Autor: Cavero, José. 
   Después de las promesas     
 
 Arriba.    11/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DESPUÉS DE LAS PROMESAS

A punto está de terminar este plazo —extremadamente breve, para unos; enormemente

fatigoso, para casi todos quienes han intervenido activamente en él—, en el que cualquier

detalle tenía un claro propósito y finalidad electoral: acariciar un niño, visitar el pueblo natal,

recorrer la provincia donde a uno le nacieron, o proclamar que es mucho lo que puede y debe

ser me|orado en todos los aspectos. Ese plazo bucólico de la denuncia gratuita, en el que se

temió que iba a tener que funcionar con toda Intensidad la ley antilibelo, porque iban a ser

muchos los trapos sucios que se colgarían a la luz pública, la verdad es que está terminándose

prácticamente sin alteración alguna, y sin que la tantas veces sopesada madurez del país se

haya puesto mínimamente en duda.

Veinte días —con extenso prólogo de, en algunos casos, más de un mes— han dado lo

suficiente de sí como para conocer las voces de todos los líderes, y el aguante de cada una de

tales voces; sus debilidades y fortalezas. Algún aspirante a representar al pueblo —pues no se

olvide que de eso, a fin de cuentas, se trata— se dejó llevar por los nervios y se descalificó

antes de la salida. Otros, al contrario, han tenido excelente ocasión para demostrar desde su

capacidad física hasta su capacidad dialéctica y organizativa. Que iba a haber ataques era fácil

de adivinar. Pero se anunciaron muchos más «dossiers» y cuadernos negros de los que, al fin

y al cabo, aparecieron. Bien porque hay menos materia de la que se supone, bien porque,

tácito o expreso, funcionó esa especie de pacto de honor que la opinión pública pudorosa

solicitara al comienzo de la feria electoral.

Que ha tenido mucho de feria, también salta a la vista, y las últimas jornadas, muy

particularmente, vienen a ratificarlo. Los artistas, cantantes, intelectuales nacionales y de

importación, amén de los políticos de corrientes europeas con sello de homologación, han

venido en apoyo de sus Ideológicamente semejantes. Es parte del juego en cualquier me-

ridiano.

Pero los días de las promesas llegan a su fin. El día 13 es la jornada final de los truenos, del

contra esto y aquello, y también de los mundos felices para el futuro. Luego, sabiamente, se ha

establecido una jornada de tranquilidad, para meditación del pueblo soberano, antes de

recorrer ese camino virgen hacia las urnas. En un día, a continuación, se van a hacer viejos

todos los carteles programáticos, todos los rostros de aspirantes a gobernar el país o alguna de

sus partes y parcelas. Apenas quedarán sobrevivientes. Y apenas un programa, o un par de

ellos, compilados, merecerán la atención del país, porque de programas de partido se habrán

de convertir en programas de Gobierno. La opción vencedora, en resumidas cuentas, será la

única que se va a ver obligada a poner en práctica todo cuanto ha anunciado.

Que también tiene desventajas e inconvenientes el Poder.

José CAVERO

Sábado 11 junio 1977

 

< Volver