Una política para el orden público     
 
 ABC.    11/02/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

UNA POLÍTICA PARA EL ORDEN PUBLICO

El mantenimiento del orden público y la lucha contra la creciente delincuencia, acentuada más por Ja

concentración demográfica en las grandes ciudades que por consecuencias de la llamada sociedad de

consumo son objetivos del mayor interés nacional; forman, parte sustantiva de !a necesaria estabilidad

política.

En recientes artículos publicados en ABC se ha subrayado su trascendental importancia, a la cual trata

este comentario de añadir precisiones que procede hacer para dejar clara constancia —y cumplido

elogio— del continuado esfuerzo que se realiza desde el Ministerio correspondiente para enriquecer hasta

el porcentaje adecuado a las necesidades del país los efectivos y dotaciones materiales de las fuerzas de

Orden Público y para elevar sus retribuciones al nivel correspondiente a la situación actual de una

economía expansiva, _ya en notable grado de desarrollo económico.

Los datos más expresivos —que avalan y refrendan, sin duda, el acierto de una gestión ministerial y la

prudente previsión de la misma— fueron citados por el ministro de la Gobernación, señor Garicano Goñi,

en el acto de toma de posesión del nuevo subsecretario de su Departamento.

De 1969 a 1973, los efectivos del Cuerpo General de Policía han pasado de 7,200 funcionarios a 8.950. Y aún

se incrementarán en 250 funcionarios más en 1974.

Entre los mismos años, la Policía Armada ha crecido de 19.608 hombres a 27.818, con aumento previsto de

unos 2.000 más para cada uno de los iños 74 y 75.

A su vez, la Guardia Civil, en su Agrupación de Tráfico, crece en 2.000 plazas, de las cuales sólo quedan

por cubrir 564. previstas para 1974.

Por otra parte, y también en el tiempo que media entre 1969 y el año actual, los créditos para compra de

bienes comentes y servicios ascienden de 249 a 517 millones (aumento del 108 por 100). Y aún crecen más

los destinados a inversiones, pasando de casi 55 millones a 735 (aumento del 1.244 por 100).

Por ultimo, otros créditos, destinados también a compra de bienes y servicios, ascienden de 594 a 702

millones, y los destinados a Inversiones de la propia Guardia Civil pasan de 355 a 758 millones.

Con fuerza probatoria superior a la de cualquier afirmación, el ritmo de crecimiento de estas cifras

demuestra que, como e» lógico, la necesidad de mantener a punto y de perfeccionar en todos los aspectos

el mecanismo humano y material de tai fuerzas de Policía y Guardia Civil no ha sido descuidad» en

momento alguno, Al contrario, es preocupación permanente y primera del Ministerio de la Gobernación.

En esta línea de política eficaz, y orientada de acuerdo con tas demandas sociales contemporáneas, en el

último Consejo de Ministros, a propuesta del titular de Hacienda y por iniciativa de los departamentos

militares y del Ministerio de la Gobernación, se han regulado las retribuciones complementarias del

personal de los Cuerpos de la Guardia Civil y Policía Armada.

Aunque no se conoce con precisión, con pormenor, la disposición cuando redactamos este comentario, se

sabe, en cambio, que la regulación significa una mejora de las retribuciones.

Oportuno es considerar, aquí, que Ja mayor carga presupuestaria que la nueva regulación signifique

pertenece a la clase de aquellas que siempre son bien recibidas, acogidas con elogio, por la opinión del

país. Suele ver, en esto, la comunidad ciudadana con sensata claridad. Y cualquiera, y todos, albergan el

deseo de saberse protegidos por fuerzas dotadas y retribuidas conforme a las posibilidades de la Nación.

Aunque las responsabilidades de la defensa nacional y las responsabilidades del mantenimiento del orden

público sean específicamente distintas —pese a las relaciones que entre ambas puedan establecerse y

pese a que en circunstancias de patente anormalidad puedan fundirse—, no ceden en servicio abnegado,

en dura y pe-ligrosa dedicación, en disciplina y entrega, en honrado y honroso ejercicio, mas fuerzas a

otras.

A la necesidad nacional, indiscutible de un Ejército proporcionado y capaz, coordinado y eficiente,

moderno y bien estimado, corresponde, en perfecto paralelo, la necesidad nacional de una organización y

funcionamiento de las fuerzas de orden público —de las fuerzas de policía de todas clases— con las

mismas características apuntadas.

Y si ciertas son las diferencias de magnitud en las que están llamadas a operar cada una de ambas fuerzas,

no es menos cierto que la guerra en favor de la ley y el orden se emprende v prosigue todos los días.

Consideración o extremo que siendo patente para la común conciencia popular, es decisiva, y fundada en

superior conocimiento, en las directrices correctas y firmes que orientan la política del Ministerio de la

Gobernación en el ámbito, ancho y decisivo, del orden público y el respeto a la lev.

 

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