Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Don Joaquín Ruiz-Giménez, en Barcelona. 
 "Si hay asociaciones políticas, que sean para todos los españoles"     
 
 Informaciones.    14/12/1974.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

DON JOAQUÍN RUIZ-GIMIENEZ, EN BARCELONA:

«Si hay asociaciones políticas, que sean para todos los españoles»

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 14.—Con un auditorio entusiasta que llenaba el salón de actos del Colegio de Abogados

de Barcelona habló ayer aquí el ex ministro de Educación don Joaquín Ruiz-Gimenez. La conferencia

giró en torno a los derechos humanos y culminó así la semana dedicada a este tema, que ha organizado la

Asociación de Amigos de las Naciones Unidas. Junto al promotor de «Cuadernos para el diálogo» habló

también el abogado don Miguel Roca Junyent. Digamos que la Asociación de Amigos de la O. N. U. está

presidida por el joyero barcelonés don Antonio Cañellas, conocido por sus vinculaciones con corrientes

democristianas catalanas y uno de los detenidos en la madrileña calle del Segre

El señor Ruiz-Giménez comenzó sus palabras haciendo referencia precisamente a este percance:

«Después del desbordamiento de las aguas del Segre —y no me refiero a ese río catalán—, pillé un

resfriado que por poco me imposibilita de estar entre vosotros esta noche.» Inmediatamente, el

conferenciante quiso agradecer públicamente al gobernador civil, don Rodolfo Martín Villa, la

autorización para el acto (sólo el coloquio estaba prohibido).

El ponente reconoció que en materia de libertad de conciencia y libertad de expresión se había avanzado

un tanto en España estos últimos años.

Por lo que respecta al derecho de reunión, dijo: «Estamos dispuestos a ayunar durante más tiempo de

asociaciones, con tal de que se nos dé el derecho de reunimos. De facto, estamos ya asociados todos.

Hasta en la Prensa se ofrecen listas de familias políticas con nombres incluidos de miembros

pertenecientes a ellas.»

Después de abordar lo anterior, el ex ministro se ocupó del anteproyecto de asociaciones políticas, al que

opuso serios reparos de índole ética y jurídica, incluso con relación a la ley Orgánica y al Fuero de los

Españoles. «Si no puede haber asociaciones políticas —concretó el señor Ruiz-Giménez—, que no las

haya; pero si las hay, tienen que ser para todos los españoles.»

Considero nuevas fronteras de los derechos humanos, el respeto a la intimidad de la persona, el derecho a

respetar su conciencia (objetores de conciencia) y el derecho de las minorías disidentes (comunidades

regionales).

Pidió también que otras organizaciones, como la Iglesia, permitan en su seno el reconocimiento de los

derechos humanos que, por lo que respecta a la Iglesia, predican para los demás.

«Si ser progresista, si ser de izquierdas, es defender los derechos humanos, seamos todos izquierdistas,

seamos todos progresistas», concluyó el conocido líder democristiano, cuyas últimas frases —como había

sucedido en diversos períodos de su charla— fueron acogidas con ovaciones estruendosas.

El señor Roca Junyent también se pronuncio sobre el anteproyecto de las asociaciones, manifestando que

«lo que se intenta es la reestructuración del Movimiento más que dar paso a las asociaciones políticas».

 

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