Autor: San Martín Montilla, Carlos María. 
   Inauguración del pantano del estrecho de Peñarroya  :   
 Sus aguas regaran 8500 hectáreas. 
 ABC.    24/05/1959.  Página: 79-80. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

INAUGURACIÓN DEL PANTANO DEL ESTRECHO DE PEÑARROYA

SUS AGUAS REGARAN OCHO MIL QUINIENTAS HECTÁREAS

Cariñoso recibimiento- ail ministro de Obras Públicas en Tomelloso y Argamasilla de Alba

Ciudad Real 23. (De nuestro corresponsal, por teléfono.) Al mediodía, las aspas ¿el molino "Bachiller Sansón Carrasco" daban el abraso de bienvenida di ministro de Obras Públicas, que entraba en Puerto Lapice, antesala rústica, de fuerte sabor cervantino, de esta anchurosa y quijotesca ´Mancha. Venía acompañado de los directores generales de Obras Hidráulicas, don Florentino Briones, y de Carreteras, don Pedro Ormaechea, secretario técnico del Ministerio, D. Aníbal Carral; director de la Confederación

Hidrográfica del Guadiana, D, Leonardo Fernández Óvies, y el secretario técnico de esta entidad, don Rafael Cuchut. El Sr. Vigón y personalidades que ¡e acompañaban fueron recibidos en Puerto Lapice por los gobernadores civil y militar y autoridades de la provincia.

Pero como la Mancha no es -toda llanura, al poco se presentaba el contraste nenie y rumoroso de las límpidas aguas de las lagunas de Ruidera, enmarcadas por el verde esmeralda de los montes que las circundan. Las lagunas, doncellas encantadas, según el "Quijote", no serán desencantados hasta que las carreteras de acceso estén en condiciones para dar paso al más maravilloso centro turístico y veraniego con que cuenta la provincia, pero todavía virginalmente intacto. No han escapado a la sensibilidad del ministro y de sus ilustres acompañantes las infinitas posibilidades de las lagunas en orden a una inteligente explotación de sus atractivos naturales. En el estío la Mancha se asji.via, y tienen sus habitantes que emigrar temporalmente a regiones lejanas, en busca de un poco de brisa marinera o de viento de la sierra, cuando en su propio sucio tienen agua y frescor para saciar a todos. Por eso podían leerse pancartas contó una que decía: "Ruidera, con us maravillosas la^ (junas, puede y quiere ser lugar de turis-io; le faltan carreteras." Otras aludían a i sierra, cuando en su propio suelo tienen adán referencia, a las carreteras y a su mal estado. Después el ministro expresó su d£3eo¡ de visitar la cueva de Montesinos.

La comitiva se dirigió entonces a aquel lugar y recorrió detenidamente el paraje.

Tras el almuerzo ofrecido al ministro por la, Confederación Hidrográfica del Guadiana, al borde mismo de, las lagunas, marchó el $r. Vigón al pantano del estrecho de Peñorroya; donde presidió su inauguración.

Aquí en Ciudad Real donde a lo largo y a lo ancho de casi cincuenta años el pantano de Peñarroya ha sido´ un deseo casi inalcanzable y objeto de campañas políticas de diverso signo en el pasado sabemos la importancia que el embalse tiene cowo regulador de las aguas del Ito Guadiana, que a veces estuvieron a punto de aguar las cuevas donde se cría el purísimo vino de Tomettaso y Argamasilla; como abastecedor de agua a pueblos sedientos v como engendradór de riqueza, porque ha de fecundar 8.500 hectáreas de tierras de aquella comarca.

Es éste el pantano más importante de la provincia, puesto qtte su capacidad de embalse—cerca de cuarenta y ocho millones de metros cúbicos—no e.- Aerado por ningún otra. Además, acra ü.>rovecliad9 para la producción de energía eléctrica. í,as obra t de este -pantano, iniciadas en el año 1935 e interrumpidas durante la Cruzada, entraron en SH fase final -en el a-íto 1953. Ha casiai{t> cerca de los ochenta millones de pesetas. Labradores de toda la comarca, y en especial de los pueblos beneficiados, se han descolgado hoy en el estrecho de Peñarroya con pancartas, música y gritos de jubilo v esperanza. En una pancarta se podía licer.i "A. un corazón, para funcionar, le hacen falta arterias", refiriéndose a que al pantana ya terminado le hacen falla canales y cott´ duccioncs para (fue riegue y abaftcscti d agua a los pueblos de la comarca.

El pantano fue bendecido por el obi$ prior de las Ordenes Militares, v. tras »t acto religioso, el corté de Za ct´rtte simbólica y la visita a las instalaciones, hablaron las alcaldes de Argamasilla É& Alba y Tomelloso, quienes fundamentalmente pidifrp* tres cosas: que se complete la obra con ípí canales y acequias para el riefto.; que V aproveche el agua para él abastecinticnito de dichas poblaciones, v que se mejoren IdS carreteras de acceso a tftn beüat lugares pora que puedan ser objetivos turísticos en el futuro.

Habló luego el gobernador civil, na sólo para agradecer la risita v destacar Ja espera de este momento, sino para pedir que el pantano licué por completa le. nos´alyiQ de humedad de esws pueblos resecos v abrasados. Hizo resaltar que fado ello se esta bq consiguiendo merced a la unidad cte todos lo hombres de la Mancha camtvsnta, silenciosa v operante. El ministre, cerró ¿I acto con pinas palabras de agradecimiento, y dijo que ´la obra inauaurada era el comienzo de lo que toda la comarca espera. Estas obras serán una realidad er un futuro próximo, y se verá resurgir la agricultura floreciente de este país.

Destacó la virtud de la fe y dijo que recogía las expresiones de gratitud y las peticiones para trasladarlas al Jefe del Estado. El ministro se trasladó luego al otro limite de lo- provincia, cerca, de Sierra Morena, donde contempló el palacio del marqués de Santa Cruz, almirante de "La Invencible"^ convertido hoy, paradójicamente, por ser la Mancha tierra siy mar, en archivo general de la Marina de Guerra española.

El ministro de Ortas Públicas ha cubierto esta tarde una etapa importante, pero queda otra jornada, la de mañana en Ciudad Real, en que recibirá el titulo de hijo adoptivo por haber resuelto el problema del abastecimiento de aguas a la población. La, batalla, contra la Sfd de sifjlos ya está en marcha, y dentro de unos años, muy pocos, habrá que poner la bandera sobre otra cosa conquistada y rescatada para el bienestar, engrandecimiento y expansión de la capital que con lando amor fundara el Rey Sabio.—•

Carlos María SAN MARTIN.

 

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