Partidos por la mitad     
 
 Cambio 16.    09/12/1974.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Partidos por la mitad

El Presidente Arias Navarro comunicó el lunes pasado al país que no había podido hacer

mucho más para concederle un derecho de asociación política libre y total, como corresponde a

los pueblos grandes. El mensaje televisado del Presidente dio a entender bien a las claras que

las dificultades para llegar a la normalidad política en el país han sido casi insuperables. Entre

el pasado y el futuro las tensiones son tantas que el camino del Gobierno casi no existe.

Si la normalidad va Introduciéndose día a día por los más inesperados recovecos, no hay duda

de que el derecho de asociación ha entrado por rendija y de hurtadillas. Oleadas de rumores

han mantenido en ascuas estas últimas semanas a la opinión informada. Se habló de presiones

inauditas para impedir que Arias cumpliera su promesa de dictar una ley de asociaciones antes

de fin de año. Se habló de proyectos, antiproyectos, amenazas de dimisiones y utilización de

influencias de todo tipo para impedir que el futuro pudiera entrar en la fortaleza casi

inexpugnable del pasado. Los tiras y afloja fueron tantos que muchos dieron ya por

irremediable una crisis política de grandes proporciones. Y, sin embargo, el anteproyecto salió

a la calle aunque fuera vestido de azul.

Las asociaciones nacen atadas de pies y manos al Consejo Nacional. Si los rumores son

ciertos, en este punto se libraron fuertes batallas, pues muchos consideraban que la condición

inexcusable para hacer a las asociaciones viables es que dependieran de la jurisdicción

ordinaria. No hay que minimizar lo que esta concesión del proyecto significa. Tan grande es la

concesión que muchos se van a sentir tentados de llamar a esta ley de asociaciones la ley de

las "asocianones".

Cualesquiera sean las críticas que en buena lógica se merece este tímido proyecto, quién sabe

si hasta puede servir de mínimo vehículo para una mayor modernización política. Son muchos

los que dudan de que se pueda de puntillas proceder a la democratización del régimen. Voces

andan ya por aquí citando ejemplos históricos como prueba de que las reformas de última hora

poco ayudan para pasar del pasado al futuro sin mil traumas.

Si de la misa la media y de los partidos un cuarto, lo que no puede negarse es que un nuevo

dinamismo puede abrirse paso en el estrecho panorama político español gracias a la ley de

asociaciones. El mismo Presidente Arias ha insistido en que se hace camino al andar, en que

este proyecto es sólo un primer paso, en que otros pasos deberán venir después. Y quizás

tiene razón, si todavía hay tiempo. El pueblo español no ha recuperado su pleno derecho a

asociarse libremente y como le venga en gana para preocuparse e influir sobre la cosa pública.

Pero quizás los menores derechos concedidos en la futura ley de asociaciones permitan dar

rápidamente los nuevos y decididos pasos que este país tan viejo y tan moderno exige. La

libertad no sólo se arranca, sino que hay que construirla también.

editorial

 

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