Campaña sistemática     
 
 ABC.    10/07/1962.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. MARTES 10 DE JULIO DE 1962.

CAMPAÑA SISTEMÁTICA

Así ha definido el señor Gual Villalbí, en el interesante discurso que hoy publica ABC, las calumnias y boberías que por ahí cunden sobre España y los españoles. Y ha contado que, en cierta reunión internacional, le preguntaron si era el inglés el idioma oficial de España. Todos los que hemos trotado, mundo lo sabemos al seguro. A la hora de los "parties", raro es el "party" donde no le hagan a uno esas preguntas. Por ejemplo: "¿Hay tranvías en España?". "¿Cuál es más mortífera, la daga de los italianos o la navaja española?". "Es verdad que las calles están oscuras de noche?". "¿Dónde dan a luz las mujeres?".

El buena de Chesterton luchaba como un titán contra los prejuicios de sus compatriotas. Una vez, en su "G. K´s Weekly", a tari extremo le irritó la fatua insularidad de los periódicos populares /le Londres, encalabrinados, a la sazón, contra nosotros, que escribió (y guardamos el texto)´:

"Los españoles descubrieron América; pero los ingleses no han descubierto todavía a España. En muchos aspectos, España ha sido, a través de su Historia, todo lo contrario de lo que supone la gente nórdica.

España ha sido directora del progreso; España ha sido especialmente directora de la libertad. La institución del Parlamento no viene de Simón de Montfort ni de la Magna Carta. Viene de España. Y lo que es más importante: cuando el sistema feudal era casi uniforme en toda Europa, España era el país que tenía una forma más libre de feudalismo."

"La mala bestia del vulgo" (como se dice en "La ilustre fregona"), que está representada por los periódicos extranjeros de mayor circulación, es mitómana, y exige noticias anormales y míticas, las cuales, por su misma inverosimilitud, sacien, en cierto grado, la insaciable avidez de unos lectores que buscan todos los días algo extraordinario, algo inasequible, algo que, por su propia inimaginable naturaleza hiperbólica, aparezca como más verdadero que las verdades de todos los días, que dejan de ser verdades por excesivamente conocidas y mostrencas. Es, para esos lectores gregarios, más digno de crédito que un hombre muerda a un perro, que no que un perro muerda a un hombre; siempre que ello salga impresa en un periódico de gran turada.

La "campaña sistemática", cuando no está atizada por torvos designios políticos, cuyos embriones se encuentran en el marxismo y en las "sociedades secretas", estriba en inconfesables trapícheos económicos. Hay naciones que quisieran ver a España restituida al mismo pie de penuria de otras décadas, y que pican especialmente de envidiosas en los meses en que sobre nuestros campos, playas, montes y ciudades se vierte el caudal humano de los turistas de buena fe, que prefieren nuestras galas y naturaleza a cualesquiera otras. Todos, en España, sabemos que España es el mejor país del mundo; pero no lo decimos ni pretendemos herir, diciéndolo, a los de fuera´, y si hay que criticar, que alto, que bajo, no hay para qué buscarnos la lengua. No hemos aprendido todavía esta lección que nos dan los extranjeros: callar los lunares. No sabemos que la verdad que nosotros declaramos, al pasar a oídos extranjeros, se convierte en mentira, y que si yo digo que Felipe II encarceló realmente a su hijo Carlos, y que su hijo Carlos era un retrasado mental, vesánico, enamoradizo, caprichoso y funesto para la Monarquía, el extranjero que me oye hace un dra-ma estúpido como el de Schiller..

De -todo lo cual quisiéramos rastrear apresuradamente una conclusión. La "campaña sistemática" antiespañola de que habla, con gracejo, el señor Gual Villalbí, si está, y ello es incuestionable, montada artificialmente sobre intereses políticos—turbios en su gestación, desvergonzados en su manifestación—, o sobre oscuras rivalidades económicas, o sobre viejos lugares comunes de histriones, periodísticos que transmiten a su público sentimientos que ni siquiera sienten, ¿qué puede importarnos a nosotros lo que digan y hagan en el extranjero, si los españoles somos nosotros y no ellos?

 

< Volver