices muy bajos, tanto de mortalidad general como en la de la infancia.

Señala aquel autor el índice de faltas de higiene; pues bien, España está desarrollando una política de higiene amplia y generosa. El régimen de Franco ha construido, por ejemplo, centenares de miles de viviendas que tienen todas las condiciones de salubridad e higiene concebíüas y en amplios espacios, con grandes avenidas, zonas verdes, etc.

INTENSA RENOVACIÓN DEL UTILLAJE INDUSTRIAL

Se dice también que son índices de sub-desarrollo las precarias y «Juras condiciones de trabajo de la mujer y de los niños. España tiene a este respecto una de las legislaciones más justas, humanas y avanzadas, y no es necesario ya inspeccionar para descubrir infracciones, porque las primeras sanciones que se impusieron fueron ejemplares y no se registran abusos. Los muchachos, por ejemplo, hasta después del periodo escolar, no entran en un régimen de aprendizaje, y para ello se tes ayuda con la íormación profesional, como la pueda tener el mejor país del mundo.

Ninguno de los índice, por tanto, que expone Balandier puede decirse que corresponda a España. Claro, tenemos carencia, se pueden "Presentar algunos casos singu´ares de miseria, de desnutrición; pero esto, desgraciadamente. Ib hay en todos los países. Lo que sucede es que^hay ouienes cogen maliciosamente las semillas de la cizaña, en vez de espigar el fruto del trigo sano j puro. En todos los sembrados aparece la cizaña, crece la mala hierba, y también en las economías más prósperas se encuentran síntomas que contradicen el supuesto de bienestar. Así como en los frutos maduros -se pierde sustancia por exces´> de madurez, también en las economías a las que se áulica este calificativo padecen actores de perturbación, como el paro forzos masivo, la su producción que fuerza la col ció» de excedentes en el .mercado; los "craks" financiero? y las" convulsiones frenéticas de las Bolsas.

No sería justo tomar estos síntomas para decidir y calificar ana economía. Tampoco se juzga espigando´ intencionadamente, pues siempre se pueden tomar ejemplos de mala cosecha; pero el caso de zomas de desnutrición, de baja cultura, se encuentra, como he dicho, en todos los países del mundo y aun en los más civilizados. ¿Acaso no veis las. grandes capitales del mundo que padecen el terrible cáncer de los suburbios? ¿Es que .los suburbios se pueden mostrar realmente como ejemp1o de vida sana e higiénica y de vida próspera? En los barrios viejos de las ciudades populosas más antiguas aún se vive en condiciones realmente infrahumanas, v esto lo podéis ver en los relatos oue hacen los novelistas de los propios países o en las informaciones que se os dan con autenticidad.

Bealmer¿te, las condiciones para explicar lo que es el subdesarrollo, ceñido a lo económico, se pueden observar en aquellos países dende los elementos de producción son rudimentarios y faltos de coordinación. Allí donde se dan los componentes estáticos y dinámicos dei círculo vicioso de la miseria y donde actúan; factores extraeconómicos que son retardatarios para el desarrollo, en los que existen instituciones y estructuras defectuosas.

Pues bien, contemplad a España y veréis que er. este momento se está operando una renovación intensa del utillaje industrial en todos sus aspectos por iniciativa del Estado, y aún quizá en mucha mayor amplitud por la iniciativa privada. Hay planes de reorganización y modernización que afectan a sectores -de la economía, como el de las industrias textiles, metalúrgicas, etc., y en estudio muy avanzado,- por una comisión ´leí Gobierno, un amplio plan de desarrollo que considera no solamente la transformación y modernización de? utillaje, sino también la racionalización de la agricultura y, sobre todo, la aplicación de los principios de productividad.

UN MOMENTO DE IMPULSO ORGÁNICO Y DECISIVO

España tiene ana Comisión Central de Productividad y delegaciones regionales, y no sólo ea importante la labor oficial en esta materia, sino que existe una proliferación de instituciones privadas y. organismos que están aplicando activamente en las empresas los principios de la pro-ductividad. ^Encontraréis, por tanto, a Es-"tíaña.en un momento de impulso orgánico y decisivo para el desarrollo y modernización, pero igualmente podréis encontrar, se os mostrarán si queréis, con algo de malicia, que hay Industrias pequeñas, medianas,, y que todavía se trabaja can maquinaria antigua y equipos que se consideran anticuados. Sobre esto quiero hacer unas observaciones que por ser de un realismo absoluto resultan poco conocidas. Hay una ley económica; que es la de la persistencia .de las formas económicas de todos los tiempos y de todos los caracteres. Yo hf puesto como ejemtrfo, cuando, explicaba a mis alumnos,´ qfle la propulsión atómica en la naioegación no excluye ni las turbinas, ni la navegación a vapor, ni las- velase nT siquiera el uso del remo. Por tanto, las formas primarias perduran porque son vas que se acomodan mejor al principio de la productividad y del rendimiento, teniendo en cuenta el área en que han de manifestarse, el circulo donde operan, fis mucho más económico que emplear la propulsión atómica para hacer un recorrido dentro de un puerto o el breve traslado de una carga a1 emplear el remo y la vela^ Pero,~¡ah!, si alguien, maliciosamente toma una fotografía de un velero anclado en el puerto de Barcelona o la pequeña embarcación de los pescadores y dice que aquello es ¿J Jndice de la navegación en España, lo mostrará,, al parecer, como la prueba fotográfica, pero lo será también con la intención efe la calumnia. Esa.* persistencia se suscita en todas las formas económicas de diversas categorías. Por ejemplo, en el carro movido por el animal, la tracción mecánica del automóvil y la navegación aérea simultáneamente. Y es porque cada uno de los elementos económicos responde a la dimensión de. ámbito y a la (naturaleza del servicio en que ha de manifestarse. Así se encuentran en todos los países del mundo, incluso los más adelantados, industrias de dimensiones pequeñas e industrias medias; modelos de máquinas que podrían darse por anticuados, pero que, sin embargo, son todavía los más eficientes para determinadas manufacturas y producción.

Por lo demás, ocasión tendréis de ver-Jo; los índices, no ya de nuestra situación económica, de la situación social y general de España, son singularmente favorables. Veréis las manifestaciones de nuestra cultura. ¿Es que no estamos inscritos en la Historia mundial como uno dé los países aportadores de mayor riqueza cultural al acerbo de *a civilización universal? La vida social de España tiene un ¡nivel satisfactorio. El índice de crecimiento anual de la renta neta, que es el más expresivo, y la política de justa redistribución están en cifras y datos que se inscriben entre los de economía sana.

En todas las manifestaciones de la actividad nacional de este Dais podemos afirmar, por nuestra cultura, el nivel moral y la inclinación a las afecciones colectivas, poseemos unas condiciones generales oue en elementos y principios hace que r>o-damos dignamente codearnos con los otros países de nuestro continente, sin que sea justo que se pretenda de.iamos en la puerta en calidad de mendicantes. El objeto de este curso y de mi parlamento es poneros en condiciones de cue objetivamente apreciéis esto que os he dicho para la información.

UNA OCASIÓN PARA CONOCER NUESTRA PATRIA

Para la información se bebe en ciertas fuentes, y algunas están, por desgracia, envenenadas. Procurad aufi no lo estén las fuentes informativas a las que acudáis. Mirad para ello si algunas de esas informaciones están intoxicadas, por el apasionamiento político, por el resentimiento o por el interés. Si juzgáis por vuestras propias observaciones sin ateneros a los referencias de los demás: si escucháis las lecciones objetivas que os darán eminentes profesores como complemento de la labor de este curso, yo estoy seguro que cuando abandonéis esta tierra española, que os acoge con tant cordialidad y simpatía, rectificaréis el juicio equivocado oue pudierais haber formado antes y rectificaréis ei concepto favorable que España os merece.

No he pretendido daros una lección; estas palabras tienen más bien el "sentido de una introducción o diría mejor, de clave para que sepáis cómo debéis interpretar la labor y la finalidad de este curso, que fundamentalmente consiste en daros una ocasión para quo conozcáis España. Por lo demás, os doy en nombre del Jefe del Estado, la más cordial bienvenida a todos. Hago votos por el éxito de este curso, y luego, por ritual, en nombre de Su Excelencia el Jefe del ´Estado, declaro oficialmente inauguradas las tareas del XXXIV curso de- la Sociedad Internacional de Escuelas Comerciales."

 

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