Autor: López de Pablo Alises, Francisco. 
 Semana política. 
 Evitar que las asociaciones enfrenten a las fuerzas políticas del régimen     
 
 Ya.    10/11/1974.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

INFORMACIÓN NACIONAL

Pág. 15-YA

SEMANA POLÍTICA

Evitar que las asociaciones enfrenten a las fuerzas políticas del régimen

El señor Arias Navarro quiere recabar su colaboración • Con este fin podría celebrar conversaciones con

quienes más audiencia tienen entre aquéllas • El viernes, el presidente del Gobierno se reunió a comer con

las señores Rodríguez de Valcárcel, Girón, Pinilla y Valero Bermejo • Hay coincidencia en que las

asociaciones deben participar en los procesos electorales

MADRID, 9. (Crónica política de Logos, por F. L. de Pablo.)

Una vez más se ha comprobado que la información clara y abierta ha vencido a los rumores. Las palabras,

tajantes y rigurosas, pronunciadas ayer por el ministro de información y Turismo, en su primer contacto

como tal con los informadores políticas, han despejado la nube de confusión en que. se había sumido al

país, y especialmente a sus clases dirigentes, al comienzo de la pasada semana.

Las reiteradas afirmaciones de que continúa vigente el programa del Gobierno y la demostración de que

esto es así por la puesta en vigor de algunas de la medidas económicas aprobadas en el Consejo de antes

de la crisis, más la acción decidida del Gobierno para que en plazo inmediato, y desde luego en el

marcado por el presidente, se regule el tema de las asociaciones políticas, que es el que más divide a las

viejas y nuevas familias del Régimen, reabren la esperanza y despejan la incertidumbre.

Acercar las diferencias

El Gobierno, a través de su portavoz, ha sido claro: el estudio del tema asociativo no ha sido "frenado ni

detenido, ni siquiera desacelerado".

En efecto, ayer los ministros que forman parte de la Comisión mixta Consejo-Gobierno, es decir, los tres

vicepresidentes, más los ministros de la Presidencia, Educación, Relaciones Sindicales, Información y

Turismo y de Planificación del Desarrollo, han trabajado durante toda la tarde sobre el texto elaborado

por el Consejo Nacional y las observaciones presentadas al mismo por todos los componentes del

Gabinete. Es muy probable que en la próxima semana se reúna la Comisión Mixta Gobierno-Consejo, al

objeto de acercar los puntos de vista discrepantes que sobre cuestiones básicas puedan existir entre ambas

instituciones. Porque es público, y no desmentido, que algunos ministros han mantenido tesis más abiertas

o regresivas respecto a este tema, ya que la mayoría han tenido oportunidad de pronunciarse en público

sobre él, incluso antes de acceder a la cartera.

Por otra parte, el presidente del Gobierno está tratando, según nuestras informaciones, de evitar que el

tema enfrente a las fuerzas políticas del régimen. En esa línea se cree que pudiera celebrar estos días

conversaciones con algunos de los hombres que tienen más audiencia entre aquéllas, al objeto de recabar

su colaboración. Ayer viernes, por ejemplo, el presidente se reunió a comer con los señores Rodríguez de

Valcárcel, Girón, Pinilla y Valero Bermejo. Almuerzo que estaba previsto antes de la crisis, pero que fue

aplazado para evitar las torcidas interpretaciones que, no obstante, fueron hechas por algunos que

erróneamente dieron por celebrada dicha comida la semana pasada.

Dos posturas básicas: Movimiento-institución o comunión

Circulan muchas versiones sobre los textos que el Gobierno debiera tener en cuenta antes de devolver al

Consejo Nacional sus criterios sobre el tema. Dicen unos que el texto elaborado por la ponencia del

Consejo es mucho más progresivo que el llamado "Estatuto Solís", que no llegó a ser refrendado por el

jefe nacional del Movimiento. Otros, en cambio, opinan que no es de recibo a la altura de 1974, porque

estiman que la ponencia del Consejo Nacional no ha desarrollado el derecho de asociación política como

un derecho publico subjetivo, sino como una concesión ideológica, que haría el Consejo Nacional para

que determinadas familias que, a su juicio, estuvieran dentro del marco del Movimiento, puedan actuar en

la formulación de medidas y programas y ejercer el contraste de pareceres sobre la acción política del

Gobierno. En cualquier caso, ambos están de acuerdo en que las asociaciones deben participar en los

procesos electorales de los cauces de representación orgánica.

Para unos es al Movimiento-institución, es decir, al Consejo Nacional, al que corresponde autorizar,

suspender o disolver las asociaciones, con los recursos sobre estos actos que se resolverían dentro del

ámbito del Consejo. Mientras que para otros, entre los que se encuentran los textos elaborados por el

"equipo de pensamiento" de la Presidencia, las asociaciones deben actuar dentro del Movimiento -

comunión, concepto amplio que sólo supone el acatamiento por las mismas de la legalidad constitucional,

lo que podría ser controlado por el Consejo Nacional, pero dejando que fuera el Gobierno quien decidiese

la autorización, suspensión o disolución de las asociaciones, con la garantía de que cualquiera de estos

actos serían recurribles en la vía jurisdiccional ordinaria.

La cuestión está en decidir qué alcance se da al apartado E) del artículo 21 de la ley Orgánica del Estado,

cuando otorga al Consejo Nacional el fin de "encauzar, dentro de los principios del Movimiento, el

contraste de pareceres sobre la acción política". Parece claro que en este punto al Consejo le corresponde

informar, sugerir, incluso recurrir si entiende que la decisión que adopte el Gobierno atenta a los

principios y a las layes.

Las dos posiciones esquematizadas cuentan con numerosos partidarios. Es probable que la primera tenga

más votos en el Gobierno y en el Consejo Nacional, pero la segunda está más próxima al concepto que

del Movimiento - comunión desarrolló el presidente Arias en sus discursos y declaraciones y, sobre todo,

se aproxima más al criterio de la mayoría juvenil, que acata las leyes fundamentales, pero a quienes no

gusta el escaso o mal uso que de algunas de sus instituciones y postulados han venido haciendo quienes

tenían la obligación de haber extraído de ellas las soluciones que contienen para muchos de loa problemas

qua nos aquejan.

Si el presidente logra la colaboración de las familias políticas, si el Gobierno y el Consejo eliminan sus

diferencias fundamentales en la comisión mixta, antes de que el texto sea debatido por la sección y

aprobado por el pleno, puede que aún sea tiempo de que la norma que salga, cualquiera que sea su rango

o procedimiento, sea refrendada en el plazo a que se comprometió el señor Arias. Porque no olvidemos

que la norma legal ha de ser refrendada por el Jefe Nacional del Movimiento, que bien reciente ha dado

pruebas de que tiene y ejercita todo su poder histórico y legal.

 

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