Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
   "El presidente" y otros saldos     
 
 El Alcázar.    10/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Crítica de televisión

"EL PRESIDENTE" Y OTROS SALDOS

VUELVO a rectificar. Porque ¡a verdad es que la publicidad electoral ha terminado, pasada la novedad,

por no ser mas que una tabarra insoportable, una acción antidemocrática por ¡a vía del agotamiento del

pobre telespectador. Ocurre, además, que en la justa distribución de espacios y tiempo a los distintos

partidos y coaliciones, no se ha practicado —tampoco— la coordinación, y así puede suceder que, en

media hora, estemos contemplando la imagen del mismo candidato durante veinte minutos. Eso le ocurrió

la otra tarde a don Joaquín Satrústegui, que salió primero como candidato de Senadores para la

Democracia y luego como candidato de Alianza Liberal. Si una sola actuación del caballero, que sale

todos los días, ya le deja a uno agotado, porque ni tiene facundia, ni garra, ni se sale de tres temas

repetidos cansinamente, su actuación durante veinte minutos puede provocar trastornos psíquicos en

cualquiera. Qué candidato tan pesado con sus batallitas liberales, sus destierros y su "peligree".

Mismamente el otro día salió paseando con Don Jaime Corteza y uno y otro se metieron en un jardín

dialéctico verdaderamente en-ternecedor a cuenta del "Peligree", hasta el punto de que los que conocemos

mínimamente sus biografías -empezamos a pensar si el peso y el paso de los años no se ¡as habrán hecho

olvidar. Y de éstos hay muchos más ejemplares, viejos unas veces y jóvenes otras. Y como quien escribe

estas líneas los conoce y los ha conocido, -no gana para sorpresas.

insisto en que me gustaría escribir sobre otros temas, pero no los hay. Porque tampoco es cuestión de

insistir en que el problema de las "novelas" no está en la novela que se adapta, sino en cómo se adapta, ya

que la realidad es que todas las novelas parecen la misma y que si RTVE hiciera- una semana la

experiencia de emifír el lunes el capítulo primero de una novela, el martes el capítulo segundo de otra, el

miércoles el tercero de otra, el jueves el cuarto de otra, y el viernes el final de otra distinta, poniéndole un

título único a la experiencia, se podría comprobar que el resultado sería "la" novela, y que no se notarla

nada el tejemaneje. Pero es que, además, se ha iniciado ya la temporada veraniega del saldo sin lími-

tes y los nuevos espacios son dk caerse de culo de sorpresa de que haya televisiones en el mundo que

produzcan y emitan cosas asi. O las interrupciones son tan prolongadas que uno ya no recuerda los

capítulos anteriores de una serie que ya creyó concluida e inesperadamente renace; eso pasó, sin ir más

lejos, con "El mundo en acción", que resulta que todavía no había acabado de biografiar a Amundsen.

Y también andan de saldos los partidos que tienen programa especial y no solamente derecho a emitir

información sobre sus actividades. Un saldo fue la nueva presencia demócrata cristiana con restos de

"No-Do" para preparar la participación propagandística de Aldo Moro y demostrar que son gente en

Europa, tema que centró también la nueva intervención de Don Felipe González, "Capullo" que le dicen

los anarquistas por varías razones. La verdad es que el PSOE parecía contar con más gente como para no

tener que trabajar exclusivamente con su Secretario General, pero debía ser un espejismo. También fue un

espejismo el segundo programa de Alianza Popular, dicho sea con la peor intención de que soy capaz

(que ya se ve que no es mucha). Y también fue un saldo, con presunción de novedad y de más cosas, la

repetición del "viejo profesor", aunque al menos le cuidaron más la imagen y los ojos, suprimiéndole

patetismo. Pero pasándose en el mensaje al subconsciente de los telespectadores, prolongando más que en

la primera ocasión ese rotulito que pone "El Presidente" antes de poner de qué y de poner el nombre del

orador. El "viejo profesor" anduvo también por los terrenos del saldo personal, aunque dijo algunas cosas

bastante acertadas sobre el inmediato futuro español, ese que empieza cuando acabe la juerga electoral

que padecemos.

O sea, que propaganda inteligente y sobrada de medios, la del P.C.E., que jugó a Don Ramón Tamames

en la primera eliminatoria, que en la segunda le dio al colectivo con participación de votantes y no

exclusivamente de candidatos, y que tiene todavía sin jugar las bazas del Duque "in pectore" de Para-

cuellos del Jarama y la nota folklórica de rompe y rasga de Doña Dolores.

Marcelo ARROITA-JAUREGUI

 

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