Autor: García Escudero, José María (NEMO). 
   Felipe González: Nunca segundas partes...     
 
 Ya.    11/06/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

BUSTOS POLÍTICOS

FELIPE GONZÁLEZ:

NUNCA SEGUNDAS PARTES...

Tiene su gracia que, para condenar e! persaralismo del pasado, el PSOE nos haya ofrecido diez minutos

de Felipe González en primer plano; diez minutos no son cuarenta años, pero tengo ia impresión da que,

si le hubiesen dejado seguir, Felipe no se va asi como así da la pequeña pantalla. Más dudoso es que

hubiese quedado alguien escuchándole. Diez minutos en primer piano es una prueba difícil, y Felipe

González no la superó.

El prie_tista Gab-iel Mario de Coca, en su libro "Anticaballero", que debería declararse de texto para

todos los socialistas, arremetía haca cuarenta y un años contra el caudillismo de Largo Caballero (el

calificativo no era de Coca, sino de los seguidores de Largo). Eran otros tiempos y la exaltación de éste

tuvo el matiz adusto que le daban su personalidad y la época. La exaltación de Felipe González tiene el

matiz amable que le dan su figura y el contexto actual del socialismo. Pero los resultados se parecen.

Los peligros que de esa exaltación puedan resultar es cosa >1» los socialistas; electoralmente, no dudo

qxte les ha beneficiado. Que lag masas son femeninas y particularmente accesibles por eso a los encantos

de un líder, es lugar común de la política.

Se equivocó Felipe González al invocar la experiencia socialista del poder. En cien años de vida del

partido, los tres años primeros da República, con tres ministros socialistas, para acabar organizando 64

disparate de una revolución, y luego, durante la guerra, un socialista presidente del Gobierno, para que

otro socialista le eche de él y el comunismo acabe engulléndose a todos: no es un balance para enor-

gullecer ni tranquilizar.

Hizo mal también Felipe González en hablar tanto del pasado. Esto, los socialistas históricos; pero ni él ni

los suyos son más qua señoritos recién llegados, dicho sea ni en contra ni a favor. Deben mostrarse tal

como son: sin echarse encima naftalina. También ea empeñó en enumerarnos a sus homólogos europeos,

pero yo sospecho que al elector esos homólogos le importan tan poco como los homólogos de los

democristianos y liasta que debe de irradiarle tanta consigna, electoral de "siente a su mesa a un

homólogo". Más agudo fue, en cambio, Felipe González al no hablar ni una sola vez de marxismo, sino

de socialismo y hasta de socialdemocraeia. ¿Será que ha dejado de ser marxista, o es simple cortesía

televisiva, como haberse presentado con corbata?

Cortesía o gramática parda, quedó cl¡»ro que, a juzgar por lo qus dijo, nadie puede saber qué es

exactamente y qué quiere el PSOE. Otra cosa quedó también clarísima: que el PSOE es, hoy por hoy f

nada más, Felipe González.

 

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