Autor: Lázaro, Ángel. 
   El asociacionismo y el idioma castellano     
 
 ABC.    16/01/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

OPINIONES AJENAS, POLÉMICAS, CARTAS, PUNTUALIZACIONES, COMENTARIOS.

EL ASOCIACIONISMO Y EL IDIOMA CASTELLANO

Señor director de ABC:

Leo su artículo sobre el asociacionismo. como leí el de don Salvador Madariaga "El castellano en peligro

de muerte".

Como usted habrá visto en nuestro Diccionario, el asociacionismo nada tiene que ver con la política ni

con el derecho a formar asociaciones, sino que es textualmente: "Doctrina que explica todos los

fenómenos psíquicos por las leyes de la asociación de las ideas." Está bien claro.

Los políticos y los legisladores deberían conocer bien el idioma, pero esto no suele suceder sino cuando

se trata de hombres que a la vez han sido amantes de las letras, como Cánovas, o verdaderos escritores,

como lo fueron don Antonio Maura y don Manuel Azaña, que por lo demás tenían entre sí alguna afinidad

en cuanto a ideas políticas y sociales que habrá que establecer un día serenamente. No hay más que

repasar los "Discursos conmemorativos" de Maura, prologados por su hijo don Gabriel, y leer los

discursos y las Memorias de Azaña.

Quisiera aprovechar la ocasión para recordar algo que está al alcance de todas las fortunas, pero que a mí,

nada erudito ni purista, me viene muy bien en este caso. "La lengua es la nación misma—dice Juan de

Valdés, secretario de Carlos V, en el "Diálogo de la Lengua"—, y hasta donde llega la lengua llega el

imperio."

Tampoco soy nada imperialista—todo lo contrario—, pero hay un imperio, mejor llamaríamos unidad

espiritual, que tiene su signo en el idioma. ¿Por qué lo entregamos? ¿Por qué le estamos llamando la Roca

(en inglés "the rock") al Peñón, que para nosotros es por antonomasia el de Gibrallar. Para que "rock"

fuera peñón en inglés habría que añadirle un adjetivo. Nosotros lo decimos con una sola palabra y en

castellano. No se puede reclamar una cosa y estar entregándola al mismo tiempo.

Hay una corriente lamentable de entregas semejantes; verbigracia: aparcar, feísima palabra que nadie usa

en México, donde se dice estacionar y estacionamiento, en lugar de aparcamiento o parque—parque de

superficie o parque subterráneo—, ya que nunca habíamos necesitado recurrir al aparcamiento para hablar

del Parque de Monteleón (Daoíz y Velarde) o el Parque Móvil.

Perdón, pero esto va resultando un artículo y no quiero que lo sea. Quisiera, sí, que no se pusiera en

circulación el asociacionismo para hablar de la asociación o la libertad de asociaciones. Y mejor que un

asociacionismo puramente psíquico quisiera otra cosa, la misma que usted seguramente.—Ángel

LÁZARO.

 

< Volver