Autor: Cortezo, Jaime. 
 Elecciones a Cortes. 
 La mujer y la política     
 
 Ya.    11/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

TRIBUNA ELECTORAL

LA MUJER Y LA POLÍTICA

LA proximidad de las elecciones generalas presenta, una vez más, el problema de la discriminación que

vienen sufriendo las mujeres españolas, la posibilidad de su solución y su participación activa y

responsable en el mundo del trabajo y profesional y en la vida política.

LA discriminación en contra de la mujer tiene dos vertientes: la jurídica y la sociológica. En cuanto a la

primera se ha de distinguir por su estado civil, ya que la soltera y viuda participa casi de los mismos

derechos que el varón y las diferencias son de mínima entidad, con fáciles soluciones legislativas. No

ocurre lo mismo con la casada, pues—aun después de la ley de mayo de 1975—se sigue manteniendo un

predominio del esposo en la administración de los bienes gananciales y en el ejercicio de la patria

potestad. La actual regulación de estas dos instituciones representa un atentado a la dignidad humana en

la persona de las casadas y madres al no reconocerles capacidad en los aspectos económicos (tantas veces

vulnerados por maridos desaprensivos) y en algo de tan excelso valor como es la educación de sus hijos.

Dada la composición democrática de las futuras Cortes, tengo ¡a confianza >Je que estas discriminaciones

jurídicas se puedan superar rápida y eficazmente compartiendo la patria potestad y la administración de

los bienes gananciales.

MAS grave y de peor solución es la discriminación socioló-gica. No se ha logrado que la sociedad

española considere a la mujer en pie de igualdad en los aspectos laborales y profesionales, aunque se han

producido ciertos avances. Sigue pesando mucho el hábito secular, las limitaciones que las mujeres

encuentran so pretexto de sus períodos de maternidad y lactancia (que podrían superarse con un amplio

programa de guarderías) y con los residuos de un "machismo" que las ac-tuales juventudes ya van

superando. Desde la política, sólo podemos influir mediante una intensa campaña de culturiza-ción para

robustecer una ideología y praxis igualatorias.

PERSONALMENTE no creo que los Colectivos Feministas I deban de participar directamente en la vida

política. Bien están para concienciar a la sociedad y que también actúen en e! campo para-político; pero el

verdadero cauce político de la sociedad son los partidos. Al no ser marxista, no creo en la determinación

por lo económico, aunque sí en su condicionamiento; lo mismo me sucede con los aspectos femeninos;

desde un punto de vista, al menos, democristiano: no nos determinamos por el sexo. Sentimos muy

hondamente esta problemática, que calificamos de grave injusticia, por denigrar la dignidad de la mujer, y

estimamos que a través de los partidos políticos que sientan estas reivindicaciones es como se puede

influir directamente en las transformaciones jurídicas y sociológicas que he apuntado.

ALGUNOS partidos—como !a Federación de la Democracia Cristiana—nos hemos opuesto a tener una

organización especia] para nuestros militantes femeninos, que se encuentran integrados en igualdad con

los varones y sin el más mínimo distingo por el sexo. Nuestro aspiración es que muy pronto no haya que

aludir a los problemas femeninos, que no tengamos que referirnos a-hombres (varones) y mujeres, sino al

"hombre"—como ser humano—, centro y verdadero pçrotagonista do nuestra sociedad y de nuestra vida

política.

Jaime CORTEZO

 

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