Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
 Elecciones a Cortes. Carta abierta de Augusto Assia. 
 El tope del 3 por 100, incomprensible para los observadores extranjeros     
 
 Ya.    10/06/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

CARTA ABIERTA DE AUGUSTO ASSIA

El tope del 3 por IDO, incomprensible para los observadores extranjeros

En Inglaterra se necesita para ser elegido el 10 por 100; en Alemania, el 5 por 100, y en Suecia, el 4 por

100

Tampoco entienden el porqué de las encuestas, con resultados secretos, realizadas por el Gobierno o que

haya periódicos que publiquen "sondeos" sin revelar quién los hizo

ES curioso, y quisas aleccionador, contrastar aquellos aspectos que los numerosos corresponsales

extranjeros, llegados para—como decimos en el argot profesional—"cubrir" las elecciones, comprenden

perfectamente y aquellos que no comprenden en absoluto.

Entre estos últimos está, por ejemplo, el efecto que es capaz de ejercer la curiosa cláusula del 3 por 100;

están las encuestas, tan iluminantes en los otros países europeos y tan enturbiantes aquí; está la resurrec-

ción de los aranaes mítines electorales retóricos, después de cuarenta años, mientras han sido sustituidos

en Europa y América por el contacto directo, el coloquio público entre los candidatos o el diálogo con los

electores, que es lo que priva ahora por ahí fuera. "Todo esto me vuelve a mi juventud y las campañas que

-4ú y yo cubrimos en la República de Weimar", me dijo un periodista belga. La multiplicidad e inco-

herencia de los grupos y partidos, parecida asimismo a la de Weimar, en cuyo último Parlamento, antes

del asalto por Hitler, estuvieron representados veintiocho, tampoco la comprenden los periodistas extran-

jeros, y especialmente los nías jóvenes que se preguntan pero ¿qué anacronismo es todo esto?"

Comprenden en cambio, y los glosan muy inteligentemente, hechos como el de la ausencia total, tras

cuarenta años en que el Estado estuvo ultimándolo, de fascismo.

Casi todos los corresponsales, lo mismo ingleses que alemanes, americanos o escandinavos, coinciden en

que uno de los pro. digios arrojados al agora nacional por la desaparición del Generalísimo es que.su

herencia se ha quedado automáticamente liberada de todo el ropaje fascista en que, tan ociosa e

incomprensiblemente, se envolvió, sin que, en un hombre tan práctico, pudiera .vérsele qué utilidad

buscaba.

La inexistencia del fascismo, excepto entre «)ios cuantos grupos insignificantes, a los que lo$

corresponsales no ´dan otro trato que el pintoresco o el irónico, es el aspecto más positivo y más europeo-

entre todos los que registran´.

EL PEOR ENEMIGO

Muchos creen que está llamado a ser, además, el peor enemigo contra todo peligro de que reaparezca en

España la amenaza, comunista. Un periodista sueco, al que citaba el otro día una radio portuguesa,

resumía la tesis diciendo que la ausencia de fascismo no era-solo la que más hacía parecer la situación de

España a la europea, en general, sino, en particular, a la portuguesa. Agregaba el corresponsal sueco (cu-

yo nombre la pronunciación del locutor portugués convertía, como hacen tantos locutores españoles con

todos los nombres extranjeros, en un sonido confuso) que,´ como en Portugal, después de Salasar, lo peor

que, después de Franco, le ha ocurrido al comunismo es la des-aparicfón del fascismo.

Concluía el corresponsal sueco echando mano de la inevitable imagen, que, si para inventar un enemigo,

en Portugal, los comunistas tuvieron que lanzarse a destruir la economía y la libertad, en España han

preferido, al parecer, elegir los molinos de viento, lo cual puede ser o puede: no ser exacto, pero no hay

duda que el más técnico grupo sobre elecciones del mundo lo crea.

Sobre lo que sé ve que se encuentran con los ojos vendados en la más oscura dg las cámaras es por lo que

se re-, fiere a los resultados.

Excepto la de que el Centro obtendrá por lo menos la más numerosa minoría, sino la mayoría ´absoluta y

la de que (quizá porque lo consideran una condición, "sitie qua, non", para la europeización de España), el

Partido Socialista saldrá de las «nías convertido en un grupo sólido, vigoroso y numeroso, bajo la

dirección brillante, aunque un tanto inconsecuente, de Felipe González, los corresponsales apenas si se

atreven a hacer ninguna predicción. Aceptan, desde luego, que uno de los tres grandes partidos sobre los

que ha, de configurarse la- Monarquía es Alianza Popular, pero así como cuando dan Manuel Fraga

volvió de su Embajada en Londres las simpatías internacionales de que venia rodeado eran unánimes,

ahora la cosa se ha enfriado no poco y no saben muy bien a qué carta quedarse respecto a si Fraga es, o no

es, uno de los baluartes en que podemos .esperar.

Para no hablar del terrorismo, las opiniones sobre el eual, aunque deje de condenarlo tnoralmente, son

mucho menos unánimes y más contradictorias de lo que parecía lógico esperar y pocos corresponsales

consideran qw, excepto si ej Gobierno y los españoles, especialmente el Ejército, perdemos los nervios,

pueda convertirse en un factor político de peso; para no hablar de terrorismo, en fin, dos cosas hay que

tienen perplejos a los corresponsales extranjeros. Una es la cláusula que elimina automáticamente de la

elegibilidad a todos los partidos o grupos por los que en las urnas »o hnya sido depositado más del 3 por

100 del total de los votos a b«.se provincial. Otra son iris encuestas.

Hechos como el de que, se-gún se dice, el Gobierno esté llevando a cabo desde nace tiempo encuestas

sistemáticas cuyo resultado mantiene secreto o, aún más cjirioso, que haya periódicos que publican

"sondeos" de los que dicen que quien los hizo, y como fueron hechos, no puede ser revelado, tiene a,

muchos corresponsales parpadeando de sorpresa. ¡Es que aquí las encuestas son un instrumento del

misterio gn vez de un instrumento del esclarecimiento í, se preguntan.

LA CLAUSULA ENIGMÁTICA

No menos enigmática resulta la cláusula del S por 100, que ahora mismo, y por parte de los arbitristas,

parece ser mantenida fuera de los edículos.

Que yo sepa, aunque puede haber algunos más que desconozca, son tres los países que han incorporado a

sus elecciones un tope mínimo. Alemania Federal, Suecia e Inglaterra. En Inglaterra el tope mínimo es el

10 por 100. Todo candidato que obtiene menos del 10 por 100 pierde, además, el depósito de 150 libras,

hoy una cantidad modesta, pero onerosa hace unos años, depositada en el momento de la proclamación.

En Alemania ei tope mínimo es el 5 por 100, a nivel nacional, sin depósito alguno, mientras en Suecia es

el -} por 100. Imaginado para impedir en ambos, en Suecia y en Alemania, el acceso ai Parlamento de

comunistas y de fascistas, el efecto del tope mínimo en Suecia ha conseguido eliminar a los fascistas, pero

no a los comunistas, aunque en las últimas elecciones lo pasaron por un pelo. El 6 por 100 en Alemania, y

el 10 por 100 en Inglaterra mantienen fuera de la representación parlamentaria, tradicionalmente, a comu-

nistas y fascistas, i Puede el 3 por 100 servir para algo en España.»

De´usted afectísimo amigo y servidor

Augusto ASSIA

 

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