El delito social, ese recién nacido     
 
 Ya.    17/12/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El delito social, ese recién nacido De "La Vanguardia":

"En nuestras leyes "el delito social" ya está tipificado —como una de sus más recientes innovaciones—de

una forma quizás en exceso genérica. En efecto, la Comisión de Justicia de las Cortes precisó, el 8 de

octubre del pasado 1971, el delito social e incluyó en nuestro Código Penal el artículo 499 bis, que se

refiere a la protección de los derechos del trabajador. Dada su importancia, en especial por los caminos

legislativos que abre, nos permitiremos recordar a nuestros lectores los diversos supuestos que castiga:

A) Imponer maliciosamente a los trabajadores condiciones laborales o de seguridad social inferiores a las

que tengan reconocidas por leyes y convenios. B) Plantear la crisis de una empresa de modo que se hagan

Ineficaces tos derechos de los trabajadores. O) Perjudicar la estabilidad en el empleo mediante

simulaciones, subcontratos o cesiones. D) Cualquier tráfico ilegal con la mano de obra.

Entendemos que el nuevo camino que se abre ante nuestro Derecho Penal es de una importancia y una

riqueza jurídica tales que puede compararse con la revolución que en el Derecho Civil produjo la aparición

de la legislación laboral. En efecto, el Código Civil sólo regula en materia de trabajo las relaciones entre

patronos y sirvientes domésticos, dejando al margen todo un universo legislativo que es de la mayor im-

portancia y sin el cual no se concibe hoy una sociedad organizada. En ese estadio en que el Derecho Civil

se halló en el pasado siglo se halla hoy el Derecho Penal, pese a ser, paradójicamente, de factura mucho

más moderna. Hasta el año pasado quedaron prácticamente al mareen del mismo una serle de conductas

más «extendidas» y más lesiva» que el simple hurto, por ejemplo. El delito social y el económico abren en

el campo del Derecho Penal una nueva visión y también una nueva misión.

Las leyes no pueden resolver, lo todo, ya que son sólo una parte del panorama social, pero mientras tanto

el señor García Ramal ha dicho en «1 acto de clausura de la II Asamblea de los Trabajadores de la Cons-

trucción: "No es posible consentir que mas de un millón de trabajadores vivan condenados a una

Interinidad permanente, que su antigüedad nazca cada mañana y muera cada noche." Son, sin duda,

palabras que describen con elocuencia una situación que pide remedio."

 

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