Autor: Sánchez, Alfonso. 
   El visitante electoral     
 
 Informaciones.    10/06/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Por Alfonso SÁNCHEZ

EL VISITANTE ELECTORAL.

SE asomaba a loe mítines y periódicos del día el rostro que no hay quien aguante de ALDO MORO. NO

censuro a la D.C. por haberle traído para que refuerce su campaña electoral. Si otros partidos lo hicieron

con los líderes extranjeros que le son afectos, también la D.C. tiene derecho. Pero se me permitirá, como

elector que soy —¡y ya iba siendo hora!-, decir que estoy en contra de ese tipo de visitas. Las estimo una

forma de «isidrismo» de la democracia. Es como si quisieran asombrarnos:

—¡Para que vean ustedes loe amigos que tenemos en Europa!

Bueno, ¿y qué? Vienen, sonrisas, palabritas, saludos... Todo muy fino, pero ya me dirán qué sacamos en

claro. Luego, MARCHÁIS regresa, a su París y se opone a la entrada de España en el Mercado Común

porque una cosa es la simpatía y otra las lechugas. Y a él, quien le vota no es el comunista español, sino el

francés, que cultiva frutas, verduras y legumbres. WILLY BRANDT hasta levanta el puño en Madrid, lo

que nunca hace en Berlín, pero al regreso a su Alemania no echa unos marcos a nuestra débil economía.

Los marcos alemanes, divisa fuerte de verdad, prefieren ahora ti camino de Chite y Argentina. Para

España queda la simpatía, y este Aldo Moro, al pasar a lo concreto, nos suelta que para la entrada en la

C.E.E. aún existen problemas técnicos, pero que no tengamos miedo a seguir el camino de la D.C.

italiana. Cada cual es muy dueño de seguir el camino que prefiera, sin que lo diga Aldo Moro. Yo, a lo

que voy es a ese gesto desangelado que Aldo Moro ha esterotipado en su rostro y que no hay quien

aguante. Lo llevo contemplando durante más de veinte años de viajes a Italia, porque a él la D.C. le ha ido

bien y siempre tiene algún alto cargo, pero el gesto es el mismo. Entra en los sitios como si olie-ran. Ni lo

varía la noche que en la «Mostra» le recibimos con sonoro pateo. Era jefe de Gobierno y se hallaba de

visita en Venecia. Por sus ocupaciones o por componerse el gesto, llegó con cerca de tres cuartos de hora

de retraso al Palacio del Festival, donde estas cosas no gustan. Y se lo expresaron. Yo aprovecharía con

mucho gusto para decirles que, según cuentan, el apellido MORO está ligado a Venecia. A Otelo le

llaman el «Moro de Venecia», no por su origen norteafricano, sino por pertenecer a la familia Moro. No

viene al caso, por lo que dejo el asunto a mi entrañable EUGENIO MON-TES. Si él quiere, puede

unlitiimtlft Mr tntv T» manifes-tar, por si a alguien interesa, que no modificaré mi voto por la simple

visita de un señor líder europeo. De «isidrismo», nada.

Ya sería otra cosa la visita de! señor JAMES MAN-CHAM, con la grata compañía de SYLVIA

KRISTEL y ALEXANDRA STEWART, junto a las que le veo retratado. Mientras en las fiestas del

jubileo de la REINA ISABEL se halla vacante el puesto del representante de las islas Seychelles, el

depuesto presidente James Mancham, al que consideran un «playboy», visita en París el estudio donde

esas guapas ruedan, a las órdenes de FRANÇOISE LETERRIER, «Good baye, Emma-nuelle», película

de la que en Cannes nos suministraron propaganda. Para desilusión de los españoles, es la tercera y última

de la serie Emmanuelle. La visita del señor Mancham tiene su Justificación. Los «exteriores» de la

primera «Emmanuelle» se rodaron en los bellos paisajes de las islas Seychelles. Deseo que nuestra

democracia se consolide pronto para poder entregarnos a estas frivolidades, porque a nadie le amarga un

dulce.

Y como el cine siempre acaba por brotarme, les confiaré mi estupor al leer las mejoras conseguidas por

los trabajadores de nuestros cines, tras veinte días de huelga. Para eso no hacía falta una huelga que ha

causado bastantes molestias a la población madrileña. Ignoro otros detalles del asunto, pero ese resultado

no era difícil de lograr en unas cuantas horas de negociación serena, sin amor propio, sin ganas de

fastidiar al otro, ni al sufrido espectador. Quiza sea que aún no hemos asimilado la cacareada democracia

lo suficiente para llegar a una solución razonable por las buenas.

FERNANDO-JAVIER ENEBRAL- CASARES anuncia conferencia para apoyar su candidatura al

Senado. Es candidato del Partido Ecológico Español. Buena falta hace esta representación, tanto en el

Congreso como en el Senado y en el Municipio, porque no sólo de ideologías vive el hombre. También le

es necesario aire puro para respirar. Ayer mismo se publicaban noticias poco halagadoras sobre el estado

del sotobosque del Pardo. Se abrió al público libremente por simples estímulos demagógicos. Su número

de visitantes ha sido muy escaso —pueden consultar estadísticas—, pero suficiente para dejarlo en tal

situación de suciedad que constituye una grave amenaza al suelo y a los árboles. El «slogan» de los

ecológicos es «vivir y convivir, lo único imprescindible». Y ni cemento en Gredos, digo yo, ni porquería

en una Naturaleza que debe reservarse al disfrute del cuerpo y del espíritu. Los ecólogos, con voz y sobre

todo con voto, deben vigilarlo.

Se abrían los cines, el hipódromo estaba lleno de gentes que querían ver él interesante Premio Camel;

todos se tomaban un descanso para aguantar la «cola» del día de las elecciones. He recibido en casa

algunas candidaturas con su sobre, listas para meter en la urna. Esta sí que es buena propaganda entre los

indecisos, pues tal vez si la «cola» es larga, muchos aprovecharán los sobres que le han enviado a casa

para ahorrar tiempo. No descuiden el detalle. Con los indecisos, ya se sabe. Sólo quedan castro días y el

correo no es rápido, aunque al señor Aldo Moro se lo parezca, porque el de Italia es más, lento todavía.

 

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