Enseñanza y elecciones     
 
 Ya.    11/06/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

ENSEÑANZA Y ELECCIONES

A pocos días de las elecciones, la práctica totalidad de los partidos políticos, como hemos reflejado en

nuestras páginas informativas, se ha pronunciado sobre un tema tan importante, dentro y fuera de las

elecciones, como la enseñanza. De las múltiples ideas difundidas, muchas de ellas serias, otras

demagógicas y electoralistas, creemos que es importante subrayar que el claro enfrentamiento que existe

entre dos modos políticos de concebir la libertad de enseñanza —uñó a través de~Ia "escuela pública", •

internamente pluralista, otro a través de esa libertad para todos, pero con coherencia en el proyecto educa-

tivo "de cada centro—no son, en modo alguno, una rivalidad entre partidarios de un cambio profundo y

partidarios de que permanezca lo que ahora tenemos. Ambas fórmulas suponen el alumbramiento de una

"escuela nueva" y las familias no deben confundirse en esto, porque no faltan los interesados

en combatir ambas fórmulas con los tópicos del inmovilismo.

ASI, la escuela pública que propone la izquierda (casi toda marxista) no es la actual escuela estatal, ni

mucho menos la privada; pero sí es, como puso de relieve con ejemplar transparencia el Partido Socialista

Popular, una fórmula que, a través de una.larga serie de propuestas de renovación, muchas de ellas

perfectamente aceptables por todos, pretende, como objetivo último, utilizar la escuela como campo de

lucha para formar un nuevo tipo de hombre adecuado para implantar- pacificamente una sociedad de cuño

socialista. Este es el núcleo de la cuestión que cada familia y cada elector debe considerar cons-

cientemente a la hora de votar. Y añadamos una cosa más: nos queda muy oscuro el horizonte, si llegara a

implantarse obligatoriamente para todos esta fórmula de "escuela pública", en cuanto a sus resultados

finales; en efecto, creemos que, con su defensa de la libertad de cada profesor para expresar su propia

ideología en cada escuela, con independencia de un proyecto escolar de centro coherente, y si

consideramos el elevado número de profesores afiliados o simpatizantes con fórmulas socialistas y comu-

nistas, incluso muy extremas, lo que puede suceder de hecho es que se imponga una imposición de la

voluntad del profesorado como estamento, sin que sea seguro que vaya a triunfar la alternativa política

socialista moderada, o una auténtica dictadura socialista extrema.

POR otra parte, la fórmula de "libertad de enseñanza para todos" nos parece más democrática, porque en

ella caben auténticamente todas las iniciativas posibles en un país pluralista, con dependencia exclusiva

de cómo sea la demanda concreta de la sociedad. En esta fórmula caben todos; en la anterior, no. Y nos

parece mucho más lógico que incluso los socialistas lleguen a acogerse á ésta, en un deseable pacto

escolar, porque desde ella podrán luchar por su objetivo de "hombre socialista-sociedad socialista", pero,

si imponen la "escuela publica", estarían presuponiendo que la totalidad de los españoles aspiran a su so-

ciedad socialista o se la quieren imponer con más o menos subterfugios. Y eso los descalificaría como

demócratas. Dicho esto, creemos importante subrayar también que la fórmula "libertad para todos", aun

defendiendo la libre iniciativa privada en igualdad de condiciones económicas para todos los proyectos

educativos, no identifica la escuela privada con la que ahora existe, porque también quiere, en su mayoría

más sana, una escuela renovada en la que no vuelvan a repetirse los errores de imposición ideológica del

pasado, sino que encarne de verdad una educación para la libertad, para un ciudadano responsable y

crítico que, a medida que asuma su propia responsabilidad personal desde una maduración coherente con

su inserción familiar, sepa convivir democráticamente, conozca la realidad de opciones existentes en au

país y revise o confirme libremente su propia opción personal. En esta línea, si no se imponen ciertos

revanchismos evidentes o ciertas otras prisas ideológicas de partido, que acabarían siendo

antidemocráticas en poco tiempo, creemos que es posible un acuerdo en muchos puntos del

funcionamiento de la escuela. Pero, ya lo hemos dicho, la fórmula para ello, en este occidente europeo en

que vivimos, es la "libertad para todos".

EN ese contexto, ajeno a la perpetuación del actual caos educativo, hay un espacio viable para la

educación compensatoria, la claridad de la economía de los centros, el control próximo de la misma por la

sociedad, la estabilidad del profesorado, las autonomías regionales, la participación ponderada y la

definitiva superación de "status" entre centros estatales y no estatales, que nunca, en los últimos cuarenta

años, se ha querido claramente desde un poder, que llegó Incluso a conseguir que muchos vieran como

privilegios lo que eran derechos fundamentales. Este es, según los datos que hemos visto en los partidos,

y según nuestra actual interpretación de los mismos, el marco en el que hay que decidir el voto en lo que a

enseñanza se refiere.

 

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