Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Cortes Españolas. 
 El Ministro Secretario General del Movimiento informó ayer ante la comisión de Leyes Fundamentales     
 
 ABC.    07/11/1972.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 38. 

ABC. MARTES 7 DE NOVIEMBRE DE 1972. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 23.

CORTES ESPAÑOLAS

EL MINISTRO SECRETARIO GENERAL DEL MOVIMIENTO INFORMO AYER ANTE LA

COMISIÓN DE LEYES FUNDAMENTALES

«Estamos ocultando bajo una palabra, "asociacionismo", una realidad distinta, que son los partidos po-

líticos»

«YO NO TENGO MIEDO —AFIRMO— NI A LOS FANTASMAS NI A LOS PARTIDOS, PORQUE

NO CREO EN ELLOS»

«Si las tendencias propuestas por Girón se empiezan a ensayar seriamente, estaremos en uno de los

cauces en donde el asociacionismo puede encontrar una salida»

Madrid. (De nuestro redactor en las Cortes, Herminio Pérez Fernández.) «Jamás mi actitud será negativa.

Si algo niego, lo hago porque lo que afirmo previamente me lleva a las negaciones circunstanciales que

configuran y definen la afirmación que mantengo. Decir, por lo tanto, sí o no a las asociaciones políticas

es, sencillamente, una trampa; una trampa saducea. Los saduceos preguntaban así, mostrando una

alternativa en la que, si se aceptaba uno de los términos, ¡malo!, pero si se aceptaba el otro, ¡peor! No

caeré en la trampa de decir sí o no al asociacionismo político, porque de este modo no se esclarecería el

tema...»

Pertenecen estas palabras a la intervención que ayer, durante cuatro horas de sesión informativa, tuvo a su

cargo el ministro secretario general del Movimiento, don Torcuato Fernández Miranda, ante la Comisión

de Leyes Fundamentales y Presidencia del Gobierno, en las Cortes Españolas.

La expectación que el solo anuncio de esta sesión había despertado se puso de manifiesto en la elevada

concurrencia de procuradores. La sala segunda de Comisiones, que es la más espaciosa del palacio de la

Cámara legislativa, se llenó totalmente, hasta el punto de que varios procuradores tuvieron que

permanecer en pie hasta que les situaron sillones en los pasillos. Otra buena prueba del interés despertado

por esta reunión son los 44 escritos presentados por otros tantos procuradores, con más de ciento setenta

preguntas sobre temas muy diversos.

El ministro fue presentado con unas cordiales palabras de agradecimiento por el presidente de las Cortes,

don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, que le acompañó en el estrado con el presidente de la Comisión

de Leyes Fundamentales, don Joaquín Bau; el vicepresidente, don José María Aguirre Gonzalo; el

secretario, señor Zamanillo: el letrado mayor de las Cortes, señor De la Rica, y los letrados asesores. A

las cinco y doce minutos el ministro inició su exposición con un saludo, tras el cual afirmó:

«Estoy aquí como ministro y, por lo tanto, es obvio que no hablo a titulo de vicepresidente del Consejo

Nacional ni en nombre del Consejo. Estoy como ministro, pero tampoco hablo en nombre del Gobierno,

aunque si ciertamente desde él, como miembro que soy del mismo. Hablo desde mi exclusiva

responsabilidad, pero naturalmente vinculada a mi condición de ministro secretario general del

Movimiento.»

Anunció luego que, haciendo uso de la facultad que concede el Reglamento de las Cortes, había preferido

agrupar las preguntas que le habían sido formuladas, salvo algunas que aludían a otras cuestiones con-

cretas, en torno a siete grandes temas: 1, las asociaciones políticas; 2, la familia; 3, España y Europa en el

significado preciso de su intención política; 4, el socialismo integrador; 5, la Prensa del Movimiento; 6,

los deportes, y 7, la juventud.

«NO CREO EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS»

Trece procuradores, durante una hora, expusieron sus preguntas sobre el primero de los temas. A las seis

y diez, el ministro inició su exposición en torno al asociacionismo político.

• «Yo no tengo miedo —dijo— a los fantasmas ni a los partidos políticos por una sencilla y elemental

razón: porque no creo en los fantasmas ni en los partidos políticos.» (Rumores aprobatorios. Muy bien.)

• Me esforzaré por ser radicalmente claro, pero desde los supuestos complejos en que hay que

plantear el tema. La primera cuestión es ésta: la crítica pude ser constructiva o negativa. La crítica es

positiva cuando termina después de analizar la realidad que censura, en una propuesta concreta de

solución; la negativa, no.

• Asociaciones políticas, ¿sí o no? ¿Cuál es la afirmación de la cuál se parte? ¿Cuál es el sí el sí

rotundo del cuál, naturalmente, pueden nacer los «noes> o los «síes» complementarios? El sí es para el

sistema español, para nuestro sistema, con todas sus consecuencias.

• Las asociaciones políticas, desde la Revolución francesa a nuestros días, al menos en Europa, tienen

su modelo más logrado en los partidos políticos. Hay otras asociaciones políticas que no son partidos

políticos. Pues de eso se trata y no hay por qué complicarlo más. Nosotros queremos asociaciones

políticas que no sean partidos políticos. Entonces, hay que buscar cuáles son las notas características del

partido político.

• ¿No serán las asociaciones políticas un pastel de liebre sin liebre? Yo nunca he intentado un pastel de

liebre sin liebre por dos razones elementales: porque no me gusta el pastel ni me gusta la liebre; porque

no me gustan los partidos políticos, no pretendo buscar ninguna fórmula mediante la cual vestir con una

bata blanca una realidad que en último término, ocultada o desfigurada, seguirá siendo, en el fondo, la

realidad de los partidos políticos. (Muy bien.)

• Si hay una solución en este camino será en la medida en que las asociaciones políticas, el

asociacionismo político, nada tenga que ver con los partidos políticos, porque el que los partidos políticos

no están admitidos en nuestra Constitución, no admite duda. Todos estamos de acuerdo en que los

partidos políticos, en la Historia de España, nos llevaron a la división, al odio y al desastre.(Muy bien.)

CARACTERÍSTICAS DE LOS PARTIDOS

• Se trata de ver qué tipo de asociacionismo político cabe, si no es el de los partidos políticos. Creo que

el único modo de esclarecer este tema es. sencillamente, ponernos de acuerdo sobre cuáles son las

características de un partido político. Yo creo que con todo rigor pueden clasificarse en siete las notas que

caracterizan y definen una asociación política como partido político: El partido político es una pieza

autónoma e independiente, dentro del juego político del sistema que los admite. Son asociaciones

políticas con propia personalidad y autonomía, una autonomía ideológica para unos grupos ideológicos.

Tienen su propia ideología y pretenden que esta ideología, que rige, gobierna y vincula ese partido a

través del mecanismo del mismo, sea la que conquistando los órganos de poder, señale la dirección

política de la Sociedad. Tienen fines propios que son también autónomos e independientes, puesto que

naturalmente, partidos que tuviesen la misma ideología y los mismos fines acabarían fácilmente

fundiéndose. Lo que separa a los partidos es precisamente su ideología y los fines políticos, autónomos e

independientes; por lo tanto, queramos o no, son necesariamente conflictivos dentro de la sociedad,

independientemente de que esa situación de conflicto se resuelva cívicamente y en virtud de las leyes. El

partido posee, además, una disciplina autónoma y férrea, los afiliados están encuadrados, obedecen esa

disciplina autónoma en virtud del reglamento, de la ideología y de los fines. Son además organizaciones

electorales, cuyo objetivo fundamental es la conquista del Poder. Los asociacionistas de buena intención,

cuando afirman que quieren radical y absolutamente asociaciones dentro del Movimiento, aceptando su

ideario y su disciplina, suponen que frente a la primera característica de ser pieza autónoma, no hay tal

pieza autónoma, sino piezas integradas en el Movimiento y por ello hacen inútil la existencia de esos

partidos. No tienen ideología, porque sólo tienen el ideario del Movimiento, que aceptan sin ninguna con-

dición: no tienen fines globales propios, pues sus fines son concretos, parciales, definidos claramente en

sus Estatutos subordinados al Movimiento y controlados por el Consejo Nacional; en último término no

buscan más que la matización de las posibles realizaciones dentro de los principios del Ideario del

Movimiento y las Leyes fundamentales. No tienen una disciplina autónoma porque están integrados en el

Movimiento y subordinados a su disciplina y aceptan el control del Consejo Nacional. Por eso mismo no

hay encuadramientos separados. porque todos están en el mismo encuadramiento que es el Movimiento y

no persiguen ser organizaciones ni máquinas electorales. Señores, ¿qué queda del asociacionismo político

si se le quitan las notas características del partido político? ¿Qué se está diciendo cuando se afirma

«queremos asociaciones que sean grupos ideológicos o que tengan su propia organización? Sólo cabe

responder: estamos ocultando bajo una palabra «asociacionismo» una realidad distinta que son los

partidos políticos. ¿No se tratará de un complejo de inferioridad por el que tendemos a parecemos a los

países liberales a los ejemplos de democracia, a los triunfadores de la última guerra, que no nos aceptarán

más que en la medida en que hayamos de cambiar? Y una de dos o cambiamos realmente aceptando sus

asociaciones políticas que son los partidos o no los satisfaremos, por mucho que nos cubramos de

pretendidos disfraces que sólo servirán para engañarnos a nosotros mismos. Esto es o una excesiva

ingenuidad, o un primer paso por el plano inclinado que, una vez aceptado, nos llevará a los partidos

políticos.» (Muy bien.)

• Quiero hacer referencia a un concepto que me parece certero, que me atrevería a calificar de genial,

que es el que pronunció José Antonio Girón en el discurso de Valladolid, y repitió últimamente en el

discurso del Consejo Nacional. Me refiero a la palabra «tendencias».

Afirmó luego el ministro «la posibilidad de distintas corrientes o tendencias dentro del Movimiento, con

fidelidad a los Principios, en una pluralidad de tendencias o de corrientes en el mecanismo de la acción

política», señalando luego que el pluralismo ideológico es cosa radicalmente distinta del pluralismo

social. Hay que ponerse de acuerdo en lo que es la ideología.

LAS IDEOLOGÍAS

• Una ideología es un sistema de ideas y de creencias sobre lo que el hombre y la sociedad son. Y es un

proyecto ideal de acción sobre lo que el hombre y la sociedad deben ser. Por naturaleza, este proyecto no

se queda meramente en esa concepción, sino que se transforma automáticamente en un programa de

acción. Y esa llamada a la acción, no es algo sobreañadido, sino consecuencia de la propia ideología. Un

grupo ideológico es aquel que, afirmando su concepción del hombre y de la sociedad, quiere para su

forma política, para su Gobierno, la realización de esa ideología y pone en marcha la acción que lleva a la

misma. Y una de dos: esas ideologías están concordes con el ideal de nuestro Movimiento, con nuestra

doctrina, con el espíritu de legitimidad del 18 de Julio, o no lo están. Si lo están, naturalmente, las

asociaciones no pueden ser grupos de ideologías, sino que tienen que ser otra cosa. ¿Qué otra cosa? esa es

la cuestión

• Mientras se empeñen en entender por asociaciones políticas de uno u otro modo determinaciones

que conduzcan más tarde o más temprano a grupos ideológicos, que quiérase o no son partidos políticos,

es necesario afirmar, para ser consecuentes, que no se quiere nuestro sistema, que se quiere otro...

• La tenacidad, la constancia y la insistencia buscando soluciones, pero rechazando aquello que no nos

lleva a ser nosotros mismos, es precisamente la actitud política que mantendrá este ministro secretario.

Está abierto el afán de encontrar soluciones con ayuda del Consejo Nacional y si es necesario de las

Cortes.

Las tendencias o corrientes dentro del Movimiento, si se organizan con las notas que antes veíamos, se

transforman en partidos políticos: pero si estas tendencias se empiezan a ensayar seriamente, con los

estudios necesarios, cumpliendo con el deber de ser tenaces en la búsqueda de soluciones, estaremos en

uno de los caminos en donde el asociacionismo puede encontrar salida.

LA FAMILIA

En relación con las preguntas que varios procuradores plantearon sobre la familia, el ministro secretarlo

manifestó:

• La familia es una entidad especial y «sui géneris», sagrada o, al menos, sacra, que se afirma en

nuestras leyes fundamentales también como anterior al Estado y que éste no puede, en modo alguno, más

que contemplarla y potenciarla en su naturaleza

• Cuando se habla de la familia no se está hablando para nada de nuestro sistema representativo, que no

arranca de la familia, sino que contempla a ésta como la condición social de integración del ciudadano en

la sociedad.

• No se puede entrar en la familia; no se puede comprometer a la fámula; no se puede politizar a la

familia, porque todo lo que intentase romper esa especie de ambiente íntimo y sacral que es la familia

implicaría un desconocimiento de su verdadera naturaleza, e implicaría una grave totalización del

nombre, a través precisamente de la incorporación de la familia.

• La familia se caracteriza por ser una estructural relacional comunitaria, constituida por la

convivencia de los padres y de los hijos, que crea por si misma, una estructura orgánica específica y

propia. La familia posee una base peculiar, que es el hogar, que ha de ser entendido no simplemente como

el conjunto de los bienes y cosas indispensables para la vida familiar, sino sobre todo como el lugar o

espacio donde es posible no sólo la convivencia cotidiana que caracteriza a la familia, sino especialmente

a su defensa de toda intromisión de la sociedad o del Estado. Es en ese ambiente propio, definido y

homogéneo de la familia donde se realiza la primera esfera de la libertad personal en su proyección, lo

que crea ese ambiente característico de la familia, en donde los hijos reciben la educación más

fundamental y decisiva, porque es una educación por vivir ese ambiente, por impregnación, y toda

intromisión en esa familia supondría precisamente el desconocimiento de su propia naturaleza.

• Una sociedad es siempre lo que es la familia y por eso la crisis de las familias repercute inmediatamente

en la crisis de la sociedad. La familia es una entidad que tiene que merecer del Estado toda protección,

pero ninguna intromisión. Cuando se plantea el tema de la representación familiar no se está planteando

para nada la regulación ni la protección de la familia.

 

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