Autor: Blanco Vila, Luis. 
   Una mirada atrás     
 
 Ya.    12/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

UNA MIRADA ATRÁS

AHORA que sí estamos en capilla, bueno seta hacer un mínimo recuento de los casi onoa mases de

camino hacia las elecciones. Por pura coincidencia—que diría un desagradecido—, esos once meses

coinciden con los que lleva e¡ Gobierno Suárez al frente del ejecutivo. Esta sería, de todos modo?, ¡a

primera consideración. Cuando el.primer Gobierno de la Monarquía, presidido por Arias Navarro, había

metido al país en una reforma alicorta y sin salida, el Rey "fletó" una presidencia que, si en los primeros

días pudo causar profunda decepción por desconocimiento de la talla política del titular, en seguida

comenzó a dar la medida de sus posibilidades.

Un programa lucido

DESPUÉS de unos días de dificultades para formar un equipo que diera relevo válido a los

"imprescindibles" de] Gobierno Arias, Suárez estructuró un programa de renovación política del país que

dejó boquiabiertos a derechas e izquierdas. A los primeros, porque no estaban dispuestos a. consentirlo; a

los segundos, porque ni s« lo creían ni aceptaban la posibilidad de que las fuerzas conservadoras fueran a

consentirlo, T, sin embargo, la ley de Reforma Política, aceptada con ciertas dificultades por las viejas

Cortes, iba a dar, tras el referéndum masivamente afirmativo, el verdadero alcance de las intenciones

renovadoras de] presidente Suárez.

El paso inmediato son la» elecciones. Puede criticársele a Suárez el haber presentado su candidatura.

Después de las elecciones, gane quien gane, se le reconocerá abiertamente el ´derecho y hasta el deber que

tiene de>" hacerlo,´ auténtico refrendo de lo mucho caminado hasta ahora y sanción—si la consigue—de

la dirección emprendida. Su programa, moderado, es lúcido y coherente. Se podrá estar de- acuerdo con

él o no. Lo que no puede decirse, sin mentir, ea que el centro carezca de programa. Si Suárez es el centró,

su programa es el programa de la coalición centrista. Pensar o decir otra cosa ee engañarse y engañar a

loa incautos.

Forzosamente, con toda honestidad, el país tiene una deuda importante con Suárez, No me atrevería a

decir, con Calvo Sotelo, que Suárez ha traído la democracia, pero sí que nos la ha puesto al alcancé de 1*

mano.

Pobres periodistas

LA segunda consideración nos toca de cerca. Por encima de actitudes personales, salvando algunas

penosas excepciones, la prensa, los medios de comunicación social en su conjunto, han librado una

hermosa batalla—de apoyo y crítica, según los casos—en pro de ese esfuerzo en el que se empeñó el Go-

bierno. No ha sido fácil, por supuesto. Algunos periodistas lo han sabido en carne propia. Muchas

incomprensiones han ido sembrando el caminó. Hoy, por fortuna, hay coincidencias casi plenas en el

pueblo español, aunque las fórmulas preferidas no siempre sean las mismas. Lo cual, además, es bueno.

Este mínimo reconocimiento hacia los que tenemos todos los días la difícil carga de informar sobre

nuestras espaldas me parece parte de la más reciente historia de España. Pero quisiera que incluso este

apartado revirtiera sobre el equipo del Gobierno. Durante tstos meses, difíciles y necesariamente con-

fusos, el Ministerio y e! ministro de Información han dado cancha libre para la información y e]

comentario. Si algunos tropiezos ha habido, no han venido precisamente nnr vía de Ministerio o ministro.

Libres y limpias

A dos días vista, las eieccis-nes. Juan J. Linz, catedral tico de Yale (Estados Unidos) uno de los grandes

maestros dt la ciencia política que España tiene por el mundo, me decía anteayer: "Se equivocan o mien-

ten quienes hablan de manitíu-laciones en las elecciones. $>on absolutamente libres y limpias. Mayor

neutralidad que la de la televisión difícilmente podrá en-coT*¿´´5n-se." Eso Algor yo. Y ¡o digo por -

segunda vez.

Luis BLANCO VILA

 

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