Autor: Blom, Ricardo. 
   Seriedad en los sondeos     
 
 Arriba.    09/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SERIEDAD EN LOS SONDEOS

DESDE el mayor respeto a las empresas encuestadoras, ha llegado el momento de decir que

algo no está siendo serio en los sondeos preelectorales de las últimas semanas. Se está

desconcertando un poco a! país y mucho a los estados mayores de los propios partidos, que

reflejan paso a paso, con bruscas alteraciones de su grado de radicalismo dialéctico, las

aparentes incidencias de cada nuevo sondeo. Cuando se analice la campaña electoral se verá

que está hecha a saltos, con discontinuidades a veces excesivas y que confunden, como es

natural, a los electores. Un partido no debe aparcer hoy como radical, mañana como moderado

y pasado mañana de nuevo como radical, al viento de la posible influencia de tal matiz en la

recaudación de votos.

Es cierto que en todos los países hay diferencias entre los pronósticos de unas y otras

encuestas, pero sólo en momentos de grave desconcierto nacional y ante problemas sin

precedentes los resultados obtenidos, por ejemplo, en USA, entre sondeos Gallup y Harris,

presentan diferencias sustantivas. Lo habitual es que tas buenas firmas encuestadoras. como

las nombradas, afinen mucho y se aproximen bastante, también es cierto que —en nuestra

actual ocasión concreta— los sondeos están afectados por !a falta de precedentes a que

referirse, por la complejidad de los fenómenos regionales y por el difícil contraste de la

fiabilidad de las respuestas. Al fin y al cabo son las primeras elecciones que van a celebrarse

en España desde hace cuarenta y un años, incluso las primeras de su vida para muchísimos

electores.

Pero las anteriores reservas no llegan a justificar que una encuesta adjudique el 30 por 100 al

mismo partido que, en otra prácticamente simultánea, tiene el favor de menos del 10 por 100 -

de los votantes. Y esto es lo que está sucediendo no de manera excepcional, sino todos los

días. Ni estadística ni sociológicamente es aceptable. Cuando, por ende, ios resultados de

cada sondeo favorecen sistemáticamente al partido promotor del mismo o a las Ideologías

afines y al medio informativo que lo publica, es natural que las gentes empiecen a poner en

duda la ecuanimidad v seriedad del procedimiento.

Puede que estén muchos aficionados en liza o que se diga al cliente lo que le gusta oír, o que

los clientes escamoteen los resultados ciertos antes de que las encuestas lleguen al público.

Cual, quiera de tales opciones es fuertemente recusable. Y deben ser las propias empresas o

entidades encuestadoras las primeras interesadas en restablecer el crédito de una técnica de

investigación cuyo nivel actual de desarrollo no es compatible con lo que estamos sufriendo en

los últimos días. En cualquier caso, conviene recordar a los electores la conveniencia de que

no se dejen influir, a la hora de emitir su voto, por ningún tipo de encuestas. No hay que votar

con las mayorías ni con las minorías, sino al partido que ofrezca la ideología y el programa más

afín al modelo de sociedad que cada "uno prefiera.

Entiéndase bien, por último, que no estamos contra una técnica valiosa como son las

encuestas de opinión, ni contra la libre difusión de sus resultados; pero entendemos que la

opinión pública tiene derecho a exigir que las técnicas sean ecuánimes y solventes y que los

resultados que se publiquen reflejen, neutralmente y por completo, los datos verdaderos.

Ricardo BLOM Jueves 9 junio 1977

 

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