La fiesta de la policía     
 
 ABC.    02/03/1960.  Página: 42. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

ABC. MIÉRCOLES 2 DE MARZO DE 1960.

U FIESTA. DE LA POLICÍA

En el acto de imposición de condecoraciones, que presidió ayer en la Dirección General de Seguridad el ministro de la Gobernación, se celebraba no sólo la materialización de un merecido homenaje a funcionarios del Cuerpo General da Policía, sino la tonicidad de un ambiente de complacencia colectivo y hasta nacional, en el que así la dirección política del Estado como la administración pública, y tanto los vecindarios españoles como cuantos observadores extranjeros se sienten por doquier solidarios de la represión del crimen, coparticipan ´plenamente. Era la fiesta del Santo Ángel de la Guarda, Patrón del Cuerpo y ese atributo onomástico del día daba aún mayor y más afectuosa solemnidad a una ^congratulación, que el teniente general Alonso Vega expresó con la autoridad de las funciones que ejerce y con la sugestiva plasticidad de su reconocido talento oratorio.

Su discurso giró sobre dos afirmaciones, en las que el orador cifraba los fundamentos de la seguridad interior del Estado. Servicio cada vez más complejo, más laborioso y exigente, por lo mismo que, por desgracia, son aumentativamente numerosos los índices de la criminalidad común y más sutiles en unos casos, y en otros más considerables, los medios y recursos que asisten al instinto antisocial dé una parte de la especie humana. Deben respaldar ineludiblemente la organización civil a cuya responsabilidad y ejecución se encomiendan el mantenimiento del orden públícj y la seguridad de bienes y personas, elementos de carácter técnico y aooyos y asistencia de naturaleza cívica. Los segundos no adolece, t>or fortuna, ni en densidad ni en constancia. La compenetración entre la población y la Policía es perfecta, jamás lo fue tanto, y dudamos que quepa apetecer comprensión recíproca más afectuosa e inteligente que la que desde hace algunos años existe entre los agen es de la autoridad y el censo rural o el padrón urbano. Este clima hace y hará imposible la climatación de violencias traumáticas al estilo de las que intentaron recientemente perturbar la paz de las calles madrileñas, sin perjuicio de que también en París, en donde anteayer estallaron dos bombas, el fenómeno haya tenido otra edición, y de las que fueron sangrienta y repetida y hasta endémica cronología las treinta primeras décanas del siglo. Primero fue el terrorismo ácrata y después el pistolerismo anarcosindicalista, simultaneado en su última etapa por la campaña de incendios y asesinatos realizada por el marxismo, criatura predilecta de la segunda República.

Ha de ser del exterior en viaje preconcebido de ida y vuelt?, de donde vengan agentes, planes y materiales de subversión; pero sólo los 6.760 hombres de nuestra Policía, y no los 80.000, cifra fantásticamente astronómica, que publican algunos periódicos extranjeros, se bastan y se sobran para identificar a los malhechores vulgares de cada día y descubrir y desmontar cualesquiera tentativas de origen extrafronterizo -La España de 1960 no es ni administrativamente ni cívicamente la que consintió aquellas feroces y mortales refriegas que en Madrid. Barcelona y en otras ciudades de Esoaña diezmaron y deprimieron a las clases patronal y obrera. Pero técnicamente hay que darse mucha prisa, y en ese sentido abogó ayer el ministro de la Gobernación, aduciendo, más que promesas, garantías. Utilitariamente hay que andar a enorme; aunque no siempre posible, velocidad para dotar a la Policía de todo un sistema de elementos de transporte, comunicación, señales y laboratorio, que constituye hace tiempo un normal dispositivo en la Administración en otros países. No se explican los observadores extranjeros, no se explican conspicuos servicios de Embajadas, cómo sin esos inventos contemporáneos, cómo sin esas modernísimas herramientas, apenas hay crimen en España que la Policía no descubra a las pocas horas o a los pocos días de su ejecución. Mas están llegando, y seguirán llegando, instrumentos, aparatos e instalaciones susceptibles de armar una completa y general dotación. Funcionan ya los servicios del 091 y los coches radiopatrulla en Madrid y Barcelona, sin perjuicio de que la reforma se extienda a otras ciudades, empezando por Valencia, Bilbao y Sevilla, en las cuales se implantará este mismo año. Los pasivos tradicionales del acuartelamiento, armamento, instrucción, motorización, etc., de la Policía están en vía de rápido rescate.

 

< Volver