El señor Ballarín, en Zaragoza. 
 "La solución para España es una postura aperturista - evolutiva"     
 
 Informaciones.    11/12/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SEÑOR BALLARIN. EN ZARAGOZA:

«La solución para España es una postura aperturista-evolutiva»

MADRID, 11. (INFORMACIONES.)—«El asociacionismo político, cuyo debate no se ha cerrado

todavía y que fue visto por muchos españoles con la óptica de los partidos políticos, debería enfocarse,

para disipar cualquier duda, como una normativa de los derechos de reunión y de libre expresión de las

ideas políticas en áreas bien delimitadas de contraste de pareceres», dijo ayer, según reseña esta mañana

nuestro colega «Ya», el señor Bailarín Marcial, en la conferencia pronunciada por él como acto inaugural

en la Academia de Ciencias Sociales de Zaragoza, titulada «Tres políticas para el futuro».

Para el señor Bailarín, estas tres políticas son: la inmovilista o regresiva —«quedarse quieto en política es

retroceder»—, la aperturista y evolutiva, y la de ruptura con el sistema establecido. El conferenciante se

inclinó por la segunda. «Una posición, pues —dijo— evolutiva-aperturista, dentro de la lealtad a los

Principios y Leyes Fundamentales, puede y debe ser conservada al servicio de España. En primer lugar

porque nada resulta más beneficioso para el régimen que disponer de esa ala aperturista con la cual

puedan identificarse todos, aquellos, especialmente los miembros de las generaciones posbélicas, que

aspiran al cambio paulatino, a marchar hacia el futuro sin negar el presente. En segundo lugar, esa

posición de «aperturismo en la lealtad» se presenta cargada de posibilidades de futuro».

Respecto al desarrollo económico, el señor Bailarín estima que los planes de desarrollo no deberían

basarse en el dogma «la desigualdad es el motor del desarrollo», sino en este otro: «El motor es la

corrección de las desigualdades». Se mostró también partidario de la socialización sin estatismo.

Defendió la democracia orgánica, pero «con todas sus consecuencias». A este propósito puso de relieve

que una característica de esta democracia orgánica es, por ejemplo, la total neutralidad en las elecciones

de las estructuras oficiales y sindicales.

«La verdad es que de una manera u otra —subrayó— hay que abrir cauces para que las ideas existentes en

la sociedad hagan presión sobre la vida pública.» A este propósito dijo, para concluir, que «cabría realizar

algunas reformas en España dentro de nuestro sistema de «Constitución abierta», que nos aproximen al

patrón europeo sin tener que admitir por ello el juego de los partidos políticos».

 

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