Autor: Oneto Revuelta, José. 
 Asociaciones. 
 Partidos por la mitad     
 
 Cambio 16.    09/12/1974.  Página: 10-13. Páginas: 3. Párrafos: 42. 

Este país

ASOCIACIONES

Partidos por la mitad

En un gesto sin precedentes, y en la primera intervención televisada al país de un jefe de Gobierno, el

presidente Arias Navarro pidió el lunes "comprensión" para el Estatuto de Asociaciones Políticas

distribuido a los consejeros nacionales para su estudio en el Pleno que tiene que ser convocado para

mediados de diciembre.

Gesto preocupado, voz firme y tono humilde, el jefe del Gobierno, en un mensaje televisado al país dijo

que a muchos el proyecto les parecerá corto y a otros excesivamente largo. A los inmovilistas les recordó

la existencia de varias generaciones de españoles que desean que su voz se escuche y a los que creen que

es demasiado tímido el intento, les dijo que había un legajo histórico: el legado de la paz de Franco.

"El proyecto de Estatuto —añadió— convoca al ejercicio del derecho de asociación a todos los españoles

de buena fe que se mueven en un amplísimo ámbito de respeto a nuestras Leyes Fundamentales. En ese

afán responsable os pido comprensión y, sobre todo, generosidad (...). Esa apelación a la generosidad

quisiera dirigirla especialmente a la juventud, pues sé que es el lenguaje que siempre ha entendido y en el

que nunca ha faltado su respuesta."

Respeto al texto

Tras recordar que el tema ha sido objeto de polémicas "con la responsabilidad y la seriedad que

corresponde a un recto ejercicio del derecho a la libertad de expresión", el señor Arias puso de manifiesto

que se intentaba "anudar pasado y futuro" y pidió "respeto al texto que está en el telar. Creo que el

proyecto en sí es una importante consolidación del proceso democrático de la nación, de nuestra España

de ahora y del futuro, que en su día está llamado a conducir el Príncipe de España".

Confianza y fe

Insinuando que se trata de un primer paso, el presidente del Gobierno afirmó que el Estatuto "será

perfectible y su propia andadura —como en el verso de Antonio Machado— hará camino", y dirigiéndose

a los que en ese momento estaban "reunidos en familia" en un gesto desacostumbrado en la vida política

del régimen, aseguró la sinceridad de sus propósitos. "Os ruego —añadió— que creáis en la buena fe de

mis intenciones. Lo que en definitiva os estoy pidiendo es confianza y fe en el tema asociativo que os

anuncio."

Endurecimiento

La moderada actitud de Arias, su llamada a la colaboración nacional y su discurso exento de triunfalismo,

interpretado casi como una angustiosa llamada de ayuda, ponía fin a casi dos meses de batalla por sacar

adelante un proyecto que en dos ocasiones anteriores, en 1969 con José Solís de ministro del Movimiento

y en la primavera de 1970 con Torcuato Fernández Miranda de vicepresidente del Gobierno y ministro

secretario general, habían naufragado por no haber encontrado el visto bueno del Jefe Nacional del

Movimiento o por propia "congelación" del entonces ministro encargado del Movimiento.

En esta ocasión la batalla ha sido distinta, porque la oposición, tras el discurso del señor Arias el 12 de fe-

brero, y especialmente tras sus declaraciones a la Agencia Efe el pasado 10 de septiembre, se había

agrupado alrededor de los sectores más ultras del "stablishment" que habían conseguido provocar la crisis

del 29 de octubre con la salida del sector más liberal (Pío Cabanillas y Antonio Barrera) y con el sucesivo

endurecimiento del proyecto de Presidencia.

Primeros pasos

El 14 de noviembre, tras varias reuniones de la ponencia encargada del tema (Fueyo, Eduardo Navarro,

Labadíe, Pinilla, Dancausa y Martínez Emperador), el presidente del Gobierno, Carlos Arias, en su

habitual despacho de los jueves con el Jefe del Estado en la residencia del Palacio de El Pardo, informaba

a Franco del borrador del Estatuto que, según ciertas informaciones dignas de crédito, difería en algunos

aspectos del anteproyecto que se acaba de hacer público. Según estas informaciones, cuarenta y ocho

horas después, y a petición del presidente del Gobierno, el presidente de las Cortes y del Consejo del Rei-

no, mantenía una entrevista con Franco sobre el mismo tema, y en la que el señor Rodríguez de Valcárcel

habría apoyado el borrador, si bien habría introducido ciertas matizaciones que serían aceptadas por el

Jefe del Estado y devueltas, ya escritas en un folio a doble espacio, al presidente del Gobierno en un

posterior despacho.

Diferencias

Tras estos trámites, y en posteriores reuniones tanto de ministros como de los componentes de la ponencia

(Eduardo Navarro habría sido el que habría intentado mantened el "espíritu de Presidencia"), se iría

perfilando el texto, cuya última redacción no contaría, siempre según informaciones no confirmadas, con

el parecer de algunos ministros contrarios a que las asociaciones, en vez de depender del Ministerio de la

Gobernación, o de la propia Presidencia, estuvieran bajo el control del Consejo Nacional del Movimiento,

órgano sólo encargado de velar por la legitimidad ideológica de los Principios Fundamentales. Igualmente

se habrían puesto reparos a la inexistencia de ningún órgano jurídico de recurso en los casos de disolución

o suspensión de asociaciones cuando, según la Ley Orgánica del Estado, la tarea de juzgar y hacer

ejecutar lo juzgado "corresponde exclusivamente a los juzgados y tribunales determinados en la Ley

Orgánica de la Justicia".

Una dimisión

De todas formas el tema se replantea en el Consejo de Ministros que se celebra el 20 de noviembre en

Presidencia, aunque en la reunión del viernes en El Pardo se evita aludir al tema.

Terminado el anteproyecto, y a pesar de que se anuncia su inminente distribución entre los consejeros na-

cionales, pasan los días sin que se le dé definitiva luz verde.

En Presidencia dimite, por disconformidad con el texto último, uno de los "Tácitos" que ha tenido cierta

influencia en su primitiva elaboración. Juan Antonio Ortega Díaz Ambrona, director del Instituto de

Estudios Administrativos, mantiene su dimisión a pesar de una entrevista con el ministro de la

Presidencia, Antonio Carro. Los restantes hombres del equipo, Luis Jáudenes, director general de

Relaciones Institucionales, y Gabriel Cisneros, subdirector general del Servicio de Estudios, guardan

silencio.

El silencio, roto

Pero el silencio es roto por la prensa. El diario "Ya" advierte del peligro que supone "dar a luz un proyec-

to que pudiera nacer sin vitalidad", Gabriel Cisneros, en las páginas de "Blanco y Negro", escribe que "si

las asociaciones no tienen fines electorales, son admitidas o rechazadas por un órgano distinto al

Gobierno y no hay garantías jurisdiccionales, no hay tales asociaciones, sino un inútil remedo".

Pero el verdadero impacto es el artículo del catedrático de Derecho Administrativo Eduardo García de

Enterría, en las páginas de "Informaciones".

Para el señor Enterría el proyecto podría ser contrafuero porque el Consejo Nacional "no tiene papel

posible desde la estructura normativa constitucional en la puesta en aplicación del derecho de asociación

como cualquier derecho fundamental".

Las escasas atribuciones que la Ley Orgánica atribuyen al Consejo Nacional del Movimiento, según el

catedrático, se reducen a promocionar recursos de contrafuero, sugerir al Gobierno medidas y, en última

instancia, elevar al Gobierno informes o memorias.

"Especialmente injustificado desde el punto de vista jurídico —añadía el señor Enterría— sería intentar

atribuir al Consejo Nacional la facultad de sancionar los hipotéticos excesos del derecho de asociación y

aun de enjuiciar los recursos que pudieran dirigirse contra dichas sanciones. El artículo 36 del Fuero de

los Españoles dispone, sin posible equívoco, que la violación de los derechos proclamados en su texto

será sancionado por las leyes mediante la tipificación adecuada, lo que excluye cualquier discreción

estimativa o juicio político". La intención de mezclar en todo este problema al Movimiento y el esfuerzo

por reservar un papel preponderante al Consejo Nacional en la aplicación del derecho de asociación

resultan sorprendentes y rigurosamente inexplicables en términos técnicos.

Los obispos

Simultáneamente, los obispos que están reunidos, y cuyo presidente, en su discurso del lunes, ha afirmado

que el Episcopado está dispuesto a colaborar en el desarrollo político del país, preparan una larga

declaración que es negociada entre las distintas fuerzas de la Conferencia, pero que al final cuenta con los

votos negativos del sector más conservador.

Con el efecto político aún del artículo de Enterría (al que la Secretaría General pretende en un primer

momento contestar con el asesora-miento de varios juristas para que aparezca en el diario "Arriba"), los

obispos advierten en su comunicado público que si el proyecto no es satisfactorio "podría conducir a

frustraciones peligrosas".

"La Conferencia Episcopal Española —dice el comunicado— considera obligado apoyar una evolución

en profundidad de nuestras instituciones, a fin de que garanticen siempre eficazmente los derechos

fundamentales de los ciudadanos, tales como los de asociación, reunión y expresión, para lo cual es

necesario asegurar cauces de participación de todos los ciudadanos, tanto individualmente como

asociados, en la vida política, desde su propia identidad programática, sin discriminaciones arbitrarias y

con garantías jurídicas para el ejercicio de este derecho dentro de las exigencias del bien común. El

ordenamiento legal en esta materia, si responde a los requisitos indicados, a más de reconocer y regular

un derecho natural de la persona, debe abrir nuevas y positivas vías que permitan afrontar otros problemas

de la vida social. En caso contrario, podría conducir a frustraciones peligrosas".

Los procuradores

Simultáneamente, los obispos piden la revisión de la situación penal de los presos políticos (ver

CAMBIO16, número 159) y la concesión de "un generoso gesto de clemencia en favor de todas las

personas privadas de libertad".

El mismo día, medio centenar de procuradores en Cortes reunidos en Madrid (ver página 24) acuerdan

apoyar la política de apertura iniciada por el presidente del Gobierno, señor Arias Navarro, y algunos

hacen una defensa a ultranza de su figura asediada por los sectores "ultras".

José Antonio Girón de Velasco, recién aclamado presidente de los Confedérales Ex Combatientes, visita

al Jefe del Estado y al Príncipe, a quien le asegura en su discurso (a pesar de que el acto de la constitución

de la Confederación se ha omitido) que entre las lealtades está la lealtad a su persona.

El presidente del Gobierno, en su entrevista con la Junta de la Confederación, recuerda una reciente

audiencia con un centenar de jóvenes y reproduce la inquietud e impaciencia "por que se les entregara el

relevo que su juventud apetecía".

¿ Replanteamiento?

Las asociaciones entre tanto siguen sin salir. Los rumores aseguran que ciertos ministros habrían

replanteado el tema y se cita el nombre del nuevo ministro de Hacienda, Rafael Cabello de Alba, como

uno de los que más se oponen a que el control sea de) Consejo Nacional y que no hayan suficientes

recursos jurídicos.

Los rumores de dimisiones en Presidencia se extienden, pero la situación permanece estacionaria. La úni-

ca dimisión confirmada es la de Juan Antonio Ortega Díaz Ambrona. Se retrasa la presentación del

anteproyecto, mientras va extendiéndose la noticia de que es posible que Arias Navarro se dirija al país

para presentarlo y pedir ayuda.

El domingo último, Arias, según parece y como tiene costumbre, sale fuera de Madrid, de cacería. Se

desconoce el número de acompañantes, pero el lunes nada parece haber cambiado, y el anteproyecto se

empieza a tirar a multicopista para ser distribuido por la tarde a los consejeros nacionales del

Movimiento. A las seis se entrega a la prensa extranjera, y a las siete el ministro de Información reúne a

los directores de periódicos y agencias de Madrid para comunicar que el recién nacido (aunque no se sabe

si es niño o niña) acaba de llegar. Cuatro horas más tarde, León Herrera presencia en Barcelona, en

compañía de los directores de periódicos de la Ciudad Condal, la alocución televisada del presidente

Arias. A las once, gesto grave, rostro cansado, más envejecido, el presidente Arias se dirige al país para

pedir "comprensión y generosidad". Pide "benevolencia", "discreción", "moderación", "respeto" y

"prudencia". El tono es desconocido, pero también es que el primer proyecto es desconocido...

La manzana de la discordia

El "anteproyecto de bases sobre los criterios políticos del Estatuto Jurídico del Derecho de Asociación

Política" consta de 30 artículos, dos disposiciones adicionales y una disposición final. Dividido en seis

partes, la primera se refiere al derecho de asociación política; la segunda a la competencia en materia

asociativa; la tercera a la constitución de asociaciones políticas; la cuarta al régimen y funcionamiento de

las asociaciones; la quinta a las federaciones, y la sexta al régimen disciplinario. Bases principales:

• Todos los españoles, mayores de dieciocho años, tienen derecho a asociarse libremente para la acción

política sin discriminación de ningún tipo. El ejercicio de este derecho se regula en el ámbito del Mo-

vimiento Nacional.

• Las asociaciones políticas son medios complementarios para la participación política y cauces de

expresión de la opinión pública.

• Para estimular la participación popular, respetándose los cauces de la democracia orgánica, las

asociaciones podrán concurrir en los procesos electorales.

• Las asociaciones políticas se instituyen en la comunidad del Movimiento y corresponde al Consejo

Nacional acordar su reconocimiento, suspensión y disolución. No podrán formar parte de agrupaciones

internacionales.

• La Comisión Permanente es el órgano del Consejo Nacional encargado de autorizar o no el

funcionamiento provisional de las asociaciones. Si la resolución fuese negativa, cualquier miembro de la

Comisión Organizadora puede recurrir ante el Pleno del Consejo y, en última instancia, a la Jefatura

Nacional.

• Para que se reconozca a una asociación política, ésta habrá de contar, al menos, con 25.000 afiliados

distribuidos, con la proporción adecuada, en quince provincias españolas. La Comisión Organizadora hará

constar su declaración expresa de fidelidad a los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales.

• El acuerdo sobre reconocimiento de una asociación es competencia del Pleno

del Consejo. A través de su actuación, las asociaciones contribuirán a formular programas, analizar

críticamente las soluciones de gobierno y perfeccionar el Movimiento Nacional.

• La Secretaría del Consejo llevará un registro especial.

• Las asociaciones gozarán de autonomía patrimonial y el Movimiento, a través del Consejo Nacional,

contribuirá a su financiación.

• Las asociaciones podrán, de mutuo acuerdo, constituir Federaciones.

• Se establece el régimen disciplinario de las asociaciones, señalando las faltas y su penalización,

atribuyendo al Gobierno la posibilidad de aplicar penas pecuniarias y la suspensión en casos especiales; a

la Permanente del Consejo Nacional, la facultad de suspensión en todo caso, y al Pleno del Consejo, la

facultad de disolución.

JOSÉ ONETO

 

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