Se activará y fomentará el proceso de racionalización y modernización de las industrias  :   
 Don Joaquín Planell explica los principales efectos del plan de estabilización sobre la actividad fabril. 
 ABC.    17/07/1960.  Página: 69-70. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

«SE ACTIVARA Y FOMENTARA EL PROCESO DE RACIONALIZACIÓN Y MODERNIZACIÓN DE LAS INDUSTRIAS»

Don Joaquín Planell explica los principales efectos del plan de estabilización sobre la actividad fabril

Acerca del momento industrial que España vive hemos sometido al ministro de Industria, D. Joaquín Planell, una serie de preguntas, que ha contestado -en la siguiente forma:

—¿Cuáles han sido, en líneas generales, los efectos producidos por el plan de estabilización sobre la industria española?

—No es fácil contestar a esta pregunta coa pocas palabras. La finalidad inmediata del plan de estabilización era restablecer el equilibrio entre la oferta y la demanda en el conjunto de la economía español», mediante cierta reducción del volumen de la segunda, que había llegado » ser, en general, excesivo. Como consecuencia de tal equilibrio habría de lograrse la estabilidad de los precios y la monetaria, asi como una gran mejora y hasta cierto "superávit" en la balanza de pagos, y de todos son conocidas la rapidez y la eficacia con que se han logrado tan importantes objetivos.

Es oportuno, sin embargo, recordar que en el sector industrial, considerado en su conjunto, la estabilidad de los precios al por mayor se había conseguido ya, prácticamente, desde principios de 1958, como consecuencia de los grandes aumentos de producción que se venían registrando en casi todas las industrias y gracias también a las restricciones crediticias que, con relativa moderación, se habían iniciado ya por aquellas fechas.

Al implantarse, ahora hace un año, las medidas estabiliza doras, su incidencia sobre las diferentes industrias no podía ser evidentemente uniforme; pues, de una parte, su efecto restrictivo sobre la demanda tenia forzosamente qué afectar de u» modo muy diverso, a los distintos productos industriales, y, por otra parte, los desequilibrios que existían entre la oferta y la demanda tampoco eran uniformes en las distintas industrias, sino, por el contrario, desiguales, y en la mayor parte de los casos o no existían o estaban a punto de superarse con los progresos de la industrialización en curso.

Si se considera, además, que las medidas estabilizadoras, por su índole y por la forma en que necesariamente es preciso aplicarlas, actúan sobre el conjunto de la economía y no permiten, en general, ejercer una acción discriminada sobre la demanda de los diferentes productos, circunstancia que viene agravada por la intervención de los factores psicológicos, cuya influencia perturbadora actúa de un modo desigual e imprevisible, se comprenderá fácilmente que el reajuste de la demanda, para acomodarla a la oferta, no podía ser perfecto; que la incidencia, del plan de estabilización sobre los diferentes sectores industriales no podía ser uniforme-y que, si bien en el conjunto de la economía se han conseguido los fines que se perseguían—con brillantez por todos reconocida—, no hayan desaparecido aún totalmente algunos desequilibrios y hayan surgido, en cambio, otros en sentido inverso, es decir, con predominio de la oferta sobre la demanda.

Las empresas que se encuentran en este último caso están realizando, en general, esfuerzos muy laudables—estimulados y apoyados por la Administración—para exportar sus excedentes de producción y, aunque ello requiera algunas veces ciertos sacrificios económicos, permite, en cambio, mantener la producción en un nivel económicamente satisfactorio y ´evitar el paro obrero, desarrolla en los empresarios la iniciativa y la técnica exportadora y contribuye susíancialmente a la mejora de la balanza de pagos. Y. a plazo más largo es indudable que ante la necesidad de exportar—o en otros casos de resistir la competencia exterior—se activará y fomentará el proceso de racionalización y modernización industrial que muchas empresas ya habían iniciado y que se encuentra ahora en pleno desarrollo en los sectores más importantes.

Como ejemplos de industrias más afectadas por la estabilización citaremos, en primer lugar, algunas industrias básicas —carbón, siderurgia, aluminio, etc.—cuya capacidad productiva se encontraba en plena expansión al producirse I» contracción del mercado, contracción que fue más aguda en dichos sectores como consecuencia de la liquidación de los "stocks" en poder de los industriales transformadores. Estos últimos, durante los anteriores años de escasez, habían acumulado considerables reservas de aquellas materias, primas para precaverse de posibles irregularidades en los suministros, reservas que representaban una inmovilización de capital muy considerable. Acuciados por dificultades de te sorería—escasez de pedidos y restricciones crediticias—, y ante la perspectiva de posibles bajas de los precios, los industriales suspendieron bruscamente los pedidos a las empresas productoras de materias primas.

Como era de esperar, la situación comenzó a mejorar a medida que los "stocks" fueron disminuyendo, y en la actualidad la influencia de ese elemento perturbador casi ha desaparecido, sí bien la» demanda interior no ha recuperado todavía su nivel Kormal.

Otro ejemplo, muy característico, es el de las industrias productoras de maquinaria y bienes Se equipo en general. Antes de nuestra guerra tenían escasa importancia; pero, durante el último decenio, por la influencia combinada de la gran demanda üs .máquinas y bienes de equipo dé todas clases, promovida por nuestro progreso económico, y ele las insuficientes posibilidades ds importarlos, había alcanzado un´ desarrollo muy "satisfactorio que hacía concebir halagüeñas esperanzas respecto al porvenir de tan fundamental .industria. Pero el grande y persistente descenso que han sufrido los pedidos de bienes de equipo revela indudablemente la existencia de una contracción importante dé las inversiones de capital fijo en ía industria y en los servicios, contracción que, en cierta medida, no tiene nada de sorprendente ni te -imprevista, pues eoiis´i-íuye uno de los rasgos característicos de todo proceso de estabilización, en sus primeras íases. Sin embargo, por su gran trascendencia para nuestro futuro económico y porque a, su enmienda hai. de dirigirse en gran parte las medidas de reactivación económica, le viene dedicando el Gobierno la máxima atención.

Tratándose de inversiones, es preciso distinguir entre las empresas importanteSi que se financian principalmente acudiendo al mercado de capitales y suelen disponer dL sólidos apoyos bancarios, y las empresas medias y pequeñas, cuya expansión tiene lugar esencialmente mediante Ja auto-f-::anciación (fondos de reserva,y de amortización) , Las inversiones esfie st, v enían realizando por este procedimiento • eran muy importantes, y es seguramente en esté sector donde la contracción se ha producido con inayor intensidad. Su cifra de negocies se ha reducido, en efecto, sensiblemente, sin que hayan disminuido en la misma proporción sus gastos generales y do personal y sin que pudiesen dispone? de Otros procedimientos de financiación.

Pero mayor influencia que esas dificuN tades materiales, han ejercido y ejercen indudablemente los´efectos psicológicos que se originan en todo cambio importante de cóyuníur,». La actitud expectante que han adoptado los empresarios en casi ´todos ,los sectores industriales pudo estar justificada .dur´áníe cierto tiempo; pero HÓ sería 16-´gicb persistir en ella cuando ya se observan síntomas de mejoría en la situación general y el Gobierno está poniendo en práctica eficaces medidas de reactivación económica.

.—í.Qué .medidas fundamentales se han adoptado, o conviene adoptar, para la reactivación económica de aquellos sectores industriales más afectados por el proceso de estabilización?

—-El Ministerio de Industria en íntimo contacto con el de Hacienda, vigila la situación ñf aquellas industrias que, de manara directa, pueden estar necesitadas de ayuda. •.-´ • ^

En cuánto a la política de crédito,´se mantiene también estrecha colaboración con los organismos competentes del Ministerio de Hacienda y se ajusta a las prioridades marcadas en el Programa Nacional de Inversiones, especialmente en cuanto afeteían a, "¡s, modernización de industrias. El; Ministerio de Hacienda ha divulgado ya, coa .gran claridad, las normas y condiciones por que se rige la concesión de créditos, eh especial los dedicados a las empresas pequeñas y inedias. La dotación de que dispone el Banco de Crédito Industrial para esas atenciones es mucho mayor este año qué 13 ,d»l ejercicio anterior.

Pero, además de esas facilidades crediticias"; ,es • necesario estimular de un modo más directo la´reactivación de la demanda, y con ese objeto se han adoptado medidas para intensificar ciertas actividades importantes, como son la construcción nava!, la de viviendas y la de material ferroviario, cuya expansión produce, a su vez, la reactivación de otras muchas actividades industríales.

Para facilitar y estimular las exportaciones se conceden desgravaciones de impuestos indirectos, y en ciertos casos se otorgan créditos a los exportadores para que, a su vez, puedan ofrecer facilidades de pago a sus clientes extranjeros, siguiendo eií;s1^to jSJJftA^ei ejemplo de otros países, .

íí´Smni^^^fólps nuevos aranceles de Aduanas,´TGpCÍpí´emente publicados, deben pfiffncir:- ta|fabtén un gran efecto1 reacti-v4«t|ir f´p$es¿3l|.´disipar muchas ineertidum-b¥£s%je§áje,cjí§ S* la protección arancelaria défté^^-énjtes productos industriales, es dffcÍBBfeíaí´«líe pongan fin a la actitud ex-

pectante de los posibles inversores, a que antes nos referíamos.´

—¿Ha respondido el capital extranjero, en la cuantía prevista, a las facilidades dadas para su participación en las actividades industriales del país?

—Si ée considera que bis últimas disposiciones legislativas sobre inversiones de capital extranjero en empresas españolas se publicaron -a fines del año pasado, seria prematuro un juicio categórico sobre el efecto producido por la nueva legislación en la materia.

Sin embargo, si comparamos el importe total- de las participaciones extranjeras de capital, autorizadas en los dos períodos anuales de 1 de julio a 30 dé junio en los años 1959 y 1960, se observa que las del último período ascienden a más del doble d^ las del primero; lo que marca una tendencia muy satisfactoria que se ve confirmada ñor las solicitudes en cursó de tramitación.

 

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