Autor: A. J. G. M.. 
   Acotaciones a la sesión     
 
 Ya.    09/06/1967.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Acotaciones a la sesión

La ponencia pidió tiempo para estudiar la nueva redacción del discutido articulo 11, que tuvo, en total, 63 enmendantes, con sus correspondientes discursos. Se suspendió la sesión a la una de la tarde. Hubo almuerzo rápido y precipitado de los siete señores ponentes V reunión Se altó nivel para buscar sattcZS al problema planteado. La sesión, anunciada para las seis, no comenzó hasta las siete menos veinticinco.

Se esperaba con Impaciencia en la Comisión a los miembros de la ponencia, que se habían reunido para cambiar impresiones y llegar a la redacción de un nuevo texto. La reunió» fue en un palacio de te Castellana El tema era delicado, y había que salir, para trabajar mejor, del palacio de las times.

G» e» inteevenctán" de la mañana, el señor Allende García-Baxter hizo cuatro preguntas a todos. Fueron éstas: "¿Estamos seguros de que el Movimiento está abierto a todos los españoles?", "¿Queremos que el Consejo Nacional sea una cámara representativa?", "¿Queremos abrir paso a las nuevas generaciones políticas?", ¿Queremos hacer una política sincera y no imprudente?" El ex ministro don Jorge Vigón se sobresaltó con las preguntas y preguntaba: "¿Tenemos que contestarlas inora?"

Las preguntas del señor Atiende Crarcía-Baxter no fueron contestadas por nadie. Por respuesta, el silencio de procuradores y ponentes. Pero puede contestarlas un poeta, don Antonio Machado: "En preguntar lo que sates—el tiempo no has le perder,—y a preguntas sin respuesta,— ¿quién te podrá responder?"

So reiteraron por la mañana los mismos argumentos expuestos sobre el artículo 11. Un procurador decía, en afán de colaborar: "Yo, lo que pienso..." Otro procurador, harto ya de pensamientos, comentaba: "No me Interesa lo que piensa, sino lo que sabe su señoría."

El señor Mateo Tari—como el señor Martínez de Bedoya—habla muy despacio, como dictando las palabras a un amanuense. Se comentaba: Cuando estos señores intervienen, podría hacerlo a la vez otro procurador, aprovechando las pausas. Ganaríamos tiempo.

Un señor procurador comenzó diciendo, como muchos, que iba a ser breve. Y, como muchos, se extendió y divagó largamente. Protestaban por el engaño. No había tal engaño. El señor procurador comenzó ya perdiendo tiempo desde un principio paro anunciar que iba a ser breve.

El señor Allende García-Baxter, que solicitaba el sufragio universal, preguntaba, ante la negativa a concederlo, si es que se temía que en las provincias, ante las elecciones, iba a faltar el calor necesario. El ex ministro señor Vigón pensaba en la climatología: "En el sur y levante no faltará, el calor; pero en el norte le aseguro que no lo hace.

Se discutía sobre lo mismo desde veinticuatro horas antes. Por eso había que darle la razón a don Lucas Oriol y Urquijo cuando, a las veintisiete horas de iniciado el debate sobre el tema, dijo una gran verdad: ´´SI vamos a considerarnos todos representantes del Espíritu Santo no nos vamos a entender."

El parlamentarismo florecía espontáneamente ante el articulo 11—63 intervenciones—, aunque no se tuviesen condiciones oratorias. "Yo no soy orador, ni lo pretendo", decía un enmendante. "Pero lo intenta su señoría", comentaba otro, cansado del mismo debate.

¿Y la ponencia? Seguía en silencio y reclamando agua embotellada. Esto extrañaba a todos, puesto que tenían allí De la Fuente (don Licinio). Por cierto, era el único que bebía un refresco americano. ¿Por qué esa sed continua de los señores ponentes si no hablaban? Alguien explicó que el artículo 11 les tenía en vigilia perpetua y no comían más que, bacalao.

El señor. Aguirre Gonzalo, miembro J& la ponencia, tuvo UHH Tritei teuulÓB. CuusW uyo muy bien su discurso. Comparó los partidos políticos con una diligencia. Los caballos eran loa partidos políticos.

Quitamos los caballos, pero ¿qué hacemos ahora con el coche? Se veía al ingeniero preocupado en un problema físico con carga política. Y el ingeniero dio una cifra a la Comisión: el cuerpo humano tiene 60.000 millones de células. Las había contado él mientras se discutía el artículo 11.

El señor Fernández Cuesta (don Raimundo) habló de los conceptos democracia y representación, que nos fascinan y deslubran. Explicó: Bi el término democracia parece que tiene una acepción universal, la verdad es que tiene una heterogeneidad de interpretaciones. Be habla de igualdad entre los hombres, pero hay desigualdades inevitables y justas. Por ejemplo, en polítíca, entre el que manda y el que obedece.

«Porque el hombre, como decía Aristóteles

__citaba el señor Díaz Llanos—, es un ser político."

"Animal es lo que dice Aristóteles—le corrigleron—; animal político."

A. J. G. M.

 

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