Autor: Arroitia-Jáuregui, Marcelo. 
   Cosas electorales y otras que no     
 
 El Alcázar.    09/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

COSAS ELECTORALES Y OTRAS QUE NO

CIERTAMENTE, lo de la desestabilización es tremendo, y a los pobres redactores de los telediarios, y a

los ilustres visitantes que hacen cola para aterrizar en Barajas (porgue es que hacen cola, los tíos), les

chafan las frases triunfalistas en menos que canta un gallo. Mira que mismamente el ministro italiano del

Interior ir a decir que España era un país sereno, cuando las noticias anteriores habían versado sobre el

asesinato ´de dos guardias civiles, la voladura de Dios sabe cuántas instalaciones eléctricas, televisivas,

policiales y etcétera, fue terrible. De todas formas, también es verdad que esas campañas de

desestabilización no van a impedir que todos acudamos a las urnas, no como un solo hombre, porque sería

abusivo y discriminatorio para las mujeres, y ahora se toca mucho ese tema, sino también para nuestra

libertad individual. Tenemos que acudir a las urnas como los millones que tengan que ser de mujeres y de

hombres, con nuestras papeletas metidas en sobres, para practicar el voto individual, libre —con permiso

de monsieur D´Hont— y secreto, para que triunfe la Unión del Centro Democrático, de acuerdo con su

cantar. Es un cantar que tampoco resulta así como inspirado de letra y de música, y cuyos tres primeros

versos rezan: "Vota centro, /vota Suárez,/vota democracia". O sea que como el fenómeno democrático es

irreversible, gana Centro. Que aquí no se invenía nada, porque ya me contarán ustedes qué puede uno

inventar después de ver tanta televisión.

Como decía, lo de la democracia es un fenómeno irreversible y que abarca incluso terrenos inverosímiles,

por mucho retintín que pongan al respecto, en sus intervenciones, algunos partidos y coaliciones, que

desde luego, están de lo más retincentes en torno a este asunto. Y no se comprende, porque precisamente

en un tetediarío se nos habló de un concurso de dibujos infantiles sobre los trenes y las estaciones. Pues

bien, el triunfador de ese concurso se designará por elección democrática, mismamente. O sea, que Renfe

se democratiza, como puede verse.

Al hilo de lo que se decía más atrás, referente a las soluciones electorales sobre el tema de la mujer, hay

algunos partidos y coaliciones que se están pasando, así Dios me salve. Al presentar a una candidato, el

portavoz de uno de esos grupos aseguró que llevaba cuarenta arios de lucha antifascista, que hay que ver

que son años. Pero lo curioso es que la candidato representaba pocos años más, aceptando el dato

facilitado. Porque si hubiera dicho que tenía cuarenta años pues cualquiera lo hubiese podido aceptar. O

sea que la conclusión a que se llega es que inició la lucha antifascista en el vientre de su madre —al fin y

al cabo una operación contra la libertad fetal—, o la lucha antifascista rejuvenece mas que un tratamiento

con la doctora Asland. Si fuese así, es muy posible que la lucha antifascista se vea abrumada por la

presencia de combatientes femeninos.

Dentro de lo pintoresco, cabe señalar que un candidato obrero —y aquí quiero abandonar cualquier matiz

de coña, porque no era un candidato que hablase en nombre de los obreros, sino que era de verdad un

obrero, y no como cierto agricultor que nos dio la tabarra durante diez minutos para acabar diciendo que

él era de ciudad desde que habla nacido, en el seno de una familia acomodada y ciudadana—, un candida-

to obrero, digo, precisó que para su grupo las elecciones constituían una "palanqueta de lucha". Y también

qué, en la Democracia Cristiana, todos son iguales, pero hay algunos más iguales que otros, porque tras

un desfile de candidatos que se presentaron a los telespectadores con arreglo a ¡a fórmula de dar su

nombre y apellido, el distrito por que concurrían y la invitación al voto, cuando le llegó el turno a don

José María Gil Robles y Quiñones, soltó un espinche personal extenso, con algunas contradicciones

históricas para -sus propios textos ancestrales.

Una candidato dijo "inflacción", con dos claras ees, se conoce que por dramatizar. Y un locutor, dentro

del mismo temario electoral, señaló que un determinado partido había hecho el lunes mucha propaganda

en las calles y "barricadas" madrileñas. Con lo que nos dio un buen susto, que tiene uno los oídos llenos

de "lucha" y lo de las barricadas puede provocar, cuando menos, soponcios.

Marcelo ARROITA-JAUREGUI

 

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