Autor: Manzo, Roberto. 
   De la democracia a la "Larga Marcha"     
 
 Arriba.    04/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CRITERIO PERSONAL

DE LA DEMOCRACIA A LA «LARGA MARCHA

Hace algo más de un año, y de la mano del señor García Trevijano, hizo su aparición la Asociación Democrática de la Juventud (ADJ). Todos los medios de comunicación concedieron gran importancia a esta nueva organización, que se presentaba como democrática. La libertad y la defensa de los derechos democráticos eran las bases de sus proclamas y manifiestos. La ADJ decía representar a la juventud de toda España y, a través de la totalidad de los movimientos juveniles, preparaba su congreso de la juventud.

La ADJ pretendió su legalización, al amparo de la ley de Asociaciones de 1964, primero, y en la base a la ley de Asociación Política de 14 de junio de 1976, posteriormente. Muchos criticaron que no se diera respuesta positiva a estas solicitudes, y consideraban que la actitud de las autoridades era excesivamente suspicaz. Sin embargo, entonces, a pesar de que nadie divulgaba estos hechos, había indicios razonables para saber que la ADJ no era más que una pantalla del Partido del Trabajo de España o, mejor dicho, de su sección juvenil: [a Joven Guardia Roja.

Los dirigentes de la ADJ se cuidaron mucho de ocultar, en aquellos momentos, su vinculación, que negaban rotundamente. Pero, poco a poco, en sus actitudes y en el lenguaje de sus panfletos pudo observarse e! tono del leninismo ortodoxo. Tampoco esto bastó para que se reconociesen unos hechos evidentes.

Ahora, la Prensa ha recogido el comunicado «oficial» de los dirigentes de la ADJ, por el que se hace pública su decisión de integrarse {?] en la Joven Guardia Roja. Suponemos que la opinión pública ya no dudará y dejará de pensar que no se trataba tía un cuento de fantasmas y masones.

Lo peor de estos hechos radica en su valor sintomático. El comunismo —e Incluso sus facciones no revisionistas— no sólo acepte el pacto táctico con la burguesía, sino que está dispuesto a utilizar sus disfraces. Estas operaciones de camuflaje no se han dado solo en el sector juvenil, sino en todos, desde en las Asociaciones de vecinos hasta en muchas entidades culturales.

La dedicación revolucionaria de los militantes liberados del «maoísmo» español consigue capitalizar, para la más radical de las posiciones ideológicas, nobles reivindicaciones y aspiraciones democráticas. Como no es de esperar que los interesados descubran desde el comienzo cuál es su juego, todos los ciudadanos, para evitar caer en sus redes, deberíamos exigir una mayor información en lo relativo a este inframundo de la si versión política, cuya existencia parece ignorarse.

Roberto MANZC

 

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